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miércoles, 10 de enero de 2024

La Crisis Cultural e Identitaria de Nuestros Tiempos

La crisis cultural e identitaria de nuestros tiempos, obedece a la cultura fragmentada, tanto de clases sociales, segregación racial,  sexual, y generacional. 

Esto se ve enfocado a que en nuestros tiempos de deconstrucción de la otredad y el yo, aunado a las redes sociales,  nos mete a todos a lo que yo llamaría: una tierra de nadie.

Se refleja en varios aspectos de la cultura, tanto la cultura tangible como la intangible: las modas, los usos de cortesía, la música, el arte en general, la expresión de la sexualidad y los discursos políticos. Llevan a todos a creer en su propia verdad, sea esta aceptable o no. El problema radica en que muchos, tratan de imponer sus ideas, más allá de la libertad personal, dañando los derechos de los demás: como todos recordamos, la asepción básica, de que nuestros derechos terminan, donde empiezan los de los otros.

Si bien el ser humano es un ser social ( Lo que se llamaría en biología: un animal gregario); en los últimos años, la cultura occidental ha promovido el individualismo: lo que ha llevado a que las personas sean menos empáticas. Esto conlleva a una crisis de valores que van arraigados tanto a la verdadera naturaleza del ser humano, como: el mutualismo, las normas de convivencia y el derecho individual.

La sociedad occidental se ha hecho cada vez más frívola, valorando aún más la apariencia externa y el consumismo. Todos somos vistos frente al prójimo y frente a la sociedad como una mercancía, nada más. Los distintos medios de comunicación y las redes sociales han promovido esto. En la actualidad tiene más estatus quien tiene mejor apariencia física, o quien hace mejor un bailecito ridículo sólo porque forma parte de las llamadas trend. No digamos la valoración que se la da hoy en día a los objetos, como meras " prótesis sociales": quien porta una marca x ó y o quien tiene el objeto de "moda" es el que tiene más estatus . Estaremos entrando en una época de deshumanización? De vernos uno a otro, sólamente cómo meros objetos de consumo?

Ahora, huelga hacernos una pregunta: qué sociedad se está gestando en la nueva generación que emerge? Si, ni a los niños los estamos dejando tener derecho a su inocencia. Que precio tiene la inocencia de un niño frente a los intereses de nuestra sociedad actual, más enfocada en el consumismo?



domingo, 7 de enero de 2024

La connotación peyorativa de la Amargura en la actualidad

Existe, en nuestra cultura occidental, capitalista y judeocristiana actual, una impugnación tan marcada hacia el sentimiento de Amargura, que raya en lo irracional. Tal parece que la Amargura, ante nuestros ojos, está relegada a un malestar que más se acerca a los temas tabú en nuestras sociedades, verbigracia: La Muerte. La estamos resumiendo, a una conversión de escatología: un tema del cual no queremos hablar, por miedo a  contaminarnos.
Lo que quiero aclarar, a este punto, es que hay que darle un lugar a la Amargura, cómo algo necesario en nuestra vida, un fenómeno que está presente en todas nuestras proyecciones vitales: cómo la Tristeza, la Depresión, la Guerra o el Suicidio. Temas que hoy son vedados en estos espacios y por los cuales podrían censurarnos, por las políticas progresistas de nuestros tiempo, o cómo lo diríamos en el lenguaje actual muy en boga: podríamos  " ser baneados ".
La Amargura nos demuestra un malestar, una inconformidad, un resquemor que sólo es reflejo de nuestro entorno y condiciones; puede ser a nivel interno o externo, dependiendo de nuestra salud mental.
Ademas, en la actualidad se tiende a ver todo, desde una "positividad tóxica"* que deja de lado también toda esa gama de sentimientos, que algunos catalogan como negativos, negando así, el verdadero valor que estos tienen: no todo el tiempo podemos estar alegres, o fingiendo alegría: la disconformidad tiene que tener también un lugar en una mente sana, pues, tanto el mundo externo, nuestra "realidad material" o social, distan mucho de ser perfectas, no digamos nuestro mundo interior**.
Es parte de nuestra catarsis, con mucha razón los griegos le daban un lugar dentro de su sociedad. Existía inclusive, en la proyección cultural del Teatro, como una especie de expiación colectiva.
Nuestra misma cultura occidental capitalista y judeocristiana actual, aporta elementos para que vivamos con Amargura, en cualquier escenario y momento que nos encontramos. Sería un acto de completa doble moral, de hipocresía, el hecho de censurar la Amargura, o ver con descrédito a cualquier individuo atacándolo y utilizando de forma peyorativa el término: amargado.
Quiero terminar esta página con un verso que se encuentra en una de las canciones de la banda irlandesa U2, ya que ejemplifica de forma metafórica lo dicho en estas breves lineas: es un estracto de la canción: "I'll Go Crazy If I Don't Go Crazy Tonight", del álbum: " No Line On The Horizon"; y que versa de la siguiente manera: " Everybody needs to cry or needs to spit", es así, como todos, a veces necesitamos llorar, y algunas veces también escupir.



