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lunes, 28 de febrero de 2011

EL SALVADOR: un país sin indígenas. [*]

Muchos autores [*] han señalado que después del etnocidio de 1932, los indígenas han desaparecido. Todos se basan en datos arrojados por los censos y asentamientos de natalicios: sabemos que para los estudios culturales no hay que apoyarse en indicadores que arrojen datos positivos como un censo para determinar conclusiones. Otros han recalcado que después del 32, se ha llevado una opresión cultural que ha terminado por minar las proyecciones culturales de los grupos indígenas. La última postura es plausible, pero no es del todo aceptable.

Para la definición de una identidad indígena, la opresión cultural es clave, y parte de esa opresión cultural la enfocan los medios de comunicación. En los medios de comunicación es dominante el blanco, las mujeres rubias, los hombres de facha delicada; ese vendría a ser el ideal en la apariencia del salvadoreño. Sin embargo, el grueso de la población comparte rasgos como la piel cobriza, el mentón prominente y el cabello lacio y negro: el indígena aparece en atisbos claros en el perfil de muchos salvadoreños.

Si se le pregunta a personas que comparten esas características (piel cobriza, mentón prominente, cabello lacio y negro) su pertenecía indígena, lo niegan, o no lo saben, a lo mucho, pueden responder con un: soy ladino o mestizo, respuesta común para la mayoría de salvadoreños, pues básicamente El Salvador es un país ladinizado. Ese es sólo uno de los rasgos del salvadoreño, otro es la falta de una identidad lingüística basada en el acento (los altos y bajos en la pronunciación, y la voz aguda), pues en los medios, los comunicadores utilizan lenguaje estándar, en contraposición a otros países, donde el acento característico es utilizado en los Mass Media.

La premisa anterior nos arroja una luz para argumentar que la cultura indígena no se ha extinto, pues también hay que tener en cuenta el rasgo contrastivo: el ladino hace al indígena, y el indígena hace al ladino, es la definición de uno frente al otro. Si se menciona que hay ladinos, o si alguien se considera ladino, tenemos que admitir por implicación la presencia indígena. La impugnación es lo que le da identidad a los grupos. No hay que verlo desde un punto de vista histórico, ya que esa impugnación sigue latente al menos en los enclaves donde sucedió la masacre de 1932, cítese Izalco y Nahuizalco.

El fenómeno de la ladinización en El Salvador ha sido significativo, es también una herencia de los sucesos del 32, pues muchos de los indígenas (en su mayoría mujeres) que sobrevivieron a la masacre tuvieron que mimetizarse, hacer un rompimiento con sus costumbres y negar su identidad para sobrevivir, esta estrategia de adaptación ha creado un trauma filogenético [**]. Pero a pesar de eso, las mujeres también han sido las continuadoras de los conocimientos culturales, pues han sabido ser el lecho transmisor de muchas pautas de la estructura cultural indígena: sus hijos han mamado los traumas, pero también se han amamantado con conocimientos, cosmovisión y habitus propios de su cultura.

Por otro lado, Erick Wolf [***] declara que: “La calidad de indio no consta en una lista discreta de rasgos sociales: se halla en la calidad de las relaciones sociales encontradas en comunidades de cierto tipo y la autoimagen de los individuos que se identifican con esas comunidades” esta cita de Wolf nos da la pauta para el otro argumento clave en la afirmación de la presencia indígena, y es el reconocimiento de grupos que se auto identifican con su origen indígena, claro está, en la mayoría de los casos son personas que no comparten rasgos fenotípicos, pero que declaran, y comparten el habitus propio de las comunidades indígenas, esa vendría a ser la contrapartida al grupo arriba citado. Dichos individuos, participan en ceremonias, usan trajes típicos, trabajan en activismo enfocado a la preservación y promoción de su cultura; aunque en apariencia, sus rasgos físicos estén muy alejados de los rasgos indígenas.

Ahora surge una pregunta: ¿La identidad la da el tipo físico (fenotipo) o los patrones que un individuo adopta, ya sea conciente, o inconcientemente, y que lo adhieren a un grupo cultural? La respuesta en este caso es obvia: el individuo que adquiere la convicción de pertenecer a un “grupo X”, o “cultura Y”, aunque no posea los rasgos físicos aborígenes (para este caso) es legítimamente parte de esa cultura, porque son los patrones que le dan identidad frente a otros grupos, el fenómeno es similar a la conversión de un individuo a una religión.

