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jueves, 2 de febrero de 2017

Intentos de Vuelo

A mí también me paso como a Ícaro:
quise volar,
pero sólo tenía alas de cera,
que el sol terminó por derretir.



lunes, 14 de abril de 2014

Estreñimiento literario



A pesar de tener ganas de escribir, y al menos en poesía, querer sacar mucho lastre que llevo dentro, estoy atravesando un episodio de “página en blanco”: no me fluyen las palabras, mis ideas no me satisfacen, no puedo escribir una frase que sienta que valga la pena, no logro comunicar. Es un caso de estreñimiento literario bastante grave el que he estado sufriendo los últimos días. 

Laxantes: Uno de mis maestros de taller me ha recomendado que me dedique a leer, que quizá me hagan falta lecturas. Pero leer no me está ayudando, o quizás necesite dedicarme a otras actividades ajenas a la literatura para que algo fluya… no sé.  Otro me ha aconsejado escribir en géneros distintos a los cuales he sentido el bloqueo, por ejemplo: si acostumbro a escribir poesía, y de repente me he bloqueado escribiendo en ese género, que intenté escribir narrativa, etc., por esa razón escribo este post, para purgar un poquito esa pena, y  que por cierto, por estar tan mal escrito, espero que no vaya a ser leído por nadie.   


      

miércoles, 15 de mayo de 2013

La domesticación del Animal Humano.



Desde que me encontraba en la pre-adolescencia, (recurro al cliché que ese término me obliga a utilizar, sólo para poder nombrar una etapa de mi vida) empecé a formularme una serie de interrogantes que al final podían resumirse en una: ¿Por qué todos aceptan lo establecido sin ni siquiera darse la oportunidad de cuestionarlo? Sé que esa no es una pregunta apta para un niño de 13 años, pero, cuando estaba parado en el altar mayor, vestido de acólito, mientras veía a todos dándose golpes de pecho, y mientras yo, disfrazado como un estúpido y sosteniendo un incensario repetía también un: “por mi culpa… Por mi culpa…. Por mi grave culpa…”  volvía a la vida despierta y veía las caras compungidas de la gente, que demostraban su infelicidad; luego me decía: ¿Qué hago aquí? y me preguntaba también si los demás, después de participar de ese circo, volvían a la vida despierta y se hacían la misma pregunta. La situación que ejemplifico, y muchas otras referentes a otros aspectos, (no sólo a la religión) y que no ameritan espacio en estas líneas fueron las que configurando esas interrogantes en mi pueril cabeza.

No fue sino hasta que hurgué en la filosofía que descubrí la respuesta a todas esas preguntas. Descubrí que el sistema sólo te deja ganar unas pocas veces para que le sigas dando, para que sigas con la lengua extendida bajo su gotero. Lo que llamamos delincuentes lo han notado, o es una pulsión  inconsciente por eso viven al margen del sistema. Nosotros, el rebaño, pensamos que son ellos los que están equivocados cuando es todo lo contrario. Somos esclavos de nuestras responsabilidades con la sociedad. La sociedad y la convivencia armónica con nuestro prójimo es la más grande de las ficciones, es una ficción maléfica porque se encarga de domesticar al animal-hombre, lo estruja, lo envilece. Es muy parecido a lo que sucede con el perro, pues antaño, cuando el perro no había adquirido su actual naturaleza era un animal majestuoso, puro, libre; cambio esa majestuosidad por la seguridad que le traía el mendigar las sobras que los hombres le lanzaban, hoy se ha degradado la categoría servil que conocemos. Como nosotros dentro de este sistema, sorbiendo una la felicidad enlatada como un producto de consumo, en estos tiempos en que la felicidad se compra con Mastercard y Credomatic. Te llevas bien con los demás siempre y cuando entre tu relación con ellos no se inmiscuya el amor o el dinero.

