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jueves, 30 de noviembre de 2023

MOMENTO DE EMPEZAR A SANAR


A muchas personas les es fácil sanar de cualquier herida física o emocional: en uno de esos rubros tengo que afirmar que soy muy bueno, y me refiero a las heridas físicas, no a las emocionales. 

Tengo que aceptar que admiro a las personas que tienen muy desarrollada su resiliencia, pues en mí, existen muchas heridas que aún no he podido sanar.

La familia, la sociedad, todo en su conjunto, van ocasionando vejaciones en nuestra alma, ya sea  con alevosía o sin ella. Como seres humanos estamos conde
nados a vivir el dilema que postula Schopenhauer, en su metáfora del erizo, verbigracia: un grupo de erizos está pasando el invierno y sienten frío, pero se encuentran ante el dilema de acercarse y darse calor uno a otro, bajo el riesgo de hacerse daño mutuamente con sus púas, o estar condenados a soportar el frio, y, en el peor de los casos, morir por este.  

Es de esa forma, que nuestro querido Schopenhauer nos ilustra la condición humana. Tenemos que vivir como animales gregarios en sociedad, o estar condenados a morir, ya sea física o socialmente, en soledad; esto nos recuerda también las máximas de Nietzsche, quien afirma que el hombre que ha decidido vivir en soledad solo puede ser una bestia o un Dios, por eso, durante mucho tiempo me he aislado de la sociedad, para iniciar mi camino hacia la sanación, hasta hoy, que ya he madurado más puedo darme cuenta que ya las cicatrices emocionales no me duelen tanto, y que ya puedo estar preparado para volver a la sociedad de la que me aislé, y continuar con el camino.   


sábado, 20 de marzo de 2010

[La Poesía]*

El sueño es un arte poético involuntario.
Kant

La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura.
Joaquín Sabina

Si no fuese por la muerte nunca habría poesía en la vida.
Artur Graf



Hace algunos días percibí que el clima había cambiado, meses atrás el calor era agobiante y anochecía más temprano, el cielo ya empieza a tornarse rojizo en el crepúsculo, una lluvia cansina me sorprendió hace pocas madrugadas; eso hizo darme cuenta que hemos entrado en otra época del año: al equinoccio de primavera. También me recordó (a mi que soy malo en recordar fechas) que en razón de esa transición estacional, este 21 de marzo se celebra el Día Mundial De La Poesía, instituido por la UNESCO. Por esa razón quiero dar la enhorabuena a todos los poetas, tanto a los vivos como a los muertos, recordemos que muchos grandes hacedores de la palabra murieron sin saber que iba a instituirse un día especial en el año a aquella razón de sus vidas, (cabe citar a Miguel Hernández, que en este mes se conmemora otro año más de su muerte).

Cuando queremos definirnos que es la poesía nos encontramos con una tarea harto difícil y espinosa. En muchas partes (libros, enciclopedias, clases aburridas de literatura, sitios web) se lee una falaz acepción que reza más o menos de esta manera: “La poesía es el arte de expresar cosas bellas a través del lenguaje”. Sin duda alguna, poesía es algo más que ese simple concepto. Para empezar, la poesía no sólo “expresa las cosas bellas”, como todo arte, también saca a la luz muchas cosas feas, duras, problemáticas de la vida, aún así es el gran estimulante para la existencia humana ¿Quién no ha sentido diversas emociones: ternura, tristeza, asombro, dolor, asco, al escuchar un recital, o al leer algunos versos? ¿Qué verdadero poeta no ha podido transmitir y experimentar esas emociones a través de la poesía, también embriagarse con ella al escribir, ver las imágenes que se encuentran dentro de un poema, sentir los olores, sentir el asombro ante la nueva forma de jugar con las ideas? ¿A quién no le ha cambiado la vida al leer algún poema? ¿Quién no se ha sentido identificado con una estrofa cualquiera? Yo por ejemplo, siempre guardo en mi memoria aquellas líneas del poema Límites, de Borges, que algunas veces me gusta repetirlas en mis adentros, porque siento que ningún poema expresa mejor mi condición como ser humano que en este:

Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar.
Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,
hay un espejo que me ha visto por última vez,
hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo
Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)
hay alguno que ya nunca abriré.
Este verano cumpliré
[veinticinco]* años;
La muerte me desgasta, incesante.