Esos sólo son algunos de los argumentos que nos demuestran la presencia indígena en El Salvador, que ha sido negada a través de años, irreconocida por el Estado, minusvalizada por la marginación social que ha vivido a lo largo de la historia, irreconocida por la mayoría de la población. PERO, ha sobrevivido a más de un etnocidio, a la opresión cultural y económica, a la negación de la legitimidad de sus proyecciones religiosas y cosmovisión; y resurge, con nuevas proyecciones, logrando actualmente ser reconocida en El Salvador. Hoy en día, ya no puede ser negada, y emerge, similar a los retoños del tronco de un árbol que intento ser cortado.



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[*] Este opúsculo no pretende ser exhaustivo, más bien plantea ideas que quedan por desarrollar en los siguientes escritos referentes al tema.
[*] Entre ellos Erik Ching, en el libro: “Las masas, la matanza y el martinato en El Salvador” (2007) UCA Editores. San Salvador, El Salvador. Págs.: 100-110.
[**] Para mayor información sobre el concepto filogénesis, revisar el libro: "Eros y civilización" de Herbert Marcuse, Págs. 25- 33. 63-81.
[***] Wolf Erick, citado por Carlos Rafael Cabarrús, en el Libro: "La cosmovisión k’ekchi’ en proceso de cambio" (1979) UCA Editores. San Salvador, El Salvador. Pág.:148.


Imágenes:
Por orden de ubicación:
1) [Sacerdote ("Tata") indígena preparando una ceremonia] Ronald Adolfo Orellana.
2) [Ceremonia indigena] Julio González Erazo.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Feliz fin de año…

En total paráfrasis de un poema de Roque Dalton [*] yo diría:

Finaliza el año, es momento de deciros lo difícil que ha sido no morir

La interpretación nunca va a ser literal, pero en este caso quiero tomar la frase explicita: Si, ha sido difícil no morir, porque al fin y al cabo la vida, es para todos un mal necesario. Hasta el que se considere la persona más feliz del mundo, añora el momento de encontrarse en el Principio del Nirvana del que habla Herbert Marcuse [**]: “La total inconciencia, el exterminio total del yo

Hoy, último día del año, ya no sé que es lo que corre por mis venas: ¿Será lodo? Agua de Cienaga o ¿Será acaso pus? A veces siento una desesperación por el tiempo que se va, porque sé que los mejores años de mi juventud se están marchando, y me esperan al final, los años marchitos, la edad provecta que se apodera de mi cara a paso rápido.

Pero aún así, trato la forma de ser optimista, (la verdad… me cuesta mucho), porque a veces es bueno engañarse un poco, para desearle un feliz fin de año al prógimo, y tratar de darle a cada una de las personas que quiero, un poco de ese narcótico que es al fin y al cabo, la felicidad efímera del optimismo.

Feliz fin de año para todos…


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[*] Dalton, R.: (1937-1975) poema: Hora de la Ceniza. En el libro: No Pronuncies Mi Nombre: Poesía Completa de Roque Dalton I. (Compiladores Rafael Lara-Martínez, Luis Melgar Brisuela,) 1° edición, San Salvador, El Salvador, Dirección de Publicaciones e Impresos 2005

[*]Marcuse, H. (1953) (1969). Eros y Civilización. 4ª edición. Seix Barral. Barcelona: España.

miércoles, 8 de octubre de 2008

UNA LECTURA A “POHEMAS UMANOS” DE CÉSAR VALLEJO.

Ronald Orellana.


Al principio, César Vallejo simplemente me parecía un hombre de cara compungida, cuyo retrato solía ver en alguna página de cierto Panorama de la Literatura Latinoamericana; claro está que dicho concepto acerca de él se disipó en mí al encontrarme de frente con su obra, y llegar con el autor a lo que Gadamer llama: Fusión de horizontes(1).

La vida de César Vallejo fue relativamente corta, nace en 1892, a nueve años de finalizada La Guerra del Pacifico (1879-1884); hecho relevante pues, aunque el autor no haya nacido cerca de la fecha puedo especular que “mamó” las implicancias que ella traía por la vía filogenética(2); nace también en el crepúsculo del Modernismo(3). Muriendo en 1938, a los 46 años, en París.

