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sábado, 16 de marzo de 2024

A la mitad de marzo

A estas instancias del mes, sigo en el cantón "La Esperanza"; de "San Juan Tepezontes". 

Andar de lugar en lugar, te da la capacidad de observar a la gente, y darte cuenta de las particularidades de comportamiento, tanto como comunidad como en el aspecto individual. Es así,  que puedo ver tanto lo bueno como lo malo de todas las localidades. Lo verdaderamente inusual, es notar como cada lugar, aunque esté separado por pocos kilómetros, tenga particularidades muy marcadas.

Sin generalizar ( porque la generalización es un sesgo que va en contra del pensamiento crítico); puedo notar que la gente de muchas localidades estigmatiza y margina a las personas que se dedican a la labor que yo estoy realizando en este momento, además, la marginación social,  se ve más marcada inclusive en los lugares más pobres, dejando de lado, toda romantización de la humanidad.

Me ven como foráneo. Cómo invasor, aunque trate la manera de hacer las cosas dentro del marco de la moralidad y las normas establecidas de cada localidad. He podido observar que las personas si te ven desprotegido, se disparan las alarmas negativas, los prejucios: en fin, estoy en El Salvador, y tengo bien claro que el hombre es el lobo del hombre mismo, sin embargo siempre trató la manera de quedarme con lo bueno, viendo lo positivo de cada cosa.



miércoles, 6 de marzo de 2024

Marzo (Inicio)

Este mes de Marzo lo inicié moviéndome junto a mi negocio hasta el cantón: " La Esperanza "; perteneciente a el pueblo " San Juan Tepezontes". Vine el día primero. No os he contado que últimamente estoy viviendo en mi negocio móvil, viajo de pueblo en pueblo con una permanencia media de 7 días por lugar, siempre relativo a las fiestas patronales.

En fin, dejé el cantón " Agua Escondida" de San Juan Opico y ahora estoy en "La Esperanza", y ya aquí, he sentido un gran cambio de ambiente, me siento más cómodo, y ya a estas instancias, me he labrado una pequeña rutina.

Aunque de un tiempo acá, la ansiedad y las pesadillas ya se están volviendo más frecuentes, estoy durmiendo mejor de cuando estaba en "Agua Escondida".  Ya hace un tiempo había dejado la ansiedad a un lado, pero veo que ha vuelto: espero superarlo algun día.



miércoles, 28 de febrero de 2024

Febrero

Febrero está a punto de finalizar. Aunque este mes es bisiesto, he sentido que se ha pasado volando. Lo recibí en el cantón "Los Planes" de San Francisco Chinameca, y posteriormente me movilicé hacia otro cantón de Chinameca, llamado "Candelaria", donde estuve alojado hasta el día 12, luego me instalé en el cantón "Agua Escondida" , de San Juan Opico, desde donde escribo este post.

Fue en Candelaria, donde quebré por accidente mi tablet, cuando fui a arreglarla me notificaron que ya no tenía solución, perdiendo por completo mi anterior cuenta, y toda la información que tenía guardada ahí, y aunque ahora sólo tengo mi cuenta antigua, hay tantas cosas en mi anterior cuenta que me duele no recuperar. Bueno, ni modo, como dije en mi post: "Sin armas ni ideas": el destino siempre se empeña en dejarme en desventaja.


jueves, 30 de noviembre de 2023

NO SE DIGA SILENCIO

Estos últimos años han sido turbulentos, sin embargo, con esfuerzo,:he logrado recuperar mi blog, para seguir publicando todas las cosas que me gustan. Espero que haya, desde hoy, Luz Bella Averni para rato, este blog mío, que hace más amena y feliz mi vida.

Quiero reiniciarlo compartiendo con ustedes un pequeño soneto de mi autoría, espero que les guste:

Inmensidad

¿Qué será el Ser? Y ¿Qué la Nada?

¿Qué será la realidad? ¿Qué el Tiempo?

El Universo: Big Bang que se apaga

Somos hojas llevadas por el viento

 

Admirando el oscuro firmamento

Telón arcano sobre mi cabeza

Pienso. ¿Qué es la vida?: sólo un momento

Pues para mis preguntas no hay certeza.

 

La vida es un cigarrillo que apago

Prefiero estar en silencio y observar

Entretejiendo un pensamiento vago

 

Si es verdad que esta es la realidad

Intentaré mi conciencia elevar

Observando el Orbe en su Inmensidad.


jueves, 31 de enero de 2019

Balance del mes


Soy una hoja llevada por la corriente de un rio. A veces turbulento, a veces calmo. Dentro de esa corriente, por seguir a Karla, he llegado a adoptar un estilo de vida andariego,  viviendo de pueblo en pueblo, andando de fiesta en fiesta. Lo que aquí en El Salvador llaman "fiestero".