La poesía es un fin en si, como la tristeza, el amor, porque también es un puente que nos conecta al Ser, por esas razón Heidegger denomina al poeta como el Autoparlante del Ser. Aristóteles también dice: “La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder” es así que la poesía también tiene una gran carga utópica.

Nietzsche sostiene que todo poeta tiene que tener una condición fisiológica que él llama: Embriaguez Dionisiaca, esa condición intensifica la excitabilidad del artista “lo esencial en la embriaguez es el sentimiento de plenitud y de aumento de la fuerza. A partir de este sentimiento, uno tiende hacía las cosas, se las obliga a tomar algo de nosotros mismos, se las violenta, a este proceso se le denomina idealizar” bajo ese estado de idealización, toda la realidad se ve henchida, concentrada, vigorosa, sobrecargada de fuerza. Bajo el efecto de la embriaguez poética, el ser humano transforma las cosas hasta que reflejan su propio poder.

Todos están de acuerdo conmigo que discurrir sobre este tema es una tarea densa, como lo dejé dicho líneas arriba, creo que ya es momento de ir cerrando (por esta vez), no sin antes reiterar las felicitaciones a todos los poetas: aunque sé que para los verdaderos poetas, todos lo días son consagrados a la poesía.



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[*] Cincuenta, en el texto original.

domingo, 14 de marzo de 2010

De “Incursiones De Un Intempestivo” (Friedrich Nietzsche)



A causa de estar escribiendo un ensayo sobre la Ética y la Moral, he estado releyendo el Crepúsculo De Los Ídolos de Nietzsche, (quién – dicho sea de paso – alabó a Dostoievski, y que también se refiriera sobre Dante como: “la hiena que poetiza entre las tumbas” [*]). El fragmento que gloso no ha sido elegido de manera antojadiza: lo enmarco porque en estos últimos meses estas ideas han estado dando vueltas en mi cabeza, además porque ilustra los momentos por los que estoy pasando últimamente.

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De una defensa de tesis doctoral.
– ¿Cuál es la tarea de todo sistema de educación superior?
– Hacer del hombre una máquina.
– ¿Cuál es el medio para ello?
– Tiene que aprender a aburrirse.
– ¿Cómo se logra esto?
– Mediante el concepto del deber.
– ¿Quién es su modelo?
– El filólogo [El Licenciado en Letras]*: enseña a empollar.
– ¿Quién es el hombre perfecto?
- El funcionario estatal.
– ¿Qué filosofía ofrece la fórmula suprema para el empleado estatal?
– La de Kant: el funcionario estatal como cosa en sí colocado como juez sobre el funcionario estatal como fenómeno.

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[*] Incursiones De Un Intempestivo, fragmento 1.
[**] No encontrado en el texto original.

Tomado de:
Nietzsche F. W. (2005) Crepúsculo De Los Ídolos. Longseller, Buenos Aires: Argentina. Pág.:201.

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Video de Nietzsche hundido ya definitivamente en la locura, de la que no saldría hasta su muerte:


lunes, 16 de marzo de 2009

DÉJÀ VU

Supongamos que soy un hombre racional. Supongamos que me rijo por los postulados de la razón (aunque todos sabemos que dichos postulados, el anti dogmatismo, por citar un ejemplo, siguen siendo preceptos que se transforman en dogmas). Siendo así: ¿Qué sucede cuando un hombre racional experimenta fenómenos inexplicables? o en mi caso: Fenómenos explicados por la ciencia, pero que sus elucidaciones no satisfacen mis expectativas por la complejidad de esas experiencias en mi vida. ¿Qué pasa cuando sentimos llegar a un punto muerto? Donde nuestro racionalismo excesivo no puede darnos explicaciones.