En mi caso, atender a convenciones como el trabajo, la familia, la religión, etc., me tienen harto, soy raro para los demás porque no me adscribo al canibalismo simbólico que ellos profesan, porque no doblo mis rodillas ante la idea de ningún dios. Los demás quieren discutirme eso, no saben la calvicie, la caspa y seborrea que todas sus ideas me ocasionan. Sin embargo, cualquiera que me conoce personalmente podrá constatar que soy mucho más sincero que la gran mayoría.  Me cansé de darle la razón a los demás, de decirle a alguien que sus ideas huelen cuando su boca apesta peor que una cloaca de aguas negras. No es hipocresía, no, simplemente es un afuero de sinceridad.

Las convenciones sociales lo obligan a uno a hacer cosas que uno en su fuero interno no quiere… el sueño del trabajo, el matrimonio y la familia como la felicidad, cuando puedes encontrar la felicidad en otras cosas, más sencillas y que muchos no ven a simple vista. Algo que para muchos es incomprensible  como  disfrutar tu propia soledad podría ser una de esas cosas. Que el hombre esté en armonía con sus semejantes es algo fuera de lógica, no es una ficción verosímil, si ves a alguien siempre alegre algo malo debe de haber en él. El hombre es el único animal gregario que se come así mismo, es como sí se nos obligara vivir en sociedad, e inconscientemente la rechazáramos. Cultivar un poco de amargura y odio es sano de vez en cuando. Va más con nuestra naturaleza de hombre como lobo del hombre mismo (Homo homini lupus). Así que ahora, cuando camines por la calle y te encuentres con los demás transeúntes, no oses en saludarlos. O con quien te sientes a comer a la mesa, no oses en desearle buen provecho. Conocidos o extraños: sabes que ellos, potencialmente, tienen la facultad de eliminarte.  Y sea quien sea lo hará, de las formas más creativas posibles, cuando encuentre la oportunidad de hacerlo. 



sábado, 15 de octubre de 2011

Tristeza...

¿Qué sentimiento me devora? a mí, piedra, esta noche que camino por esta calle gélida. Con mis zapatos rotos donde se cuela la brisa. Y entre las lechosas luces, mi sonrisa se vuelve mueca; porque vivo en la ciudad donde todos sufrimos el desamor, que se asemeja al hambre. Donde los jóvenes lloramos porque nuestra esperma está maldita y los viejos esperan la muerte, sentados en las bancas de las plazas públicas.

Lloro las mismas lágrimas de mi generación, cada lágrima es una letra: mi desconsuelo es tener los ojos abiertos. Vivo en esta ciudad cargada de tugurios, apestada de indigentes en los umbrales, con olor a orines y travestis deambulando por las avenidas, donde todos somos remedo de vivientes. Donde sólo me quedan unas cuantas piedras en las que pueda trastabillar, y caer, y golpearme las narices, y dejar mi charco de sangre negra sobre la acera.

Que extraño: esta calle se llama “Libertad”, y termina en un callejón sin salida. Nadie está cerca: ¿Dónde hay una sombra que pueda cobijarme? Tengo sed, estoy cansado, el suelo tiembla bajo mis pasos, no puedo sostenerme más; me siento en la acera, palpo el concreto: está húmedo por la lluvia y los charcos reflejan las luces lechosas, me arrodillo para lavarme la cara, estando en el borde, veo mi rostro y recuerdo a un niño en otro tiempo: un niño llorando, sentado entre la multitud, todos pasaban, se dirigían autómatas hasta sus trabajos, a sus casas, al supermercado,… a la cita; todos con algo importante por hacer, todos conectados con la vida, nadie reparaba en el niño que estaba perdido, nadie lo veía, él sólo deseaba que alguien le hablara, sólo quería comenzar una conversación cualquiera, algo trivial, para empezar a olvidar algo más trivial aún: el sentirse solo.

Ahora recuerdo que ayer tenía una quilla donde asirme. Y hoy no tengo nada. Ahora agradecería tener una venda en los ojos, agradecería volver a estar ciego. Las últimas cosas en las que creía se fueron cuando halé la cadena del retrete. Esta noche, mientras camino por esta calle gélida, me siento contra las cuerdas, estoy frente a las candilejas de mi última escena.



miércoles, 24 de agosto de 2011

Se emiten billetes conmemorativos a Jorge Luis Borges

En el marco del 112 aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges, The Federal Reserve ha emitido una edición de billetes conmemorativos al autor. El tiraje es exclusivo al billete de un dólar, el cual conserva la enmaquetación clásica, con la efigie de Borges, donde antes se encontraba la imagen de George Washington.