Este viaje empezó en Jicalapa, departamento de La Libertad, a inicios de octubre del año pasado. Empecé esta vida enamorado, ilusionado porque iba a poder compartir mi vida libremente con Karla. Poco a poco, a través de la convivencia con ella me he desencantado: su comportamiento hacia mi ha dejado mucho que desear: es una lástima, pues las señales de que no era una buena persona siempre fueron evidentes.

En estos momentos escribo desde Mizata, durante este mes he estado en Oloculta y Jicalapa. Pero hoy pienso dejar este estilo de vida, porque a su lado he sufrido mucho, y no pienso sufrir más.

De lo que puedo sentirme contento, la verdad, es que durante este mes he logrado mantener medianamente la administración de este blog. Esperando, como siempre, mantener un díalogo entre la literatura y la vida.


lunes, 2 de enero de 2017

Enero 2017...

He sobrevivido a diciembre. Retomo, como siempre, en este mes, la administración de mi blog, con la esperanza, que me hace ser humano, de mejorar mis condiciones en este año. No haré listas, ni propósitos, he sentido hasta hoy que todo sigue igual. Por eso me digo que es una torpeza hacer una lista de proyectos que al final no cumpliré. Ni siquiera diré que en este año seré más constante en la administración de este espacio personal. Pues he mentido en otros post donde lo he dicho, y al contrario, han sido años en los que he dejado mi blog prácticamente tirado.  

Tengo más de treinta años, prácticamente a estas alturas de mi vida no he logrado nada de lo que básicamente me he propuesto; por eso, por lo menos, ser contante con mi blog personal, debería de ser, una de las cosas en las que medianamente tendría que portarme con seriedad. Pues al final, siento, que aunque no tenga éxito en otros aspectos de la vida, entre ellos mi actividad literaria, por lo menos tendría que ser constante y perseverante en este espacio, que es para mí, desde hace años, el más intimo y sincero.

Si sigues visitando este blog, a pesar del tiempo, sé siempre bienvenido…




domingo, 6 de noviembre de 2016

Cuando las cosas se dan por inercia…

Últimamente estoy cruzando demasiados límites, haciendo cosas que hace algunos meses ni me hubiera imaginado que haría. Aludo la responsabilidad a mi personalidad un tanto voluble: nadie más tiene la culpa de mis decisiones, sean acertadas o erróneas.

Lo que sí puedo entrever, es que en estos últimos tres meses mi itinerario de decisiones erróneas ha traspasado los límites, hundiéndome en una ciénaga de la que no puedo salir. Y no culpo a las compañías y circunstancias: uno es uno mismo con su lastre de experiencias, mitos, creencias y valores donde quiera que se encuentre; pero, a causa de los últimos  incidentes en los que me he visto involucrado (que no mencionaré); pongo en entredicho mi pureza de espíritu y mi buena voluntad para conmigo y los demás.

Se que suena a un alegato moral todo esto, y por mi naturaleza tendría que tener una visión:  “más allá del bien y del mal”, pero no dejo de sentir cierto cargo de conciencia cuando recuerdo las ocasiones en las que he “perdido el control”, al ver las consecuencias que trae consigo cada una de esas acciones.  

En fin, no puedo decir ahora que enmendaré esos errores, no sé si seguiré revolcándome entre las heces, ya he intentado salir de esa racha negativa; pero, cuando me propongo no volver a  “perder el control”, todo se me facilita para que haga lo contrario, y me hunda, a mayor profundidad.     


lunes, 16 de mayo de 2016

Introito extemporáneo



Cuando te vuelves a someter a las preguntas: ¿Qué harías frente la muerte de tu ser más querido? Y ¿Cómo la muerte de ese ser querido te recuerda que cada día vas perdiendo algo que nunca más volverás a recuperar?: alguna vivencia, tus recuerdos, o alguna habilidad. Y que todo lo que hayas hecho, lo que fuiste, a los seres que amaste, se perderán en la nada del tiempo.  