Me habría ahorrado la retórica barata del párrafo anterior, si hubiera empezado por el relato del fenómeno que viví recientemente y que implica a dos personas que considero mis grandes amigos, Alex Calvillo y Alejandro Ventura: el hecho sucedió en la enigmática CASITA DE CHOCOLATE, lugar por lo demás misterioso y sobre el cual se cuentan las más extrañas historias que tienen que ver con lo paranormal. Si mal no recuerdo, eran alrededor de las dos de la madrugada, me encontraba jugando ajedrez “por vez primera” con Alejandro. Alex observaba la partida, y hacia una serie de comentarios con el afán de ver perder a Alejandro. Así estuvimos por largo rato, los tres sentados frente a una pequeña mesa, reunidos alrededor del tablero, cada uno pendiente de la jugada del otro. Así se fueron yendo los minutos, poco a poco las piezas empezaron a acumularse en el lado del tablero del contrario, hasta que nos sucedió algo extraño: en un movimiento de caballo experimenté un Déjà Vu, sentí como si ese momento ya lo había vivido, lo raro fue que en ese instante los tres despegamos la atención del juego y nos vimos a las caras con extrañeza.
Seguimos jugando. Yo me guardé por un momento el comentario de lo que había experimentado hasta que terminó la partida. Después que Alejandro me ganó, me puse de píe y me estiré para desentumecer el cuerpo, bostece, y les dije a mis colegas:

– “hace un rato, en la jugada que hice al mover el caballo para comerme al alfil, sentí algo extraño, algo así como si ya había vivido ese instante”.
Yo me quede callado por un momento, cuando oí que Alejandro sentenció:
– “Tuviste un Déjà Vu”.
–“Sí… Un Déjà Vu” –respondí.
–“Pues a mí me paso lo mismo” – dijo Alex.
–“A mí también” – señaló escépticamente Alejandro. –“Fue la misma jugada. Puedo verte tomando el caballo y haciendo el movimiento, pensé que sólo yo lo había sentido” – Concluyó.

Todos sabemos que una de las explicaciones que se dan acerca del Déjà Vu es que se trata de un fenómeno cerebral, que implica los dos tipos de memoria: la memoria a largo plazo y la memoria a corto plazo, ambas se confunden, creando la impresión de que el momento que se está viviendo entra en un estado de recuerdo, provocando una sensación de familiaridad.

Atendiendo a esta explicación cabe preguntarse: ¿Si el problema es de carácter cerebral? lo lógico es que un solo individuo lo experimente. Entonces: ¿Por qué esa madrugada sufrimos el mismo Déjà Vu tres personas? Esto sólo lo puedo imaginar desligando el fenómeno del terreno de la psicología y transfiriéndolo a la disciplina de la metafísica: la única explicación lógica para mí la da Nietzsche (aunque no es la intención de Nietzsche explicar el Déjà Vu. Pues su finalidad, como la de todo filósofo, es explicar la naturaleza del Ser) en este fragmento, que es el que está relacionada con su concepción del mito del eterno retorno:

Todas las cosas pasan, todas las cosas vuelven; eternamente gira la rueda del Ser. Todas las cosas mueren, todas las cosas florecen de nuevo, eterno es el año del Ser. Todas las cosas se rompen, todas las cosas son unidas de nuevo; la casa del Ser se construye igual a sí misma. Todas las cosas se van, todas las cosas se dan la bienvenida una a la otra de nuevo; eternamente la rueda del Ser mora en sí misma. En cada Ahora, el Ser empieza; en cada Aquí gira la esfera del Ahí en círculo. El centro está en todas partes. El camino de la eternidad está determinado (*)”

Prefiero pensar que Alejandro, Alex y yo, nos encontramos jugando ajedrez continuamente en la eternidad, y que el Déjà Vu que experimentamos esa madrugada de marzo, solo es parte de las repeticiones de nuestras existencias cíclicas. A atribuirle una explicación puramente neurológica, con teorías que a la larga se quedan cortas.
_________________________________
(*) Friederich Nietzsche. (1970) Así habló Zaratustra. Parte tres (el convaleciente). En Colección Nietzsche de bolsillo. Páginas: 329-330.

miércoles, 8 de octubre de 2008

UNA LECTURA A “POHEMAS UMANOS” DE CÉSAR VALLEJO.

