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sábado, 16 de marzo de 2024

A la mitad de marzo

A estas instancias del mes, sigo en el cantón "La Esperanza"; de "San Juan Tepezontes". 

Andar de lugar en lugar, te da la capacidad de observar a la gente, y darte cuenta de las particularidades de comportamiento, tanto como comunidad como en el aspecto individual. Es así,  que puedo ver tanto lo bueno como lo malo de todas las localidades. Lo verdaderamente inusual, es notar como cada lugar, aunque esté separado por pocos kilómetros, tenga particularidades muy marcadas.

Sin generalizar ( porque la generalización es un sesgo que va en contra del pensamiento crítico); puedo notar que la gente de muchas localidades estigmatiza y margina a las personas que se dedican a la labor que yo estoy realizando en este momento, además, la marginación social,  se ve más marcada inclusive en los lugares más pobres, dejando de lado, toda romantización de la humanidad.

Me ven como foráneo. Cómo invasor, aunque trate la manera de hacer las cosas dentro del marco de la moralidad y las normas establecidas de cada localidad. He podido observar que las personas si te ven desprotegido, se disparan las alarmas negativas, los prejucios: en fin, estoy en El Salvador, y tengo bien claro que el hombre es el lobo del hombre mismo, sin embargo siempre trató la manera de quedarme con lo bueno, viendo lo positivo de cada cosa.



jueves, 7 de diciembre de 2023

Sin armas ni ideas.

Siempre he estado en desventaja frente a la vida. Desde la infancia, siempre siendo el más débil, siempre el más cobarde; un perdedor empedernido. Sea contra los demás, o contra mi propia persona: siempre he perdido el juego.

En estos días me dije: “ya tienes que ganar alguna vez, tienes que ponerte en igualdad de condiciones con la vida”; y sucedió lo que no esperaba, el peor de los casos haciendo su acto de presencia cómo siempre: una notificación negativa que jugaba en mi contra: iba a perder mi blog, y con él, todo lo que por años había escrito. Sé que para muchos dicho problema no era para alarmarse, más de alguno pensaría: “nadie va a morirse por eso…”; pero yo sí, porque despedirme de mi blog era cómo si me desalojarán del último lugar donde me sentía a salvo; mi espacio público/privado, donde publicaba mis sentimientos, mis ideas, mis expectativas a futuro: el arma con la que me defendí durante tanto tiempo.

Otro factor para tenerle un gran cariño, fue que gracias a él conocí, aunque de manera virtual, a personas excepcionales, con quienes durante años compartí todo lo dicho en el párrafo anterior.

A todos estos argumentos agregaría: “¿deberíamos considerarnos nostálgicos aquellos que nunca desistimos de nuestros blogs? ¿Seremos acaso cómo aquellos que se aferran a guardar sus vinilos y escucharlos a pesar de las nuevas tecnologías de audio?”, recordando en sí, aquella frase que yo escribiera alguna vez en mi Facebook, cuando hice apología de la comunidad blogger.  

En fin, tenía un plazo establecido, hasta el 1 de diciembre. Yo, en lugar de poner cartas en el asunto, me sentía sin armas ni ideas para solucionarlo, así que emergió esa parte negativa de mí,  que evade los problemas para no sufrir: me sumergí en la procastinación, traté de desviar mi atención y mi ansiedad en las cuestiones cotidianas. Hasta que mi actual pareja, (ella no quiere que ventile su nombre, pues prefiere mantenerse en el anonimato); me ayudó a encontrar soluciones.

No entraré en detalles de cómo pude revertir la situación: al final, así, sin exageración alguna, al filo del plazo establecido: fue, si me permiten la comparación, cómo anotar un gol en el  último segundo. Aunque fue un gol de empate, pues no ha sido un triunfo: dándome así, un apretón de manos con la vida.   

jueves, 24 de enero de 2019

Cuando la amabilidad no es suficiente...


Desde niño se me enseñó que la amabilidad y el buen trato hacia los demás era importante, no por el hecho de lograr algo a travez de ella, sino, por el respeto a la dignidad que tenemos para nuestros semejantes."Sí quieres que respeten tu dignidad, tienes que respetar la dignidad de los demás: trata a los otros como quieres que te traten a ti". Esos preceptos se me inculcaron desde mi famila, mi religión, y el Movimiento Scout, del cual me siento orgulloso de haber pertencido.

