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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dos De Noviembre, Para Mesoamérica, Día De Los Difuntos.

"Cuando me muera y me tengan que enterrar
Quiero que sea con dulces y no con piedras
Por si alguna vez me buscas
Estaré eternamente lejos
Como para darte sólo flores
Te guardaré mil estrellas."
Caifanes





Para Mesoamérica este 2 de noviembre se celebra “El Día De Los fieles Difuntos” , que es una fiesta que en su proyección popular desentraña, hasta cierto punto, una práctica carnavalesca: todo es color, luces, y puedo aventurarme a decir que hay alegría en los cementerios, en contraste a los demás días del año, cuando todo es solemne. Es como si con todo ese aparataje, los vivos quiéranos negar La Muerte, hacer más ruido, llenar todo de luces, de color, para que La Muerte se espante. Este día es un ejemplo del realismo mágico garcíamarquiano, los cementerios parecen una feria, un lugar donde podemos disfrutar de unas cervezas, de platillos típicos, y comida rápida, cosas que sólo pasan el Latinoamérica.

En lo personal, siempre me han fascinado los 2 De Noviembre, desde niño, he sentido en su transfondo, que me conectan con algo más grande, con algo que me hace un ser humano, y que es una tradición ancestral, que seguirá allí después de mi propia muerte, que continuará transformándose en sus sincretismos, y de la cual otros seguirán celebrando en el futuro.

viernes, 1 de julio de 2011

TODO (CHARLES BUKOWSKI)

Cuando yo muera, cuando os toque darme la despedida, como gran deseo quisiera que alguien leyera este poema, que para mi es tan entrañable, y que tantas veces he paladeado a solas:

"Los muertos no necesitan
aspirina o

tristeza
supongo...

pero quizás necesitan
lluvia...
zapatos no
pero un lugar donde
caminar...

cigarrillos no,
nos dicen...
pero un lugar donde
arder...

O nos dicen:
Espacio y un lugar para
volar,
da igual...

los muertos no me necesitan...
ni los vivos...
pero quizás los muertos se necesitan
unos a otros...

En realidad, quizás necesitan
todo lo que nosotros necesitamos
y
necesitamos tanto...
Si solo supiéramos
que es...
probablemente
es todo...
y probablemente
todos nosotros moriremos
tratando de
conseguirlo
o moriremos
porque no lo
conseguimos...

Espero que
cuando yo este muerto
comprendaís
que conseguí
tanto
como pude... "

jueves, 30 de diciembre de 2010

Feliz fin de año…

En total paráfrasis de un poema de Roque Dalton [*] yo diría:

Finaliza el año, es momento de deciros lo difícil que ha sido no morir

La interpretación nunca va a ser literal, pero en este caso quiero tomar la frase explicita: Si, ha sido difícil no morir, porque al fin y al cabo la vida, es para todos un mal necesario. Hasta el que se considere la persona más feliz del mundo, añora el momento de encontrarse en el Principio del Nirvana del que habla Herbert Marcuse [**]: “La total inconciencia, el exterminio total del yo

Hoy, último día del año, ya no sé que es lo que corre por mis venas: ¿Será lodo? Agua de Cienaga o ¿Será acaso pus? A veces siento una desesperación por el tiempo que se va, porque sé que los mejores años de mi juventud se están marchando, y me esperan al final, los años marchitos, la edad provecta que se apodera de mi cara a paso rápido.

Pero aún así, trato la forma de ser optimista, (la verdad… me cuesta mucho), porque a veces es bueno engañarse un poco, para desearle un feliz fin de año al prógimo, y tratar de darle a cada una de las personas que quiero, un poco de ese narcótico que es al fin y al cabo, la felicidad efímera del optimismo.

Feliz fin de año para todos…


______________
[*] Dalton, R.: (1937-1975) poema: Hora de la Ceniza. En el libro: No Pronuncies Mi Nombre: Poesía Completa de Roque Dalton I. (Compiladores Rafael Lara-Martínez, Luis Melgar Brisuela,) 1° edición, San Salvador, El Salvador, Dirección de Publicaciones e Impresos 2005

[*]Marcuse, H. (1953) (1969). Eros y Civilización. 4ª edición. Seix Barral. Barcelona: España.

martes, 30 de marzo de 2010

CARTA ABIERTA III

“Ah, mis veinticinco años tirados a la calle.
Veinticinco años podridos que a nadie le sirvieron de nada.