Ronald Orellana.


Al principio, César Vallejo simplemente me parecía un hombre de cara compungida, cuyo retrato solía ver en alguna página de cierto Panorama de la Literatura Latinoamericana; claro está que dicho concepto acerca de él se disipó en mí al encontrarme de frente con su obra, y llegar con el autor a lo que Gadamer llama: Fusión de horizontes(1).

La vida de César Vallejo fue relativamente corta, nace en 1892, a nueve años de finalizada La Guerra del Pacifico (1879-1884); hecho relevante pues, aunque el autor no haya nacido cerca de la fecha puedo especular que “mamó” las implicancias que ella traía por la vía filogenética(2); nace también en el crepúsculo del Modernismo(3). Muriendo en 1938, a los 46 años, en París.

Su corta existencia transcurrió entre años verdaderamente sintomáticos en materia histórica y literaria: la decadencia del Modernismo y la aparición de las vanguardias en Europa y sus calcos en América; La Primera Guerra Mundial (1914-1918); la gestación de la mayoría de partidos comunistas en el mundo, y con esto, el socialismo avasallador que arrastraba a la mayoría de intelectuales a sus filas: Solo por mencionar algunos fenómenos. Si a éstos añadimos sus tragedias personales, se sabe que a la edad de 28 años es tomado preso: “durante ciento doce días” – importa destacar el tiempo de su primer encierro, pues decir ciento doce días es más poético que recalcar tres meses y fracción – y que viaja a Europa en 1923, con destino a París, ciudad de gran importancia en su producción literaria; al igual que países como España y la entonces Unión Soviética, naciones en las cuales, se vio sometido a vejaciones económicas.

Pero la intención de este ensayo no es hacer una semblanza histórico-biográfica del autor, sino centrarme en uno de sus libros: Poemas Humanos, obra póstuma, que consta de 79 poemas, obra de una metafísica propia, –fin último de cada poema –; que según mi juicio de valor: arranca las verdaderas raíces de la condición humana. Libro “dialéctico” en palabras del poeta y crítico literario Ricardo Gonzáles Vigil, quien en una entrevista que le hiciera Francisco Estrada afirma: Él (Vallejo) comentó que en Trilce ya buscaba inconscientemente la dialéctica. En Poemas humanos ya lo hace conscientemente. (Gonzáles Vigil. 2005. El paréntesis es mío)

Así, para esta nota trataré de desentrañar algunas ideas disipadas después del asombro que causa la lectura del libro.

Existe un punto común a lo largo del poemario y es una visión fatídica de la vida: Considerando en frío, imparcialmente, / que el hombre es triste, tose y sin embargo, / se complace en su pecho colorado (CONSIDERANDO EN FRÍO, IMPARCIALMENTE. Pág.: 201) (4); vemos que Vallejo nos demuestra un pesimismo tal, que podemos comparar la vida como jugar a la ruleta rusa con un revolver que no sabemos cuando se disparará: Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza (UN HOMBRE PASA CON UN PAN AL HOMBRO… Pág.: 255); como en el ejemplo anterior, el tema de la muerte es recurrente a lo largo de muchos versos, el poeta siente que la vida no es más que un continuo camino hacia la muerte. Así en muchos casos, la muerte como antítesis de la vida, tiende a estar de la mano con ella: ¡Haber nacido para vivir de tanta muerte! (¡Y SI DESPUÉS DE TANTAS PALABRAS…Pág.: 227 ); el poeta se lamenta, sus suplicas son similares a las del profeta Elías quien reniega del sufrimiento de la vida frente a Dios:

Elías tuvo miedo y huyo para salvar su vida.(…) caminó por el desierto todo un día y se sentó bajo un árbol. Allí deseó la muerte y se dijo: “Ya basta, Yavé. Toma mi vida, pues yo voy a morir como mis padres” Después se acostó y se quedó dormido bajo el árbol (1 REYES, capítulo: 19; versículos: 3-5)

De esta forma el poeta, retoma el papel de profeta demostrando que la vida no es mejor que la muerte. Las lamentaciones se derivan de muchos factores exógenos, el ser humano está propenso en la vida a una serie de elementos que le provocan la infelicidad y en algunos casos la muerte, ya Freud apuntaba en el Malestar en la cultura tres de esos elementos, a saber: la caducidad del cuerpo, la infelicidad que nos provoca el mundo exterior, y las relaciones con los demás seres humanos (5). Para este caso es de mí interés desarrollar el primer elemento, que es el que se encuentra más ligado con las inquietudes del poeta.