Pero, hay ámbitos de la vida en los que esos preceptos tienden a tener sus falencias, hay personas a las que el: " no le hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti" no tiene ningún sentido. Eso sucede en varios aspectos: cuando las personas no tienen la misma formación, cuando hay relaciones de poder involucradas y cuando les ha tocado sobrevivir en contextos poco favorables donde el entramado de valores a los que la Sociedad y el Estado nos ha acostumbrado poco sirven para esas personas ó son un obstáculo  para el tipo de vida que han tenido que sobrellevar. Muchas veces, para ellos, tiene más sentido guiarse por el precepto más básico, que es la ley del más fuerte, cómo si la sociedad humana fuera para ellos una enorme selva, donde hay que estar sobre otros, y someterlos para lograr sus intereses, principalemente el interés más básico del hombre: hacer creer su ego.

Es en los casos, cuando me ha tocado lidiar con ese tipo de personas, tiendo a pensar que la amabilidad no es suficiente. Hay que fortalecerse para que los demás, según sus códigos, respeten tu dignidad, entonces, qué es lo que nos hace diferentes a esas personas que quieren abusar de los demás atcándolos en sus debilidades. Lo que puede hacer diferente a una persona que posea códigos morales es que tenemos a la vez, el derecho a defender nuestra dignidad. Ese fuero hace que tú, te des a respetar siempre y cuando no atravieses los límites. Sin imponerte. Pues el primero en romper esa regla de oro, es quien falta el respeto, por lo tanto, a esa persona se le aplica el prescepto: " no hagas a otro, lo que no quieres que te hagan a ti".

Muchos, en nuestra sociedad tan viciada y corrupta, confunden la amabilidad con la debilidad, cuando es todo lo contrario. La amabilidad es una fortaleza, y es practicada por muchos para legitimar la sana convivencia y el respeto hacia la dignidad humana. Yo le sigo apostando a la amabilidad, siempre y cuando no se afecten mis derechos y mi dignidad.




sábado, 12 de enero de 2019

Los golpes de la vida.

Es de todos conocido el refrán popular que reza de la siguiente manera: "La experiencia entra por el pellejo". De  ahí podemos deducir que el aprendizaje, en la vida, de una u otra forma, tiene algo de táctil: el conocimiento duele, y mucho más si entra por la piel.

De ahí me remonto a mi niñez: cuando pasaba largas horas obligado a pasar sentado en una dura banca; durante mi época escolar. Recuerdo los maltratos que recibía de algunos profesores, cuando quería revelarme al status quo establecido por la arcaíca didáctica a la que fui sometido. Quién no recordará los reglazos recibidos por la maestra en palma de las manos: de ahí, puedo obtener mi primera experiencia afirmando el refrán arriba escrito.

Ya en el terreno de la vida puedo poner por ejemplo las caidas en bicicleta, los  raspones al subirme a un árbol y los gopes propinados por mis padres, eso unido a las golpizas recibidas en más de alguna pelea callejera.

Pero lo que más me ha dolído han sido los golpes de las personas a las que he entregado mi amor: han sido grandes ultrajes y ofensas, algunas hasta la fecha no han podído sanar; sólo mencionar por ejemplo un percanse reciente, (entre  tantos que han habido), que sufrí a manos de mi actual pareja (Karla), en el cual me cortó parte  del lóbulo superior de mi oreja izquierda de una mordida, para rematar con una contución con un objeto contundente en la frente, que me ocasionara una fráctura de cráneo.

Han sido expreriencias que han marcado mi  cuerpo, dejando cicatrices visibles, entre el inventario de golpes de la  vida. Lo extraño es, que si el refrán reza que la expiencia entra por el pellejo, no sé porqué a pesar de esos golpes, no haya aprendido nada, pues hasta la fecha sigo compartiendo una vida sentimental con esa persona.

