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viernes, 4 de noviembre de 2011

Gracias por la gracia que me dispensan los Tepehuas, Divinidades náhuat-pipiles en el olvido... (Rafael Lara-Martínez)*

"En los cinco-macuil minutos que se me concede la palabra sólo pronuncio una palabra en singular y en plural: Gracia y gracias; gracias a la gracia. Gracias por la gracia que me dispensan los Tepehuas, Divinidades náhuat-pipiles en el olvido. A la encomienda que me encargan de sustituir las armas por las letras y por el arte.
Disemino símbolos en gala, recuerdos de los ancestros, como gotas de agua a lo largo del Taltikpak. Los disemino hacia toda la superficie de la Tierra como si fueran talleres de arte para que la cultura sustituya la violencia.
Con donaire acarreo emblemas en matatas agujereadas hasta que la palabra “memoria-salvadoreña” se desgrane a los cuatro rumbos del Universo. Se esparza hacia el espacio que recorro a diario en el pensar, en el leer y en el escribir. La predico en el hablar de la utopía que abona el renacer de lo nuestro.
El anhelo solicita que la recordación salvadoreña, indígena y florida, fructifique a la luz del rocío extranjero hasta reconocerla como propia.
Gracias a quienes me nominan a este Premio Nacional de Cultura. Simpatía suprema al Comité que me elige. A las personas que me lo otorgan quienes harán de la cultura nacional su brújula en el pensar y en el actuar. Gracia espléndida de las editoriales que en cosecha paciente colectan mis escritos. Ingenio de mis alumnos que prosiguen los pasos de la investigación y de la escritura. Gracia del tiempo agraciado que me otorga mi universidad para reflexionar y anotar letras ennegrecidas en la blancura impoluta del páramo. Gracia de las estaciones repetitivas y cambiantes en el desierto de Aztlán cuyo ciclo anual remoja las oraciones. Conjuga la contrariedad. La polvosa primavera retoña en textos de cacao más verdes y esperanzados que el terruño. El verano los calcifica en prosa estricta de piedra y huesos labrados. El otoño los humedece bajo la hojarasca huraña de poesía entrañable para que el invierno los olvide. Para que en el eterno retorno el presente imite el pasado que aborrece y olvida. Las estaciones me enseñan la re-volución sinódica en la cual somos una identidad nacional disgregada por el mundo.
De Aztlán a Cuzcatlán, viceversa, de Cuzcatlán a Aztlán. Me demuestran la utopía revivida de una nueva juntura del recuerdo y del olvido, en la unión de los opuestos. Gracia de la literatura salvadoreña y de su historiografía en rúbrica desteñida. Gracias a los nopales de quienes plagio la crítica espinosa. No hay memoria que no sea punzante en su escalofrío, hermana gemela del olvido. Gracia del desierto polvoriento y solitario. Gala del exilio grávido de documentos salvadoreños sin recuerdo, como polvo flotando en el aire. Como polvo que nadie refina.
Gracias a todos Uds. por reconocer mi gracia. Por apoyar que prosiga diseminando la Nación, esparciendo la disemi-Nación de la “memoria-salvadoreña” por el Mundo. Gracias a la gracia de los Tepehuas que se cierne hoy sobre todos nosotros en lealtad a su propia cultura. Al amor de una ninfa con quien me encuentro al cruzar la “selva oscura”. Su clarividencia me enseña el malestar que afecta a los salvadoreños que rompemos el cordón umbilical del trópico húmedo: “la nostalgia de los guanacos” o la “guanacolía” de la que padezco, declama ella.
Gratitud sublime a los ancestros multilingües náhuat-pipiles, españoles, sefarad, al-andalús y otros que me visitan a diario en Comala. Ofrenda a todos los vivos y a los muertos insolentes en su compromiso discorde a diestra y siniestra. Salarrué junto al general teósofo, Roque Dalton en la “pureza” guerrillera que lo empaña, etc. Al equilibrarlos vivo en la gracia aquilatada del extremo centro. Quienes no reciben justicia regresan escindidos, en calidad de fantasmas, como Tunantzin, Nuestra Madre, convertida en La Mujer-Nación en Fragmentos, La Descarnada.
Gracias a Uds. por acompañarme en este instante de júbilo. En este instante infinito que lo calcula una mano extendida, macuil, cuyos hijos-pipil-dedos hechos de mazorca alcanzan las estrellas distantes. La utopía náhuat-pipil ocupa no una simple plaza al centro de una ciudad indignada. Ocupa el universo entero, un cuerpo vivo y escrito que en voluntad política proyecta la integridad de la nacionalidad salvadoreña, ahora dispersa por el Mundo.
Gracias al florecimiento, al renacimiento primaveral de lo indígena en El Salvador que se avecina. Se avecina la utopía en la cual la cultura conduce la política al sublimar la violencia actual en escuelas de creación artesanal, artísticas, musicales y literarias. Muchas gracias a Uds. por escucharme en gracia desde El Salvador siempre…"


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(*) Discurso pronunciado por el Dr. Lara-Martínez durante la ceremonia en la que se le hizo entrega del Premio Nacional de Cultura Bicentenario, El Salvador 2011.

jueves, 27 de octubre de 2011

Los que marcan el camino...