Nuestro propio cuerpo, en palabras de Freud está condenado a la decadencia y a la aniquilación, ni siquiera puede prescindir de los signos de alarma que representan el dolor y la angustia (Freud. 1980. pág.: 20); así nuestro cuerpo es parte de esa infelicidad, de esa zozobra: todos envejecemos, todos enfermamos y por tanto todos vamos a morir; las vejaciones que trae la enfermedad y una triste vejez son el camino hacia el único destino cierto para el hombre: morir. De esta forma Vallejo percibe ese destino inevitable para él y por ende para la humanidad: ¿La muerte? ¡Opónle todo tu vestido! / ¿La vida? ¡Opónle parte de tu muerte!/ Bestia dichosa, piensa; / Dios desgraciado, quítate la frente… (OYE TU MASA, A TU COMETA, ESCUCHALOS; NO GIMAS…pág.: 227). El poeta llama al hombre: “Bestia dichosa”, “dios desgraciado” y qué es el hombre sino un “dios con muletas”(6), un homínido en evolución.

James Higgins(7) en su libro: Visión del hombre y de la vida en las últimas obras poéticas de César Vallejo, ya había apuntado acerca del factor de la muerte, dedicándole un capítulo a dicho tema. Él afirma que:

…para Vallejo la muerte se burla de todas las actividades humanas. Está siempre presente en medio de la vida e impide al hombre vivir plenamente. Introduce la desolación en la vida del hombre llevándose a los que más quiere. El hombre vive angustiado sabiendo que tiene que morir y la muerte significa su aniquilación completa. (Higgins. 1970. Pág.: 109)

Es así como el factor de la muerte y la caducidad del propio cuerpo son un tema preponderante en la poesía vallejiana. Nada se salva de la muerte, ella es la total aniquiladora; pero a la vez ella nos redime de una vida de congojas: pareciera que Vallejo teme a la muerte, pero a veces la desea, en muchos poemas esa contrariedad está vigente. Es en conclusión, el dolor de estar vivo: la existencia del hombre es agridulce.

La angustia de la muerte lo persigue, cada paso que da se convierte en una zancada más hacia la tumba; es un peatón dentro de una gran ciudad lúgubre y húmeda, esa ciudad le parece un enorme cementerio donde los edificios públicos, arremolinados por el caos, son enormes lápidas que amenazan con aplastarlo: Me moriré en Paris con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo. (PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA. Pág.: 210). El dolor y la inquietud aparecen siempre encerrados dentro de un objeto, ya sea un cajón: Y el mueble tuvo en su cajón, dolor, / el corazón, en su cajón, dolor, / la lagartija, en su cajón, dolor; dentro de una sabandija, en una parte de nuestros vestidos o en un artículo de uso personal: Jamás hombres humanos, / hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, / en el Vaso…. (LOS NUEVE MONSTRUOS. Pág.: 195-196), parece que Vallejo quiere recalcarnos que el dolor se encuentra encerrado en nosotros: los hombres somos el único animal consiente que comprende la raíz del dolor, pero al utilizar en la numeración objetos e inclusive animales – la lagartija – no nos quiere dar preeminencia sobre ellos y las cosas, el hombre adquiere una papel de objeto incapaz de razonar de donde proviene su amargura, sólo puede sufrirla y nada más.

