sábado, 16 de marzo de 2024

A la mitad de marzo

A estas instancias del mes, sigo en el cantón "La Esperanza"; de "San Juan Tepezontes". 

Andar de lugar en lugar, te da la capacidad de observar a la gente, y darte cuenta de las particularidades de comportamiento, tanto como comunidad como en el aspecto individual. Es así,  que puedo ver tanto lo bueno como lo malo de todas las localidades. Lo verdaderamente inusual, es notar como cada lugar, aunque esté separado por pocos kilómetros, tenga particularidades muy marcadas.

Sin generalizar ( porque la generalización es un sesgo que va en contra del pensamiento crítico); puedo notar que la gente de muchas localidades estigmatiza y margina a las personas que se dedican a la labor que yo estoy realizando en este momento, además, la marginación social,  se ve más marcada inclusive en los lugares más pobres, dejando de lado, toda romantización de la humanidad.

Me ven como foráneo. Cómo invasor, aunque trate la manera de hacer las cosas dentro del marco de la moralidad y las normas establecidas de cada localidad. He podido observar que las personas si te ven desprotegido, se disparan las alarmas negativas, los prejucios: en fin, estoy en El Salvador, y tengo bien claro que el hombre es el lobo del hombre mismo, sin embargo siempre trató la manera de quedarme con lo bueno, viendo lo positivo de cada cosa.



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