Su corta existencia transcurrió entre años verdaderamente sintomáticos en materia histórica y literaria: la decadencia del Modernismo y la aparición de las vanguardias en Europa y sus calcos en América; La Primera Guerra Mundial (1914-1918); la gestación de la mayoría de partidos comunistas en el mundo, y con esto, el socialismo avasallador que arrastraba a la mayoría de intelectuales a sus filas: Solo por mencionar algunos fenómenos. Si a éstos añadimos sus tragedias personales, se sabe que a la edad de 28 años es tomado preso: “durante ciento doce días” – importa destacar el tiempo de su primer encierro, pues decir ciento doce días es más poético que recalcar tres meses y fracción – y que viaja a Europa en 1923, con destino a París, ciudad de gran importancia en su producción literaria; al igual que países como España y la entonces Unión Soviética, naciones en las cuales, se vio sometido a vejaciones económicas.

Pero la intención de este ensayo no es hacer una semblanza histórico-biográfica del autor, sino centrarme en uno de sus libros: Poemas Humanos, obra póstuma, que consta de 79 poemas, obra de una metafísica propia, –fin último de cada poema –; que según mi juicio de valor: arranca las verdaderas raíces de la condición humana. Libro “dialéctico” en palabras del poeta y crítico literario Ricardo Gonzáles Vigil, quien en una entrevista que le hiciera Francisco Estrada afirma: Él (Vallejo) comentó que en Trilce ya buscaba inconscientemente la dialéctica. En Poemas humanos ya lo hace conscientemente. (Gonzáles Vigil. 2005. El paréntesis es mío)

Así, para esta nota trataré de desentrañar algunas ideas disipadas después del asombro que causa la lectura del libro.

Existe un punto común a lo largo del poemario y es una visión fatídica de la vida: Considerando en frío, imparcialmente, / que el hombre es triste, tose y sin embargo, / se complace en su pecho colorado (CONSIDERANDO EN FRÍO, IMPARCIALMENTE. Pág.: 201) (4); vemos que Vallejo nos demuestra un pesimismo tal, que podemos comparar la vida como jugar a la ruleta rusa con un revolver que no sabemos cuando se disparará: Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza (UN HOMBRE PASA CON UN PAN AL HOMBRO… Pág.: 255); como en el ejemplo anterior, el tema de la muerte es recurrente a lo largo de muchos versos, el poeta siente que la vida no es más que un continuo camino hacia la muerte. Así en muchos casos, la muerte como antítesis de la vida, tiende a estar de la mano con ella: ¡Haber nacido para vivir de tanta muerte! (¡Y SI DESPUÉS DE TANTAS PALABRAS…Pág.: 227 ); el poeta se lamenta, sus suplicas son similares a las del profeta Elías quien reniega del sufrimiento de la vida frente a Dios:

Elías tuvo miedo y huyo para salvar su vida.(…) caminó por el desierto todo un día y se sentó bajo un árbol. Allí deseó la muerte y se dijo: “Ya basta, Yavé. Toma mi vida, pues yo voy a morir como mis padres” Después se acostó y se quedó dormido bajo el árbol (1 REYES, capítulo: 19; versículos: 3-5)

De esta forma el poeta, retoma el papel de profeta demostrando que la vida no es mejor que la muerte. Las lamentaciones se derivan de muchos factores exógenos, el ser humano está propenso en la vida a una serie de elementos que le provocan la infelicidad y en algunos casos la muerte, ya Freud apuntaba en el Malestar en la cultura tres de esos elementos, a saber: la caducidad del cuerpo, la infelicidad que nos provoca el mundo exterior, y las relaciones con los demás seres humanos (5). Para este caso es de mí interés desarrollar el primer elemento, que es el que se encuentra más ligado con las inquietudes del poeta.

Nuestro propio cuerpo, en palabras de Freud está condenado a la decadencia y a la aniquilación, ni siquiera puede prescindir de los signos de alarma que representan el dolor y la angustia (Freud. 1980. pág.: 20); así nuestro cuerpo es parte de esa infelicidad, de esa zozobra: todos envejecemos, todos enfermamos y por tanto todos vamos a morir; las vejaciones que trae la enfermedad y una triste vejez son el camino hacia el único destino cierto para el hombre: morir. De esta forma Vallejo percibe ese destino inevitable para él y por ende para la humanidad: ¿La muerte? ¡Opónle todo tu vestido! / ¿La vida? ¡Opónle parte de tu muerte!/ Bestia dichosa, piensa; / Dios desgraciado, quítate la frente… (OYE TU MASA, A TU COMETA, ESCUCHALOS; NO GIMAS…pág.: 227). El poeta llama al hombre: “Bestia dichosa”, “dios desgraciado” y qué es el hombre sino un “dios con muletas”(6), un homínido en evolución.