Vallejo también duda de la visión escatológica que nos da la religión, para él la muerte es el final, sólo la nada nos espera después de morir: …a lo mejor me digo, más allá no hay nada (ACABA DE PASAR EL QUE VENDRÁ. Pág.:220), pero lo hace desde el punto de vista de una reflexión, en donde se puede dudar de esa idea: la incertidumbre que implica el desconocimiento le conlleva una angustia aún mayor. Su posición ante ese tema es similar a la de Nietzsche, el mayor deicida en la historia de la filosofía, quién renegando de la existencia de Dios, paradójicamente en muchas composiciones pide su ayuda: es la amargura de no tener asidero, porque ambos quieren creer en Dios, pero ya no pueden:

¡Todos los riachuelos de mis lágrimas
Corriendo van a ti!
Y de mi corazón la postrer llama
Arde por ti
¡Oh vuelve a mí,
Mi dios desconocido!¡Mi dolor! ¡Mi última dicha!
(8)

Dentro de la caducidad del cuerpo humano se deriva la enfermedad y las necesidades fisiológicas. El poeta recalca mucho en la enfermedad, pero el símbolo de ésta en Vallejo es la Tos:…lluvia y sol en Europa, y ¡cómo toso!, ¡cómo vivo! / ¡Cómo me duele el pelo la columbrar los siglos semanales! (FUE DOMINGO EN LAS CLARAS OREJAS DE MI BURRO.Pág.:179); la tisis es el símbolo más exacto para representar la enfermedad y el sufrimiento. El hombre es el eterno tísico que se ahoga en sus mismas flemas; las que a veces expulsa y logra tener un momento de alivio, pero al verlas en el suelo se da cuenta que están impregnadas de sangre, en ese momento el hombre advierte que esa inmundicia virulenta está dentro de él: de nosotros mismos. Nada une más al ser humano con su lado físico-biológico que sus necesidades vitales, necesidades que algunas veces la civilización quiere ocultar con eufemismos: el hambre, la sed, el sudor, la excreción de las heces y la orina, son retomados por Vallejo para reafirmarnos esa condición que todos queremos ocultar: Tú sufres de una glándula enocrinica, se ve, o quizá, / sufres de mi, de mi sagacidad escueta, tácita. (EL ALMA QUE SUFRIÓ DE SER SU CUERPO. Pág.: 267); o en este otro ejemplo, cuando Vallejo dice que el hombre:…se hace buen carpintero, suda, mata, / y luego canta, almuerza, se abotona (CONSIDERANDO EN FÍO. Pág.: 202) Ya Gonzáles Vigil reitera este aspecto diciendo que Vallejo: construyó una poesía del cuerpo que no tiene comparación, pues asumió el sudor, la defecación, etc., sin tapujos y con dignidad. (Gonzáles Vigil. 2005) Es como si vallejo nos quisiera recordar que todo eso es parte de nuestra vida.

Con lo anterior cualquiera podría pensar que el poeta es muy solemne. Pero aparte de la idea de un pesimismo ante la vida, la muerte y la existencia en general, encontramos humor en Vallejo: es un humor negro con un acento muy particular, similar al expresado por Goya en sus pinturas, presentándonos una realidad desgarradora, que sin embargo nos hace reír: (Walt Whitman tenía un pecho suavísimo y respiraba/Y nadie sabe lo que él hacía cuando lloraba en su comedor) (AL REVÉS DE LAS AVES DEL MONTE... Pág.:262) González Vigil argumenta que Vallejo:

Como no es un autor fácil, su carga irónica se pierde. En Trilce recurre a la influencia chaplinesca, ese personaje que inútilmente busca el amor en mujeres que no le corresponden y que, a la vez, hace reír y llorar. Esas ironías tienen que ser explicadas. (Gonzáles Vigil. 2005.)

En lo personal me encuentro en total acuerdo con el autor, Vallejo no es un poeta fácil de entender, los estudiosos –y entre ellos me incluyo –, tendrán mucho trabajo por hacer: las ironías de Vallejo tienen que ser explicadas, pero eso será talvez materia de otro ensayo.

Es difícil pensar que nadie es feliz, o que por lo menos nadie sonríe. Hago el ejercicio: le sonrió a toda la gente que me encuentro por la calle, adultos, ancianos y niños y entre los peatones sólo los niños me ven y sonríen. Es imposible no ver el mundo en su caos, después de leer Poemas Humanos. Abordo un autobús y veo a mí alrededor dándome cuenta que está lleno de infelices, y YO soy un infeliz en la suma.