Es así en definitiva ese deseo de descubrir el presente desde una perspectiva “Otra”, de pensar la condición política y existencial de El Salvador de hoy en día desde una visión inédita en la ciencia social, lo que motiva mi proyecto de elaborar paulatinamente una historia crítica de la literatura salvadoreña...
R. L. M.

Recuerdo que conocí personalmente al Dr. Rafael Lara-Martínez durante un curso de Antropología y Literatura que dictó allá por el año 2007, en el Instituto de Estudios Históricos y Antropológicos de Universidad de El Salvador. Hasta ese entonces, sólo había leído un libro suyo: “HISTORIA SAGRADA E HISTORIA PROFANA: el sentido de la historia salvadoreña en la obra de Francisco Gavidia” (*) donde define el soterismo (**), como eje central en la obra gavidiana para definir y comprender la identidad e historia salvadoreña.
Al recibir el curso, no sólo pude darme cuenta de la capacidad del Maestro, capacidad no sólo demostrada en la erudición que le caracteriza, pues si tratara de hacer un recuento de sus títulos obtenidos, y de sus publicaciones, la lista se haría larga. Si no también reconocería en él a una agradable persona, de trato amigable, carisma, buen sentido del humor y amabilidad.
Han pasado algunos años después de eso, Lara-Martínez ha engrosado el listado de sus publicaciones, demostrando su disciplina y compromiso con el trabajo académico, siendo así, uno de los estudiosos más serios de nuestro país para nuestros tiempos, no en balde, como palabras proféticas, se leyera en la nota introductoria del libro arriba citado, y que son autoría de la antropóloga gloria Aracely Mejía de Gutiérrez las siguientes líneas: “Sin lugar a dudas, el Dr. Lara-Martínez es uno de nuestros jóvenes valores intelectuales, de enorme capacidad y genialidad ”(***). Rafael Lara-Martínez es, a todas luces, un pionero.
También ha demostrando su enorme capacidad como ser humano sobreponiéndose a un cáncer, del cual hasta la fecha no ha sanado completamente, pero del que esperamos, sus familiares, alumnos y allegados, que gane la lucha.
Es así que esta nota la escribo, en el contexto de un reconocimiento que será entregado a su persona, él recibirá el Premio Nacional de Cultura 2011, edición Bicentenario, que será otorgado por sus aportes en beneficio de la investigación cultural que ha legado a nuestro país. Un reconocimiento bien merecido, y que desde mi punto de vista, se queda corto para premiar el trabajo realizado por el Maestro. Hay que recalcar también que se trata de un premio tardío, pues hubiera sido otorgado en años anteriores, pero que de igual forma, me llena de alegría que el Dr. Lara-Martínez reciba dicho reconocimiento.
Espero que siga cosechando, pero sobre todo, espero que siga con ese anhelo inquebrantable de no mantenerse quieto, alimentando siempre más proyectos.


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[*] Lara-Martínez, R. (1991) HISTORIA SAGRADA E HISTORIA PROFANA: el sentido de la historia salvadoreña en la obra de Francisco Gavidia. CONCULTURA Dirección de Publicaciones e Impresos; San Salvador: El Salvador.
[***] De: “Soter” palabra griega que da significado a “Salvador” o a “Divinidad”; como por ejemplo, para la civilización griega el vocablo “Soter” es también una manera de designar a Zeus. El “Soter” en el sentido gavidiano sería la forma de designar a una especie de héroes nacionales, que adquieren un aurea mítica y que aparecen en la historia salvadoreña de forma periódica para asentar una renovación cultural, la que se centra en un fundamento antisacrificial, dialógico; en otras palabras: personajes que marcan un camino a seguir. Para tener una idea más profunda del concepto, revisar el libro arriba citado. Pág.:17, 23, el concepto se extiende satisfactoriamente en el capítulo I.: “Presupuestos simbólicos de la escritura en la historia en Gavidia”, clausula: I.I “De Soter”
[**] ibíd. Pág.: 7.

sábado, 26 de septiembre de 2009

HORA DE LA CENIZA (Roque Dalton)

....Finaliza Septiembre. Es hora de decirte
lo difícil que ha sido no morir.

....Por ejemplo, esta tarde
tengo en las manos grises
libros hermosos que no entiendo,
no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia
y me cae sin motivo el recuerdo
del primer perro a quien amé cuando niño.

....Desde ayer que te fuiste
hay humedad y frío hasta en la música.

....Cuando yo muera,
sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,
mi bandera sin derecho a cansarse,
la concreta verdad que repartí desde el fuego,
el puño que hice unánime
con el clamor de piedra que eligió la esperanza.

....Hace frío sin ti.
Cuando yo muera, cuando yo muera
dirán con buenas intenciones
que no supe llorar.

....Ahora llueve de nuevo.
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto
como hoy.

....Siento unas ganas locas de reír
o de matarme.


Tomado de:
Dalton, Roque. (1937-1975) No Pronuncies Mi Nombre: Poesía Completa de Roque Dalton I. (Compiladores: Rafael Lara-Martínez, Luis Melgar Brisuela,) 1° edición, San Salvador, El Salvador, Dirección de Publicaciones e Impresos 2005.