(…)
Y me he muerto en la flor de los años y a media carcajada de la vida”.
P. G. R. en Vida Pasión y Muerte del Antihombre.



[Tanto este blog como su autor pertenecen a la ficción, nada puede objetar que Ronald Adolfo Orellana verdaderamente exista, ni tampoco nada puede justificar su existencia]


Hoy inicio mis veinticinco años, soy joven aún y no he leído a Otelo ni Hamlet. A estas alturas de mi vida, he conocido la traición, la envidia y las más infames abyecciones de mi entorno. Siempre he tratado de ser una persona transparente hacía los demás, creo que allí está mi mayor defecto. Recuerdo que hay un precepto budista que dicta: “Sólo un corazón puro puede atravesar la inmundicia sin ensuciarse…” hoy creo que mi corazón no era tan puro como pensaba.

He terminado este último año con un enorme desencanto, se socavó lo último en lo que creía, ahora lo único que me queda es el anhelo de marcharme.

Como siempre, en la montaña en la que vivo, y donde pocos se atreven a lanzar luces desde abajo, celebro mi cumpleaños de la única manera que puedo, escribiendo una carta abierta. Creo que está no será tan creativa como las anteriores, no será tan amena. A nadie le gusta escuchar a un moribundo quejarse, y mucho menos leer las quejas de otro. Pero quizás lo mío no sea una queja, quizás lo único que quiero es que veas mis entrañas, que veas esa carroña que guardo en mi interior, que veas los gusanos, no para que te enternezcas, si no más bien como una pieza de museo, como un cuerpo diseccionado dentro de una morgue, como quién llega por curiosidad a la escena de un crimen, y luego piensa: “puedo ser yo el que está allí tirado”

La verdad, me da tanto asco cuando conozco a manipuladores, a farsantes, a personas que fingen sus sentimientos, siento que esas personas me enferman el alma. Y este año he descubierto tantas, he sido victima de tantas, son tan imposibles, que la única manera que puede uno hacer para combatirlos, es mimetizarse, y tratar de jugar su mismo juego. Cualquier fin es bueno, siempre y cuando esté de por medio defenderse.

Posdata:
Pido disculpas a mis amigos que en verdad respeto, que son muchos, porque tengo la fortuna de estar rodeado de personas magnificas. Son una bendición en medio de este mundo cargado de inmundicia, ustedes han sido el contrapeso en la balanza. Con ustedes, mis fieles amigos, si quiero partir el pastel.

Ronald Adolfo Orellana.

viernes, 26 de marzo de 2010

A treinta años, Monseñor Romero, te recordamos.

Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”
Monseñor Oscar Arnulfo Romero

"Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado".

Elegía, Miguel Hernández


Todas las causas tienen sus mártires, a Oscar Arnulfo Romero le tocó luchar por los derechos de las clases desposeídas de mi país. Desde su ministerio pastoral Monseñor Romero fue uno de los pocos jerarcas de la iglesia que denunció los abusos que se perpetraban en contra de los más pobres durante buena parte del siglo XX. Abusos cometidos por el autoritarismo militar, por los esbirros de uniforme, que defendían los intereses de unos pocos.

Hoy en día, faltan personas hechas con la madera de la cual fue tallado nuestro Obispo Mártir, faltan hombres que tengan la convicción de creer en sus ideales; y estar dispuestos a dar la vida por ellos.
Oscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, a manos de un sicario, por orden del también fallecido Mayor Roberto d’Aubuisson, mientras el Obispo Mártir oficiaba una misa. Desde entonces, Monseñor Romero se ha convertido en un Súper-Yo Cultural [*] para el pueblo salvadoreño que cree en su legado.

Su tumba se encuentra en la cripta de Catedral Metropolitana de San Salvador, reproduce en efigie la fisonomía de Monseñor Romero, representándolo recostado, emergiendo con su atuendo de arzobispo del oscuro material del que está hecho el sepulcro, cuatro figuras sobresalen de las cuatro esquinas del mausoleo, que muestran una actitud solemne.
Para Monseñor Romero la iglesia siempre tenía que estar al servicio de los humildes, su legado se recuerda hasta nuestras fechas, y seguirá vivo en el corazón de los salvadoreños.