Cuando te das cuenta que el tiempo te devora, implacable. Y sientes que nadie más hará memoria de tu paso por esta vida, porque nadie está obligado a hacerlo, pues cada quien tiene que tener la voluntad moral de defender su propia memoria. En esos momentos es cuando empiezas a escribir sobre tu pasado, tratando de recuperar aquellos recuerdos que te hicieron ser quien ahora eres: el valioso individuo único e irrepetible, que por el momento respira, se alimenta, duerme, siente alegrías y angustias, certezas e incertidumbres, pero sobre todo sufre y ama en esta época que le ha tocado vivir.
      
En esos momentos es cuando tratas de sacar de la mina de tu memoria todos los recuerdos, y tratas de escribir sobre tu infancia, investigar sobre tus antepasados, y expresar tus sentimientos actuales y analizar las distintas formas de pensar a través de todas las etapas y ciclos que has vivido, notado cuanto has cambiado, no sólo física, si no también psicológica y espiritualmente. Sin embargo te das cuenta que en el fondo queda una esencia que ha sido inmutable a través de los años, y que por no tener un mejor término para nombrar terminas llamándola: la limpieza o suciedad de tu corazón, o el peso de tu alma.   

Escribe también tu propia historia, a mí me interesaría conocerla: aparte de amar y tratar de hacer el bien a los que te rodean, para que al menos alguien te recuerde con amor: es la única forma en la que puedes vencer a la muerte.  

Recuerda: el tiempo nos devora,  implacable.

jueves, 9 de julio de 2015

RECUERDOS DE INFANCIA.


Se dice que una de las primeras memorias que desarrollamos es la memoria olfativa. Que podemos recordar un olor, (más que un rostro, un sabor o una música), que hayamos percibido en nuestros primeros años. La verdad es, que si quiero hacer reminiscencia de mi infancia, lo primero que se me viene a la mente es el olor a limonada: sí, el olor a la limonada que mi madre vertía en la cantimplora que llevaba al kínder, cuando tenía seis años.

Eran los años que empezaba a tener “Uso de razón”, allá por los inicios de la década de los 90°s. Luego vienen una serie de imágenes confusas: los rostros de mis compañeritos, y si no fuera por las fotografías de graduación, no evocaría el rostro de mi maestra de entonces, de la cual no recuerdo gran cosa.

Han pasado los años, mucha agua ha pasado bajo los puentes. Y yo sigo recordando mi infancia, a través del almibarado olor a la limonada.

Nada es más triste que la muerte de un niño. Ojalá que nunca muera el niño que un día fui.



jueves, 21 de mayo de 2015

Un año de silencio

Retomo mi blog después de un año de ausencia. Un año de silencio que me ha servido para valorar esta herramienta como lo que es: un motivo para mantener la mano caliente y escribir, aunque sea por inercia.

Por mucho tiempo pensé en si valía la pena mantener el blog, pensé en cerrarlo definitivamente; ahora, puedo verlo con más claridad, porque en verdad necesito de esta tabla de salvación que es la rutina auto impuesta  de publicar por lo menos un post a la semana: la rutina a veces puede salvarnos la vida.

En lo personal, durante este año, he experimentado varias cosas.  He dejado temporalmente la literatura, y me he dedicado a otras actividades que me han llenado por igual; aunque siempre está ELLA, ahí, agazapada, sin reprocharme, como aquella novia incondicional que no me pide nada, y sin embargo me ha dado todo.  La amo: como no amar a la literatura, que incontablemente me ha salvado la vida.



domingo, 25 de mayo de 2014

De enero a esta fecha



De enero a esta fecha algo ha cambiado, si bien es cierto ya no sufro las mismas necesidades a las que me vi sometido el año pasado, otras necesidades han surgido. Ahora estoy más despejado, si, y siento que poco a poco estoy viviendo los sueños que hasta algunos meses sólo me limitaba imaginar. Uno de esos ideales tenía que ver con conocer a ciertas personas que admiro y trabar amistad con ellas; otro tenía que ver con ser admitido en un taller, al cual nunca me imaginé que iba a entrar de la forma en la que fui admitido, eso es un gran punto a mi favor, pero a veces me siento defraudado conmigo mismo por no rendir como debería.
Veo uno de los libros que me ha regalado el maestro Ricardo Lindo, a quién respeto mucho y estimo, pero leo con cierta reticencia lo que ha dedicado, preguntándome si es verdaderamente cierto: 
 
"Para mi amigo Ronald, el joven escritor"

No quiero ser malagradecido con el cumplido, pues no lo digo porque me llame amigo, sino por lo de “escritor”, porque esa rubrica surge a raíz de externarle las mismas dudas de las que hago catarsis en este escrito: por eso pienso que sólo lo hace por levantarme el autoestima, no sé… pues para mí, siento que la realidad de mis escritos es distinta, siento que quizás me falta disciplina, inteligencia, talento, un montón de cosas, o sólo me exijo mucho. Por eso no puedo evitar hacerme estas preguntas: ¿De verdad tendré madera para algún día ser considerado escritor? O ¿sólo soy un simple charlatán? ¿Es bueno el exceso de confianza o es algo que hace daño? No sé… por el momento no tengo la madurez necesaria para responderlas.