BIBLIOGRAFÍA

Física:
Freud, S. (1930) (1981) El malestar en la cultura. 8ª edición. Alianza Editorial. Madrid: España.

Gadamer, H. G. (1984) VERDAD Y MÉTODO: Fundamentos para una hermenéutica filosófica, Ediciones Sígueme: Salamanca. España.

Higgins, J. (1970) Visión del hombre y de la vida en las últimas obras poéticas de César Vallejo. Siglo XXI. México Distrito Federal.

Nietzche, F. (1905) (1987) Genealogía de la Moral y Más allá del Bien y del Mal. Editorial Porrúa. Distrito Federal: México.

Marcuse, H. (1953) (1969). Eros y Civilización. 4ª edición. Seix Barral. Barcelona: España.

Ruiz Abreu, A. (1984) Modernismo y Generación del 98. Editorial Trillas: México Distrito Federal.

Vallejo, C. (1965) (1993) Obra poética completa. Casa de las Américas. La Habana: Cuba.

Biblia: 1 REYES, capítulo: 19; versículos 3-5. En la versión de Ediciones Paulinas, 13ª edición, Madrid España, 1972.

Virtual:
LIBROS PERUANOS, Perú 21 Lima 05/10/05: Ricardo González Vigil: Vallejo es muy difícil y el crítico debe explicarlo. Tomado del sitio:
http://www.librosperuanos.com/autores/cesar-vallejo3.html


NOTAS:

(1) La Fusión de horizontes se da cuando en la lectura de un texto literario la relación en la que entra el mundo del lector y el mundo del texto se complementan; en otras palabras, los horizontes del autor y el lector se fusionan. Gadamer desarrolla este término en el libro: VERDAD Y MÉTODO: Fundamentos para una hermenéutica filosófica. En el capítulo II, Fundamentos para una teoría de la experiencia hermenéutica.

(2) Entiéndase el factor filogenético como todo aquello que dentro del crecimiento de una civilización es heredado de generación en generación a los miembros de la misma, por ejemplo los traumas, y hechos históricos. Para mayor desarrollo de este concepto en la formación de los individuos dentro de una sociedad ver: Marcuse, H. (1953) (1969). Eros y Civilización. 4ª edición. Seix Barral. Barcelona: España. Dicho libro es un diálogo de Herbert Marcuse con las teorías Freudianas.

(3) Aunque algunos opinan que el Modernismo se cierra con la publicación de Cantos de vida y esperanza en 1905, podemos darnos la licencia de llamar crepúsculo del modernismo, no anochecer del Modernismo a los años entorno al nacimiento del autor. El lector podrá encontrar mayor información sobre el Modernismo en el libro de Álvaro Ruiz Abreu: Modernismo y Generación del 98. Editorial Trillas: México Distrito Federal.

(4) Citaré todas las referencias a los poemas de Vallejo al interior del texto. El formato de la cita es: verso (NOMBRE DEL POEMA. Número de página. ). Todos los ejemplos son extraídos del libro: Vallejo, C. (1965) (1993) Obra poética completa. Casa de las Américas. La Habana: Cuba.

(5) Freud desarrolla estos conceptos en el capítulo 2, a partir de la página 20 de El malestar el la cultura.

(6) Freud utiliza el término dios con prótesis para denominar al hombre. En la página 35 de El malestar el la cultura se lee: …El hombre ha llegado a ser, por así decirlo, un dios con prótesis: bastante magnifico cuando se coloca todos sus artefactos, pero éstos no crecen en su cuerpo y a veces aun le provocan muchos sinsabores. En lo personal este concepto es de mi total aprobación.