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*Nótese que utilizo el término "Positividad" para diferenciar la concepción popular de la palabra Positivismo, que en su acepción filosófico-científica denota la corriente de pensamiento intelectual acuñada en el siglo XIX, cuyo precursor fue August Comte.

**La idea de "Positividad Tóxica", se encuentra perfectamente reflejada en nuestras redes sociales, y su concreción personal son todos esas personas influenciadas por las corrientes de la autoayuda, tan negativa para nosotros, pero tan beneficiosa para legitimar el pensamiento y la ideología actual, y cuyo carácter, es un contraejemplo al pensamiento crítico.




jueves, 24 de enero de 2019

Cuando la amabilidad no es suficiente...


Desde niño se me enseñó que la amabilidad y el buen trato hacia los demás era importante, no por el hecho de lograr algo a travez de ella, sino, por el respeto a la dignidad que tenemos para nuestros semejantes."Sí quieres que respeten tu dignidad, tienes que respetar la dignidad de los demás: trata a los otros como quieres que te traten a ti". Esos preceptos se me inculcaron desde mi famila, mi religión, y el Movimiento Scout, del cual me siento orgulloso de haber pertencido.

Pero, hay ámbitos de la vida en los que esos preceptos tienden a tener sus falencias, hay personas a las que el: " no le hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti" no tiene ningún sentido. Eso sucede en varios aspectos: cuando las personas no tienen la misma formación, cuando hay relaciones de poder involucradas y cuando les ha tocado sobrevivir en contextos poco favorables donde el entramado de valores a los que la Sociedad y el Estado nos ha acostumbrado poco sirven para esas personas ó son un obstáculo  para el tipo de vida que han tenido que sobrellevar. Muchas veces, para ellos, tiene más sentido guiarse por el precepto más básico, que es la ley del más fuerte, cómo si la sociedad humana fuera para ellos una enorme selva, donde hay que estar sobre otros, y someterlos para lograr sus intereses, principalemente el interés más básico del hombre: hacer creer su ego.

Es en los casos, cuando me ha tocado lidiar con ese tipo de personas, tiendo a pensar que la amabilidad no es suficiente. Hay que fortalecerse para que los demás, según sus códigos, respeten tu dignidad, entonces, qué es lo que nos hace diferentes a esas personas que quieren abusar de los demás atcándolos en sus debilidades. Lo que puede hacer diferente a una persona que posea códigos morales es que tenemos a la vez, el derecho a defender nuestra dignidad. Ese fuero hace que tú, te des a respetar siempre y cuando no atravieses los límites. Sin imponerte. Pues el primero en romper esa regla de oro, es quien falta el respeto, por lo tanto, a esa persona se le aplica el prescepto: " no hagas a otro, lo que no quieres que te hagan a ti".

Muchos, en nuestra sociedad tan viciada y corrupta, confunden la amabilidad con la debilidad, cuando es todo lo contrario. La amabilidad es una fortaleza, y es practicada por muchos para legitimar la sana convivencia y el respeto hacia la dignidad humana. Yo le sigo apostando a la amabilidad, siempre y cuando no se afecten mis derechos y mi dignidad.