    

martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz fin de año…


2013, año que pasa para mí sin mayores tropiezos ni mayores logros. Lo sencillo de estos 300 y tantos días que transcurrieron de él es que fue por mucho, parte de la continuación del 2012, que si fue bastante bueno, por todo lo nuevo que tuvo hasta ese entonces para mí.

Uno de los hechos que puedo recalcar es que pasé buena parte del tiempo embebido en mi trabajo, junto a mis alumnos, tratando de dar lo mejor de mí para ellos; me costó, no voy a negarlo, pero al final aprendí mucho en mi faceta como docente. Por otro lado, eso me restó desarrollo en otras facetas, no quiero decir más importantes, pues todas los son para mí, pero que debido a la coyuntura, había dejado de lado, y poco a poco –sin darme  cuenta– mí trabajo me absorbió. Lo que pasa es que yo no tengo la facilidad que tienen muchos (y eso es causa de que se ganen mi admiración) de hacer varias cosas a la vez: yo no funciono así, tengo que dedicarme a una sola cosa, llámenlo desventaja o ventaja, la verdad yo nos sé que sea. De lo que sí puedo estar seguro es que, por lo menos, en mi trabajo, logré la satisfacción esperada; por esa razón, he optado por buscar nuevos rumbos en este año que viene, quiero medirme en otras cosas: para empezar, no tengo intención de conservar el trabajo que he desempeñado de un tiempo a esta parte: la meta que me había trazado en dicho trabajo ya la cumplí. Ahora espero, ya que en este 2013 dejé muy de lado mi actividad literaria, trabajar más en esa área; y quisiera, hoy sí, poder publicar mi libro para este año. Espero lograrlo, lo sabré dentro de 365 días, cuando me toque, escribir de nuevo, un post como este. 

           

martes, 10 de diciembre de 2013

Ausencia


Lo que escriba o no escriba poco importa. Poco importan también mis acciones perpetradas u omitidas. No es excusa de resignación o un "mea culpa"; ni una confesión siquiera: es una simple reafirmación de vida, como el fumar para el que está desahuciado bajo una enfermedad terminal, o la propensión que tienen los ancianos a enamorarse.

Si me preguntan ¿qué he hecho durante este tiempo? Sin duda responderé: "lo que debía hacer" sin pena ni remordimiento. Además: ¿no puedo apelar también al beneficio que me otorga el mutismo? el silencio absoluto: mis ganas de no querer responder. Nadie tiene porque preguntarse sobre las lecturas que he postergado, las palabras que no he puesto en museo, las calles por la que no he caminado, los libros que aún no oso en abrir, la tesis que jamás quise iniciar, el libro que aún no he concluido; mi ausencia no ha sido una gran ausencia, ni una ausencia siquiera. No sé si tiene algún valor lo que haga o haya dejado de hacer: pues, al final, lo único que merezco es el olvido.



 

sábado, 30 de marzo de 2013

CARTA ABIERTA VI

Si escribir es una rectificación de vida, escribir una carta abierta cada que cumplo años es quizás la exageración de esa idea: es llevar hasta niveles de morbo ese voyerismo. Quizás esta no tenga entre sus líneas artificios retóricos. Tal vez no escriba hoy sobre alegrías o tristezas: he escrito mucho últimamente sobre esos temas. La verdad escribo hoy esta carta por cumplir con la tradición que me ha llevado ya seis años, atendiendo al principio que quizás lo único en la vida que valga la pena, porque nos arraiga a algo, son las tradiciones.

 ¿Qué puedo decir ahora? Tengo veintitantos años, la vida se escurre y uno casi ni se da cuenta. Estoy llegando más con pena que con gloria a mi tercera década, pero ahora: ¿quién puede medir el éxito del fracaso? Tengo pareja, amigos, familia, un empleo modesto y el oficio de escribir. He cambiado mucho desde la última carta, algunas de esas cosas no las tenía como las tengo hoy: mi calidad de vida ha mejorado y me siento agradecido por eso. Tengo un camino por seguir, una vida, y por el momento, sigo caminado.