James Higgins(7) en su libro: Visión del hombre y de la vida en las últimas obras poéticas de César Vallejo, ya había apuntado acerca del factor de la muerte, dedicándole un capítulo a dicho tema. Él afirma que:

…para Vallejo la muerte se burla de todas las actividades humanas. Está siempre presente en medio de la vida e impide al hombre vivir plenamente. Introduce la desolación en la vida del hombre llevándose a los que más quiere. El hombre vive angustiado sabiendo que tiene que morir y la muerte significa su aniquilación completa. (Higgins. 1970. Pág.: 109)

Es así como el factor de la muerte y la caducidad del propio cuerpo son un tema preponderante en la poesía vallejiana. Nada se salva de la muerte, ella es la total aniquiladora; pero a la vez ella nos redime de una vida de congojas: pareciera que Vallejo teme a la muerte, pero a veces la desea, en muchos poemas esa contrariedad está vigente. Es en conclusión, el dolor de estar vivo: la existencia del hombre es agridulce.

La angustia de la muerte lo persigue, cada paso que da se convierte en una zancada más hacia la tumba; es un peatón dentro de una gran ciudad lúgubre y húmeda, esa ciudad le parece un enorme cementerio donde los edificios públicos, arremolinados por el caos, son enormes lápidas que amenazan con aplastarlo: Me moriré en Paris con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo. (PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA. Pág.: 210). El dolor y la inquietud aparecen siempre encerrados dentro de un objeto, ya sea un cajón: Y el mueble tuvo en su cajón, dolor, / el corazón, en su cajón, dolor, / la lagartija, en su cajón, dolor; dentro de una sabandija, en una parte de nuestros vestidos o en un artículo de uso personal: Jamás hombres humanos, / hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, / en el Vaso…. (LOS NUEVE MONSTRUOS. Pág.: 195-196), parece que Vallejo quiere recalcarnos que el dolor se encuentra encerrado en nosotros: los hombres somos el único animal consiente que comprende la raíz del dolor, pero al utilizar en la numeración objetos e inclusive animales – la lagartija – no nos quiere dar preeminencia sobre ellos y las cosas, el hombre adquiere una papel de objeto incapaz de razonar de donde proviene su amargura, sólo puede sufrirla y nada más.

Vallejo también duda de la visión escatológica que nos da la religión, para él la muerte es el final, sólo la nada nos espera después de morir: …a lo mejor me digo, más allá no hay nada (ACABA DE PASAR EL QUE VENDRÁ. Pág.:220), pero lo hace desde el punto de vista de una reflexión, en donde se puede dudar de esa idea: la incertidumbre que implica el desconocimiento le conlleva una angustia aún mayor. Su posición ante ese tema es similar a la de Nietzsche, el mayor deicida en la historia de la filosofía, quién renegando de la existencia de Dios, paradójicamente en muchas composiciones pide su ayuda: es la amargura de no tener asidero, porque ambos quieren creer en Dios, pero ya no pueden:

¡Todos los riachuelos de mis lágrimas
Corriendo van a ti!
Y de mi corazón la postrer llama
Arde por ti
¡Oh vuelve a mí,
Mi dios desconocido!¡Mi dolor! ¡Mi última dicha!
(8)

Dentro de la caducidad del cuerpo humano se deriva la enfermedad y las necesidades fisiológicas. El poeta recalca mucho en la enfermedad, pero el símbolo de ésta en Vallejo es la Tos:…lluvia y sol en Europa, y ¡cómo toso!, ¡cómo vivo! / ¡Cómo me duele el pelo la columbrar los siglos semanales! (FUE DOMINGO EN LAS CLARAS OREJAS DE MI BURRO.Pág.:179); la tisis es el símbolo más exacto para representar la enfermedad y el sufrimiento. El hombre es el eterno tísico que se ahoga en sus mismas flemas; las que a veces expulsa y logra tener un momento de alivio, pero al verlas en el suelo se da cuenta que están impregnadas de sangre, en ese momento el hombre advierte que esa inmundicia virulenta está dentro de él: de nosotros mismos. Nada une más al ser humano con su lado físico-biológico que sus necesidades vitales, necesidades que algunas veces la civilización quiere ocultar con eufemismos: el hambre, la sed, el sudor, la excreción de las heces y la orina, son retomados por Vallejo para reafirmarnos esa condición que todos queremos ocultar: Tú sufres de una glándula enocrinica, se ve, o quizá, / sufres de mi, de mi sagacidad escueta, tácita. (EL ALMA QUE SUFRIÓ DE SER SU CUERPO. Pág.: 267); o en este otro ejemplo, cuando Vallejo dice que el hombre:…se hace buen carpintero, suda, mata, / y luego canta, almuerza, se abotona (CONSIDERANDO EN FÍO. Pág.: 202) Ya Gonzáles Vigil reitera este aspecto diciendo que Vallejo: construyó una poesía del cuerpo que no tiene comparación, pues asumió el sudor, la defecación, etc., sin tapujos y con dignidad. (Gonzáles Vigil. 2005) Es como si vallejo nos quisiera recordar que todo eso es parte de nuestra vida.