lunes, 8 de enero de 2018

Una breve introspección

 Haciendo introspección, puedo decir que desde pequeño, consideré que era diferente al resto, especial no, sólo diferente. Era extraño que cómo niño me hiciera preguntas pensando si los demás veían el mundo cómo yo, o si sentían las mismas cosas que yo sentía. Por eso enfatizo, que era diferente, no me sentía ni me siento especial, ni mucho menos superior. Parte de eso también se puede observar en mi desapego con el dinero, o a cualquier pertenecía material; haciendo examen de mí, desde que tengo uso de razón, jamás me ha interesado acumular dinero, para mí bien o para mí mal, no lo sé. Sin embargo, hubo un tiempo en el que me vi atraído por adquirir conocimiento, leer mucho, el estudio, la  reflexión, ganar habilidades en todo lo concerniente a la intelectualidad, enfocado en mi gusto por la literatura y la filosofía,  que ya de por sí, viene siendo como marginarme del resto: pues, en nuestros países, y en la época en la que vivimos, el gusto por la literatura no es visto como algo positivo frente al común de la gente. Fue allá por el año 2004, cuando inicié la carrera de Licenciatura en Letras, en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente, en Santa Ana, conociendo a otras personas, que como yo, les gustaba el ambiente literario.

jueves, 30 de marzo de 2017

CARTA ABIERTA VIII


Al terminar con estos dos años de silencio. Al estar ya fuera de esa autocensura que me impuse dos años atrás, puedo dar constancia de lo banal que fue esa época de aislamiento. He visto ahora, desde mi rincón, como todos mis coetáneos ha crecido; mientras tanto, yo, me he visto sometido, a tratar de caminar de nuevo, con las piernas rotas.

Es duro cuando me doy cuenta que algunos temas que antaño medianamente dominaba, hoy me son desconocidos: ha sido un gran retroceso, pues hasta  en mis propios escritos del pasado no logro reconocerme.  Saber que hoy me es tan difícil juntar dos párrafos que estén medianamente redactados. 

Este año me propuse volver a emerger de la cloaca, donde pasé escondido durante todo este tiempo; viendo nada más, como todos seguían con sus vidas, mientras yo me hundía,( sin reproches porque nunca le he pedido nada a nadie) y me anegaba cada vez en la fosa. Es preciso emerger, para ya no seguir a la zaga.  Así como afirma el Maestro  Adolfo Bioy Casares: El mundo no espera a los rezagados.   

No es amenaza, es simplemente una reiteración de vida, un tratar de recobrar la poca dignidad que me queda. En estos tiempos, cuando hasta el más mezquino de los seres humanos quiere mofarse a mi costa. Donde hasta el más abyecto quiere imponerse sobre mi cabeza: siempre he creído en la humanidad, y por esa candidez que  me ha caracterizado, por confiar y creer en los otros, es que me he visto en las más decepcionantes situaciones: por eso hoy declaro, yo que no le debo nada a nadie, más a mi familia, que si no me defiendo no es por debilidad, sino,  por considerarme siempre un hombre sensato, y el mundo, así de  vulgar como es, ha demostrado que no quiere nada con los hombres sensatos.  

A quienes me buscan siempre con afecto, reciban afecto también de mi parte. 






lunes, 2 de enero de 2017

Enero 2017...

He sobrevivido a diciembre. Retomo, como siempre, en este mes, la administración de mi blog, con la esperanza, que me hace ser humano, de mejorar mis condiciones en este año. No haré listas, ni propósitos, he sentido hasta hoy que todo sigue igual. Por eso me digo que es una torpeza hacer una lista de proyectos que al final no cumpliré. Ni siquiera diré que en este año seré más constante en la administración de este espacio personal. Pues he mentido en otros post donde lo he dicho, y al contrario, han sido años en los que he dejado mi blog prácticamente tirado.  

Tengo más de treinta años, prácticamente a estas alturas de mi vida no he logrado nada de lo que básicamente me he propuesto; por eso, por lo menos, ser contante con mi blog personal, debería de ser, una de las cosas en las que medianamente tendría que portarme con seriedad. Pues al final, siento, que aunque no tenga éxito en otros aspectos de la vida, entre ellos mi actividad literaria, por lo menos tendría que ser constante y perseverante en este espacio, que es para mí, desde hace años, el más intimo y sincero.

Si sigues visitando este blog, a pesar del tiempo, sé siempre bienvenido…




domingo, 6 de noviembre de 2016

Cuando las cosas se dan por inercia…

Últimamente estoy cruzando demasiados límites, haciendo cosas que hace algunos meses ni me hubiera imaginado que haría. Aludo la responsabilidad a mi personalidad un tanto voluble: nadie más tiene la culpa de mis decisiones, sean acertadas o erróneas.

Lo que sí puedo entrever, es que en estos últimos tres meses mi itinerario de decisiones erróneas ha traspasado los límites, hundiéndome en una ciénaga de la que no puedo salir. Y no culpo a las compañías y circunstancias: uno es uno mismo con su lastre de experiencias, mitos, creencias y valores donde quiera que se encuentre; pero, a causa de los últimos  incidentes en los que me he visto involucrado (que no mencionaré); pongo en entredicho mi pureza de espíritu y mi buena voluntad para conmigo y los demás.