Borges, que ha inspirado tantas cosas, y que tantos hombres ha sido, no nos sorprende que hoy, haya inspirado la edición de la moneda más controversial de la actualidad. Esto demuestra que Borges ha hecho otro juego con el tiempo y la historia, conquistando naciones y generaciones.

Desde mi punto de vista puedo argumentar que es más agradable ver la cara de Borges en el papel moneda que utilizamos a diario.

jueves, 11 de agosto de 2011

[...]

CEGUERA... CENIZAS... cernícalo... secuencia... INCOHERENCIA... INTELIGENCIA... INDIGENCIA... decadencia... incontinencia... incontinencia urinaria... urinariamente incontinente... rabia... fobia... delirios... de... lirios... o sea: FLORES... atardeceres... SENECTUD... GOLONDRINAS... NIDOS... ÁRBOLES... arboleda... boulevard... pavimento... gris... GRIS COMO CENIZA... CENIZA COMO POLVO... POLVO COMO ARENA... ARENA COMO DESIERTO... DESIERTO COMO PLAYA... PLAYA COMO ESPUMA... ESPUMA COMO NUBE... NUBE COMO LLUVIA... LLUVIA EN LA VENTANA... ventana frente al muro... muro frente al rostro... rostro sin ojos... ojos vacíos... NADA...




Imagen:
El Viaje” pintura, óleo, Adolfo Vásquez Rocca: Exposición: La Condición Post-humana.

viernes, 1 de julio de 2011

TODO (CHARLES BUKOWSKI)

Cuando yo muera, cuando os toque darme la despedida, como gran deseo quisiera que alguien leyera este poema, que para mi es tan entrañable, y que tantas veces he paladeado a solas:

"Los muertos no necesitan
aspirina o

tristeza
supongo...

pero quizás necesitan
lluvia...
zapatos no
pero un lugar donde
caminar...

cigarrillos no,
nos dicen...
pero un lugar donde
arder...

O nos dicen:
Espacio y un lugar para
volar,
da igual...

los muertos no me necesitan...
ni los vivos...
pero quizás los muertos se necesitan
unos a otros...

En realidad, quizás necesitan
todo lo que nosotros necesitamos
y
necesitamos tanto...
Si solo supiéramos
que es...
probablemente
es todo...
y probablemente
todos nosotros moriremos
tratando de
conseguirlo
o moriremos
porque no lo
conseguimos...

Espero que
cuando yo este muerto
comprendaís
que conseguí
tanto
como pude... "

sábado, 21 de mayo de 2011

De mi tráfico con Facebook

Sin duda alguna Facebook cultiva el narcicismo. No cabe duda que es una de las redes sociales más frívolas que existen, y que sólo demuestra la gran soledad en la que todos vivimos. En una sociedad donde todos queremos ser figuras públicas, mostrándoles nuestra privacidad a los demás. Queriendo ser reconocidos en un mundo donde gritamos frente a la masa helada y gris.

Declaro mi preferencia por los blogs, son más profundos, son para gente que si escribe.

Así que un día estaba rascándome la panza, frente al ordenador, sin poder escribir nada, y me dije: “que aburrido, he entrado en la menstruación del escritor (como dice mi amigo Rodrigo Yáñez) ¿qué hago?… ¿creó una cuenta en facebook? ¿Por qué no?” Así que entré a una plataforma tan sobria y despersonalizada… SIMPLE! (quiero que esto suene a decepción). Después agregué: “que feo es facebook…”

Odio facebook, pero hoy he caído… aunque no todo es malo, lo rescatable es que podré publicitar mi blog desde ese espacio.

miércoles, 30 de marzo de 2011

CARTA ABIERTA IV

Cumplo otro año de vida, en el que paso revista de mis acciones, dándome cuenta de que no soy el mismo. Se me dificulta escribir, tengo grandes pausas, días en los que ni siguiera leo: me he sumergido en la ciénaga. Cuando el sistema te ha absorbido, cuando tienes que cumplir con un empleo, y además, tienes que trabajar horas extras en tu casa, se hace cada vez más difícil dedicarte a lo verdaderamente importante.