(7) Higgins J. (1970) Visión del hombre y de la vida en las últimas obras poéticas de César Vallejo. Siglo XXI. México Distrito Federal. Este libro es un estudio acucioso que retoma toda la obra poética del autor en cuestión desde Los Heraldos Negros, hasta España aparta de mí este Cáliz; Higgins analiza categorías como El Absurdo, cuyo macrotema engloba las ideas de: El Tiempo, El Mal y La Muerte. En mi análisis, he tratado de distanciarme lo más que puedo del autor, pero en algunos casos sus conclusiones y las mías son muy similares.

(8) Composición de Friederick Nietzche, extraída del prólogo escrito por Johann Fischl a los libros: Genealogía de la Moral y Más allá del Bien y del Mal. Editorial Porrúa: México. Página 12.

jueves, 13 de marzo de 2008

Nietzsche el incomprendido.


En la época en que el cristianismo resultó ser más fecundo, y eso se tradujo en una proliferación de santos y anacoretas, existieron en Jerusalén grandes “manicomios”
Para atender a los santos fracasados, a aquéllos que habían sacrificado hasta el último vestigio de su razón.

F. W. Nietzsche.

Ronald Orellana.

Recientemente, en una conversación que tuve con un docente universitario, saqué a relucir el nombre de Nietzsche, pues venía al caso uno de sus aforismos, me sorprendió la respuesta de mi interlocutor, ya que este me dijo: “a Nietzsche no lo leas,.. Estaba loco” su afirmación en ningún momento me cayó en gracia, no me cabía en la cabeza de que una persona a la que se le está asignado el rol de educar a una población tuviera ese tipo de valoraciones.

Y es que Friedrich Nietzsche ha sido uno de los filósofos más incomprendidos a lo largo de la historia: tildado de loco, antisemita y misógino. Sus detractores se han multiplicado hasta nuestros días, al igual que los seguidores de su pensamiento, no está en el menoscabo personal la crítica de un académico, ese no es el nivel que le concierne, sino en el aspecto teórico, a personas incapaces de percibir eso les queda grande el mote de estudiosos.

La crítica estriba aun más en sectores poco académicos, y en las personas que profesan un fanatismo religioso, que no pueden hacer más que planteamientos que demuestran su miopía intelectual.

Pocos filósofos se dieron a la tarea que Nietzsche se tomo a realizar y es la de socavar los cimentos de lo que es nuestra moral occidental, arremetió contra pensadores como Rousseau, Robespierre y el celebre Kant, con el fin de analizar esa inconsciente obediencia a las costumbres, que es la moral.

Clasificado por Paúl Ricoeur junto a Marx y Freud como uno de los tres maestros de la sospecha, Nietzsche es uno de los filósofos más importantes de la modernidad. Además, como juicio personal, puedo aventurarme a sostener que el autor de El crepúsculo de los ídolos, levanta los cimientos de una antropología de la sociedad occidental.

Con respecto a los desordenes mentales sufridos por él en sus últimos años de vida, algunos sostienen que se debieron por la frustración vivida, pues pasó por momentos muy difíciles: su soledad, su temprana jubilación por motivos de salud[1], y una aparente inadaptación social; otros argumentan que fue debido a la sífilis, planteamiento que no me satisface en lo más mínimo. Por mi parte, vinculo su locura tardía a los padecimientos de epilepsia que sufrió desde niño, además sus padecimientos se dieron en un periodo en el cual el autor ya se encontraba retirado de los campos intelectuales.

La sociedad y las instituciones muchas veces le pasan la factura a individuos excepcionales, que se atreven a pensar por sí mismos. Así, esos hombres libres muchas veces se ven en jaque frente a la sociedad que los margina.

¿Cómo juzgar de loco a un teórico tan lúcido en sus planteamientos? no es que me considere Nietzscheano, pero hay que darle el valor de cada estudioso tiene con respecto a sus aportes en la ciencia y la filosofía, no en su vida personal.

Estas palabras son la respuesta a ese pseudo profesor y a todos aquéllos que tienen un juicio similar.

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[1] Nietzsche dejó de dictar clases el 19 de marzo de 1879, a raíz de sus constantes convulsiones y dolores de cabeza, los cuales sufrió desde que era niño, para ser específicos alrededor de los catorce años. Su jubilación fue precoz, para 1879, no tenía más que 35 años.