Se que suena a un alegato moral todo esto, y por mi naturaleza tendría que tener una visión:  “más allá del bien y del mal”, pero no dejo de sentir cierto cargo de conciencia cuando recuerdo las ocasiones en las que he “perdido el control”, al ver las consecuencias que trae consigo cada una de esas acciones.  

En fin, no puedo decir ahora que enmendaré esos errores, no sé si seguiré revolcándome entre las heces, ya he intentado salir de esa racha negativa; pero, cuando me propongo no volver a  “perder el control”, todo se me facilita para que haga lo contrario, y me hunda, a mayor profundidad.     


lunes, 24 de octubre de 2016

GRACIAS POR TODO MAESTRO...

Quedamos de reunirnos en un café de la Calle Arce, yo te llevaba el tomo de las obras completas de Borges que me prestaste.  Tú traías un legajo de páginas en un folder: eran mis cuentos, que días antes me habías pedido para hacer una selección de lo que había producido durante el taller. Recuerdo que me dijiste, con esa vos tuya, siempre parecida a un susurro: “…vaya, esto podría ser un libro; estos cuentos tienen unidad…” yo recibí contento el folder, había tenido tu visto bueno.

Luego hablamos de tu salud, de cómo habías salido recientemente del hospital, y concertamos una nueva fecha para tomarnos otra vez un café, y para hablar del proceso de mi libro; encuentro que ya no se dio, porque me distancié de la literatura y tú te agravaste de salud.  

Recuerdo que la última vez que te llamé por teléfono acababa de leer tu libro: “El Canto Aún Cantado”; porque preparaba una charla sobre tu vida y obra para la biblioteca pública de Santa Ana, te di las gracias por escribir el libro, te escuche cansado y prometí que te llamaría de nuevo, no lo hice, porque tengo ese defecto de dejar las cosas para después,  hoy me lamento de no haberlo hecho.

Luego entré en el remolino de la vida, el trabajo, etc., y mi indisciplina de pasar incomunicado, de desconectarme del mundo y de la gente. Me enteré de un homenaje que te hicieron recientemente, y no pude ir.  Hoy mis lágrimas caen sobre el café, aquel café de vaso desechable que compartíamos en el taller, con mis compañeros, aquellos miércoles en los que yo me sentía verdaderamente feliz, por compartir esa literatura que siempre amamos.

Maestro, gracias por habernos regalado tu tiempo, gracias por tus enseñanzas, por compartir tu sonrisa de niño y esa mirada limpia que nunca mancharon las vicisitudes y los años.   

Sobre todo: gracias por escribir y dejarnos tu literatura….

jueves, 9 de julio de 2015

RECUERDOS DE INFANCIA.


Se dice que una de las primeras memorias que desarrollamos es la memoria olfativa. Que podemos recordar un olor, (más que un rostro, un sabor o una música), que hayamos percibido en nuestros primeros años. La verdad es, que si quiero hacer reminiscencia de mi infancia, lo primero que se me viene a la mente es el olor a limonada: sí, el olor a la limonada que mi madre vertía en la cantimplora que llevaba al kínder, cuando tenía seis años.

Eran los años que empezaba a tener “Uso de razón”, allá por los inicios de la década de los 90°s. Luego vienen una serie de imágenes confusas: los rostros de mis compañeritos, y si no fuera por las fotografías de graduación, no evocaría el rostro de mi maestra de entonces, de la cual no recuerdo gran cosa.

Han pasado los años, mucha agua ha pasado bajo los puentes. Y yo sigo recordando mi infancia, a través del almibarado olor a la limonada.

Nada es más triste que la muerte de un niño. Ojalá que nunca muera el niño que un día fui.



martes, 26 de mayo de 2015

Supervivencia de los blogs en los infaustos tiempos del selfie y los 140 caracteres.



Verdaderamente admiro a las personas que a pesar de estos tiempos del reinado de las redes sociales siguen administrado e interactúan por medio de los blogs. A pesar de lo que creían muchos cuando empezó el auge de las redes sociales de turno, los blogs siguen sobreviviendo aunque ya no tengan el mismo tráfico en número de visitas como en años anteriores. Y se mantienen más los blogs minoritarios, como este que es dedicado a mi tráfico personal con la literatura. 