Hasta el momento, no sé donde me va a llevar la vida; lo que sé, es que lo que está sucediendo, no es lo que quiero.


Luego pienso en un reflexión que escribí en un trozo de papel, un día, mientras viajaba: [“En el juego de cartas, para ganar, y para que el juego sea más interesante, es mejor sentirse perdedor desde el principio, y tener un juego adverso, para que así, terminada la partida, el triunfo en ese juego sea más satisfactorio”] aunque mi triunfo esté al final, cuando muera… qué más da.


Noches yendo a dormir con los mismos pensamientos, cuando cierro los ojos, las mismas imágenes que se multiplican todos los días [“risas, lágrimas, vacio, desesperanza, asco, vomito”] no sentir sueño, porque mi cerebro se revuelca dentro del cráneo. Y luego, el sobresalto, continúas vueltas, el sudor. Me levanto, hecho una meada, me doy cuenta de que otra vez he orinado sange, enciendo otro cigarrillo y no le doy importancia [“dentro de unas horas tengo que trabajar con jóvenes a los que no les interesa mi presencia, jóvenes con vidas tan vacías como mis bolsillos… no los culpo, ellos no tienen mi forma de ver la vida: tienen distintos intereses”] trato de leer, tal vez después de un rato puedo conciliar el sueño, luego de pocos párrafos en los que no me concentro, dejo a un lado mi lectura. Apago la luz.


[Anoche soñé que estaba sumergido en una ciénaga, infestada de lagartos…”]


Me despierto esta mañana, me paro en el umbral de la puerta, sintiendo una suave brisa que corre por mi cara, enciendo un cigarrillo, apuro el cenicero; y aspiro el aire helado. Por un momento, vuelvo a la vida despierta, y veo que un ave pasa volando, lo siento todo, mis sentidos parecen extenderse, y tengo una epifanía… por un instante, disfruto mi propia existencia.

Luego, abro la laptop para escribir esta carta abierta, mientras se consume mi cigarrillo en el cenicero.


jueves, 30 de diciembre de 2010

Feliz fin de año…

En total paráfrasis de un poema de Roque Dalton [*] yo diría:

Finaliza el año, es momento de deciros lo difícil que ha sido no morir

La interpretación nunca va a ser literal, pero en este caso quiero tomar la frase explicita: Si, ha sido difícil no morir, porque al fin y al cabo la vida, es para todos un mal necesario. Hasta el que se considere la persona más feliz del mundo, añora el momento de encontrarse en el Principio del Nirvana del que habla Herbert Marcuse [**]: “La total inconciencia, el exterminio total del yo

Hoy, último día del año, ya no sé que es lo que corre por mis venas: ¿Será lodo? Agua de Cienaga o ¿Será acaso pus? A veces siento una desesperación por el tiempo que se va, porque sé que los mejores años de mi juventud se están marchando, y me esperan al final, los años marchitos, la edad provecta que se apodera de mi cara a paso rápido.

Pero aún así, trato la forma de ser optimista, (la verdad… me cuesta mucho), porque a veces es bueno engañarse un poco, para desearle un feliz fin de año al prógimo, y tratar de darle a cada una de las personas que quiero, un poco de ese narcótico que es al fin y al cabo, la felicidad efímera del optimismo.

Feliz fin de año para todos…


______________
[*] Dalton, R.: (1937-1975) poema: Hora de la Ceniza. En el libro: No Pronuncies Mi Nombre: Poesía Completa de Roque Dalton I. (Compiladores Rafael Lara-Martínez, Luis Melgar Brisuela,) 1° edición, San Salvador, El Salvador, Dirección de Publicaciones e Impresos 2005

[*]Marcuse, H. (1953) (1969). Eros y Civilización. 4ª edición. Seix Barral. Barcelona: España.