____________
[*] Término propuesto por Sigmund Freud para nombrar a aquellas personas que adquieren la categoría de mito dentro de una cultura, como por ejemplo: Gandhi, Jesucristo, o el Che Guevara.

lunes, 2 de noviembre de 2009

DOS DE NOVIEMBRE.

Desde el fondo de la tierra / más allá de la existencia / flotan almas solas / todas crucificadas / hombres y mujeres lloran por un amor que nunca tuvieron. [*]
Algún día también estaremos allí.
_______________
Imagen fotográfica: Julio González Erazo.
[*] Caifanes, La llorona, álbum: El Nervio del Volcán, 1994 (ver el video)

sábado, 26 de septiembre de 2009

HORA DE LA CENIZA (Roque Dalton)

....Finaliza Septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir.

....Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando niño.

....Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.

....Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que eligió la esperanza.

....Hace frío sin ti.
Cuando yo muera, cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.

....Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.

....Siento unas ganas locas de reír
o de matarme.


Tomado de:
Dalton, Roque. (1937-1975) No Pronuncies Mi Nombre: Poesía Completa de Roque Dalton I. (Compiladores: Rafael Lara-Martínez, Luis Melgar Brisuela,) 1° edición, San Salvador, El Salvador, Dirección de Publicaciones e Impresos 2005.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

CHRISTIAN POVEDA: UNA REFLEXIÓN EXTEMPORANEA.

Recuerdo el cuento de un antropólogo, que internado en la amazonía, estudia la cultura de una comunidad de caníbales. Nuestro personaje convive con los naturales, se relaciona más de la cuenta con ellos; la delgada línea entre el observador y los observados se rompe, y cuando él creía comprender todas sus prácticas, ellos lo asesinan durante un rito extático.

Repaso con claridad el argumento de ese relato, lo raro es que no puedo acordarme del nombre del autor; son extraños los azares de nuestra memoria: talvez pude haberlo escrito yo, pero no lo recuerdo.

Una historia similar sucedió recientemente, la metáfora es la misma, pero el escenario es distinto, ya no era la selva amazónica, y el protagonista no era un antropólogo. Es extraño el juego del destino, que le gusta calcar historias de la ficción y reproducirlas a escalas monstruosas en la realidad.

martes, 30 de junio de 2009

SUEÑO.

Entré en una caverna oscura. En la lobreguez que me rodeaba, un ejército de estalactitas apareció frente mis ojos. Caminé hasta llegar a la orilla de un río subterráneo. A lo lejos, entre penumbras y neblina, divisé una embarcación con dos pasajeros que se acercaba; vi las siluetas de un remero con cabeza de pájaro, y de un hombre viejo que venia sosteniéndose en un bastón sobre la proa: algo me dijo que él sería mi guía. Cuando más se acercaba la embarcación reparé en su actitud: me pareció que el que venía de pie era ciego; además, tenía un leve síndrome vertiginoso, como un árbol mecido por la ventisca. Al llegar la barca a la orilla, logré ver su rostro: me alegró saber que era un viejo conocido.

lunes, 23 de marzo de 2009

JUAN SCHLENKER: UNA TUMBA PARA OLVIDAR.

Vivo cerca de un cementerio y por lo general me gusta pasear en él. Cuando quiero un poco de tranquilidad para leer y distanciarme del ruido me recluyo entre sus tumbas. Creo que es de un joven anormal como yo el sentirse entretenido con la paz que se respira en ese lugar: la verdad me siento más tranquilo rodeado de los muertos que de los vivos, el cementerio es el único lugar de hacinamiento humano que no detesto. Sé que tarde o temprano descansaré en ese sitio, por eso siento un singular respeto por él. En mis continuas visitas me gusta pasear por sus senderos, sentarme sobre alguna tumba, a leer bajo los árboles de ciprés; ver las estatuas diseminadas por todos lados, y de vez en cuando leer algún epitafio.

En mi cementerio se observan muchas cosas extrañas, propias del alma humana. Para mi es como un gran museo. También es una gran biblioteca llena de historias y biografías por desempolvar. Me gusta leer los epitafios de las tumbas más antiguas; especialmente las de principios del siglo pasado. Una de ellas es la tumba de Juan Schlenker: un emigrante alemán de inicios del siglo XX, Quién junto a Manuel Meza Ayau, en el año de 1906, fundaron la mayor empresa cervecera en El Salvador: Industrias la Constancia.