¿Deberíamos considerarnos nostálgicos aquellos que nunca desistimos de nuestros blogs? o ¿Seremos acaso como aquellos que se aferran a guardar sus vinilos a pesar de las nuevas tecnologías de audio? Simplemente dentro de los blogs nos sentimos más a gusto: es una afirmación.  Los que personalmente me conocen saben que soy un “antisocial” dentro de las redes sociales de turno: prefiero la semi-privacidad dentro de la “nube” que mi blog me da, pues  se que si  alguien comenta mis entradas, es  porque se ha tomado el tiempo de leerme, y  eso es algo que este fiel servidor agradece en demasía. 



domingo, 25 de mayo de 2014

De enero a esta fecha



De enero a esta fecha algo ha cambiado, si bien es cierto ya no sufro las mismas necesidades a las que me vi sometido el año pasado, otras necesidades han surgido. Ahora estoy más despejado, si, y siento que poco a poco estoy viviendo los sueños que hasta algunos meses sólo me limitaba imaginar. Uno de esos ideales tenía que ver con conocer a ciertas personas que admiro y trabar amistad con ellas; otro tenía que ver con ser admitido en un taller, al cual nunca me imaginé que iba a entrar de la forma en la que fui admitido, eso es un gran punto a mi favor, pero a veces me siento defraudado conmigo mismo por no rendir como debería.
Veo uno de los libros que me ha regalado el maestro Ricardo Lindo, a quién respeto mucho y estimo, pero leo con cierta reticencia lo que ha dedicado, preguntándome si es verdaderamente cierto: 
 
"Para mi amigo Ronald, el joven escritor"

No quiero ser malagradecido con el cumplido, pues no lo digo porque me llame amigo, sino por lo de “escritor”, porque esa rubrica surge a raíz de externarle las mismas dudas de las que hago catarsis en este escrito: por eso pienso que sólo lo hace por levantarme el autoestima, no sé… pues para mí, siento que la realidad de mis escritos es distinta, siento que quizás me falta disciplina, inteligencia, talento, un montón de cosas, o sólo me exijo mucho. Por eso no puedo evitar hacerme estas preguntas: ¿De verdad tendré madera para algún día ser considerado escritor? O ¿sólo soy un simple charlatán? ¿Es bueno el exceso de confianza o es algo que hace daño? No sé… por el momento no tengo la madurez necesaria para responderlas.


    

lunes, 14 de abril de 2014

Estreñimiento literario



A pesar de tener ganas de escribir, y al menos en poesía, querer sacar mucho lastre que llevo dentro, estoy atravesando un episodio de “página en blanco”: no me fluyen las palabras, mis ideas no me satisfacen, no puedo escribir una frase que sienta que valga la pena, no logro comunicar. Es un caso de estreñimiento literario bastante grave el que he estado sufriendo los últimos días. 

Laxantes: Uno de mis maestros de taller me ha recomendado que me dedique a leer, que quizá me hagan falta lecturas. Pero leer no me está ayudando, o quizás necesite dedicarme a otras actividades ajenas a la literatura para que algo fluya… no sé.  Otro me ha aconsejado escribir en géneros distintos a los cuales he sentido el bloqueo, por ejemplo: si acostumbro a escribir poesía, y de repente me he bloqueado escribiendo en ese género, que intenté escribir narrativa, etc., por esa razón escribo este post, para purgar un poquito esa pena, y  que por cierto, por estar tan mal escrito, espero que no vaya a ser leído por nadie.   


      

domingo, 30 de marzo de 2014

CARTA ABIERTA VII


Borrar todo lo que haya escrito, y empezar de nuevo. Quemar mis versos y comenzar con una nueva estética. Romper también con las relaciones que hasta ahora he cultivado, y conservar junto a mi sólo gente que le aporte algo positivo a mi vida, tienen que ser una sola cosa para que pueda emerger de mi una nueva poesía, más mía, con mi propia voz. Todo, por mi búsqueda de dejar aquella página que verdaderamente toque las fibras de otro ser humano. Aquella página que pueda trascender el tiempo, y me rescate del olvido. Y si tal vez no logro escribirla, por lo menos un verso, que si pueda figurar en mi epitafio, más allá de estos, que escribiera hace algunos años:

Te vas nodriza, reloj de arena,
Incendiando la ruta de las aves.