La tumba es una pequeña lapida que se extiende a la altura del suelo, donde se lee en forma lacónica:


JUAN SCHLENKER:
8 de agosto de 1928
1 er. Maestro Cervecero.
La Constancia S.A.


Desde su base se levanta una especie de obelisco, adornado con un blasón; el cual no puede identificarse con claridad por causa del deterioro que ha vivido a lo largo de los años. Esta tumba sigue el mismo diseño de todos los mausoleos fechados a finales del siglo XIX, y primeras tres décadas del XX. Ese diseño es tradicional en todos los sepulcros ilustres.

Mis pesquisas para investigar más acerca del personaje han sido infructuosas, tal parece que el tiempo se ha encargado de ir borrando toda noticia acerca de él, sólo queda esta tumba, la que dentro de poco demolerán para dar paso a otro ocupante. En la historia oficial de la empresa que él alguna vez fundará son muy pobres las referencias. En la administración del cementerio no he encontrado nada. He revisado los libros de actas y me he resignado a pensar que el acta de Juan Schlenker no se encuentra registrada; infructuosamente he buscado en el viejo y desvencijado libro de mausoleos y tumbas referente a 1928, que es el año en que fue enterrado. He interrogado la caligrafía ilegible de todas las actas del mes de agosto de 1928 y me doy cuenta que hay un vacío: precisamente faltan los registros referentes al 8 de agosto. Sólo queda la breve reseña escrita en su tumba: Es como si le hubieran prohibido ser y haber sido.

La tumba de Juan Schlenker es un ejemplo de lo injusto que es el destino. De cómo la memoria de un hombre al cual se le debe la receta de la cerveza que ha hecho ricos a unos, se pierde en el olvido.

viernes, 9 de enero de 2009

Fotos de Julio González Erazo.

Me ufano de la amistad que comparto con el autor de estas fotos, quién es un joven de mucha inteligencia y talento. Estas fotos fueron tomadas por iniciativa mía hace más de un año, en una visita que hiciéramos los dos al Cementerio General Santa Isabel de nuestra ciudad. Julio González Erazo además incursiona en las artes escénicas, rama del arte que le ha dado muchas satisfacciones, de él son conocidos sus famosos monólogos, entre ellos, la adaptación a teatro del cuento del escritor chileno Ramón Grifero: La santidad; González Erazo es creador del personaje Boicot, un mimo que busca el amor de las mujeres bonitas, pero es mal correspondido. Si hay titulo bajo el cual podríamos denominar esta trama de fotos, creo que ese sería el lacónico: ÁNGELES, pues era lo que precisamente Julio y Yo buscábamos fotografiar aquella tarde de diciembre:

Vida.
Silencio… Lagrimas… Caída…
Soledad.

domingo, 30 de marzo de 2008

CARTA ABIERTA.


Alquílenme, finalmente, esta tumba, blanqueada por la cal con líneas de cemento en relieve –lejísimos bajo tierra.(*)


He vivido 87,395 días, no haré cuenta de los minutos y segundos, pues de nada vale, sólo quiero recalcar que en los más de 13 mil años que el hombre – como lo conocemos –, pisa este planeta, el tiempo de mi vida vendría hacer prácticamente nada.

Soy un joven casado, amo a mi esposa, los libros y el café; aunque soy traicionero, no consiento la traición; me siento feliz cuando me porto mal y me enojo si el otro se porta bien; odio a mis enemigos y a mis amigos por igual; tengo el don de caerle mal a mucha gente y eso me hace feliz.

De mis recuerdos de niño guardo un eclipse; el cuchillo en forma de dragón, que veía en el aparador de una tienda de armas; y un clavel marchito sobre una tumba. Recuerdo que fue en mi prehistoria cuando descubrí, en la figura de mi abuelo, el amor por los libros.

Hoy, cierro otro ciclo de mi vida, y al despertar esta mañana, me di cuenta que es torcida la ventana que está frente a mi cama, –como las que vemos en nuestras pesadillas –, me di cuenta además que anoche me quedé dormido en la posición del feto que fui ayer, antes de salir del útero envenenado.

Hoy cumplo tantos años de vida, o de continuas muertes (ya me oigo como aquél poeta acartonado), pero también cumple años Goya, el autor del Saturno, pintura que encierra toda nuestra realidad.

No pido nada, porque todo se me ha negado, vivo en excomunión desde hace doce años y durante los últimos cuatro me he considerado ateo, que le voy a hacer, ya no puedo pensar con el mismo sentido común de antes, esa es mi convicción, pero a veces pienso que si Dios existiera, mi único dolor sería no poder compartir el cielo con Borges.

No soy escritor, aún no he llegado a esa etapa sublime que Heiddegger denomina Autoparlante del Ser, podríamos decir que soy un lector que escribe, nada más.

Una cosa sí, me considero un investigador nato; por mi gran curiosidad, amo la ciencia tanto como a la religión.

Esta madrugada me hace pensar que el tiempo se me está acabando, ese titán que nos devora, y nos carcome el esqueleto. Pero también me hace feliz, porque puedo estar junto a mi esposa, seguir leyendo, y disfrutar del café. Además de saber que pasé lo que me pasé, no le guste a quién no le guste, voy a seguir escribiendo, hasta que llegue el alzheimer definitivo.

Ronald Orellana.


PD: debo a mi Amigo Julio González, el atrapar ese segundo mío en esta fotografía
.
____________________
(*) Artur Rimbaud.INFANCIA V, en Las iluminaciones.

miércoles, 27 de febrero de 2008

La última morada del anti-hombre.

A veces también lloro por mi frustrada ancianidad,
Grito sobre mi muerte lejana y prematura,
Sumergido en angustia,
Como quien hunde la cabeza en una almohada
Para que nadie vea sus latentes racimos de tristeza.

Pedro Geoffroy Rivas.
Ronald Orellana.

Entre el silencio y la paz que reinan alrededor de las tumbas del Cementerio General Santa Isabel de la ciudad de Santa Ana, descansan los restos del Dr. Pedro Geoffroy Rivas, poeta y antropólogo, quien naciera el 16 de septiembre de 1908, en esta ciudad y que partiera a la oscuridad definitiva el 10 de noviembre de 1979.

Piedra angular en la tradición intelectual salvadoreña, Geoffroy nos dejó una vasta herencia cultural, desde las ramas de la investigación antropológico-lingüística, con orientación al estudio de las lenguas indígenas y la teorización de una identidad lingüística salvadoreña con los ensayos: Toponimia náhuat de Cuzcatlán (1973); El español que hablamos en El Salvador (1975) y La lengua salvadoreña (1978). En la rama artística los poemarios: Vida pasión y muerte del anti-hombre (1978); Canciones en el viento (1933) y Los nietos del jaguar (1977) entre otros.

En su juventud viajó a México, patria que lo acobijó en diferentes ocasiones cuando por motivos políticos se vio obligado a abandonar El Salvador, en esa nación cursó sus estudios de derecho y antropología, en la prestigiosa Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Su última morada es un mausoleo familiar, el que comparte con sus padres: Pierre Geoffroy (1873-4 de nov. de 1972) y Lola de Geoffroy (1875- 4 de dic. de 1962), ambas inscripciones en una sola placa de mármol; el epitafio que corresponde a Pedro Geoffroy Rivas, se encuentra aparte al costado izquierdo, bajo el apellido de la familia, única distinción del hipogeo. La tumba es sobria, de color ceniciento, con una pequeña superficie que se alza a no más de un metro con veinte centímetros.




viernes, 10 de agosto de 2007

YO (Prologo extemporáneo)

Nací el día del nacimiento de Francisco de Goya. Me creo escritor, Investigador, camionero, boxeador, barredor de calles. Tengo mala tildación, tengo mala dicción, escribo como si tartamudeara.

Me gusta dormir en exceso, comer, mirar la luna y el cielo estrellado (te cuento que el cielo es mucho más negro en estos días). Me gusta correr desnudo bajo la lluvia. No puedo ser poeta, por eso me refugio bajo el mote de crítico literario. Odio a Lorca y Unamuno; me gusta leer a Borges y Bukowski…. Odio el mar, y pienso que el arte es lo único que importa.

Creo que la vida dura una carcajada, JA! (alguien ha muerto), y el amor la eyaculación. No me estorba la muerte, paso todo el día limpiando cloacas. En la tarde, camino entre gigantes de acero, alquilo un maniquí y abordo el colectivo. Cuando llego a mi casa oloroso a mierda, digo: “ESTOY ARTO DE TENER ARTRITIS TODOS LOS DÍAS”

Al final, cuando esté muerto, y sea un escritor famoso, los niños se reunirán para escupir sobre mi tumba.