Con lo anterior cualquiera podría pensar que el poeta es muy solemne. Pero aparte de la idea de un pesimismo ante la vida, la muerte y la existencia en general, encontramos humor en Vallejo: es un humor negro con un acento muy particular, similar al expresado por Goya en sus pinturas, presentándonos una realidad desgarradora, que sin embargo nos hace reír: (Walt Whitman tenía un pecho suavísimo y respiraba/Y nadie sabe lo que él hacía cuando lloraba en su comedor) (AL REVÉS DE LAS AVES DEL MONTE... Pág.:262) González Vigil argumenta que Vallejo:

Como no es un autor fácil, su carga irónica se pierde. En Trilce recurre a la influencia chaplinesca, ese personaje que inútilmente busca el amor en mujeres que no le corresponden y que, a la vez, hace reír y llorar. Esas ironías tienen que ser explicadas. (Gonzáles Vigil. 2005.)

En lo personal me encuentro en total acuerdo con el autor, Vallejo no es un poeta fácil de entender, los estudiosos –y entre ellos me incluyo –, tendrán mucho trabajo por hacer: las ironías de Vallejo tienen que ser explicadas, pero eso será talvez materia de otro ensayo.

Es difícil pensar que nadie es feliz, o que por lo menos nadie sonríe. Hago el ejercicio: le sonrió a toda la gente que me encuentro por la calle, adultos, ancianos y niños y entre los peatones sólo los niños me ven y sonríen. Es imposible no ver el mundo en su caos, después de leer Poemas Humanos. Abordo un autobús y veo a mí alrededor dándome cuenta que está lleno de infelices, y YO soy un infeliz en la suma.


BIBLIOGRAFÍA

Física:
Freud, S. (1930) (1981) El malestar en la cultura. 8ª edición. Alianza Editorial. Madrid: España.

Gadamer, H. G. (1984) VERDAD Y MÉTODO: Fundamentos para una hermenéutica filosófica, Ediciones Sígueme: Salamanca. España.

Higgins, J. (1970) Visión del hombre y de la vida en las últimas obras poéticas de César Vallejo. Siglo XXI. México Distrito Federal.

Nietzche, F. (1905) (1987) Genealogía de la Moral y Más allá del Bien y del Mal. Editorial Porrúa. Distrito Federal: México.

Marcuse, H. (1953) (1969). Eros y Civilización. 4ª edición. Seix Barral. Barcelona: España.

Ruiz Abreu, A. (1984) Modernismo y Generación del 98. Editorial Trillas: México Distrito Federal.

Vallejo, C. (1965) (1993) Obra poética completa. Casa de las Américas. La Habana: Cuba.

Biblia: 1 REYES, capítulo: 19; versículos 3-5. En la versión de Ediciones Paulinas, 13ª edición, Madrid España, 1972.

Virtual:
LIBROS PERUANOS, Perú 21 Lima 05/10/05: Ricardo González Vigil: Vallejo es muy difícil y el crítico debe explicarlo. Tomado del sitio:
http://www.librosperuanos.com/autores/cesar-vallejo3.html


NOTAS:

(1) La Fusión de horizontes se da cuando en la lectura de un texto literario la relación en la que entra el mundo del lector y el mundo del texto se complementan; en otras palabras, los horizontes del autor y el lector se fusionan. Gadamer desarrolla este término en el libro: VERDAD Y MÉTODO: Fundamentos para una hermenéutica filosófica. En el capítulo II, Fundamentos para una teoría de la experiencia hermenéutica.

(2) Entiéndase el factor filogenético como todo aquello que dentro del crecimiento de una civilización es heredado de generación en generación a los miembros de la misma, por ejemplo los traumas, y hechos históricos. Para mayor desarrollo de este concepto en la formación de los individuos dentro de una sociedad ver: Marcuse, H. (1953) (1969). Eros y Civilización. 4ª edición. Seix Barral. Barcelona: España. Dicho libro es un diálogo de Herbert Marcuse con las teorías Freudianas.

(3) Aunque algunos opinan que el Modernismo se cierra con la publicación de Cantos de vida y esperanza en 1905, podemos darnos la licencia de llamar crepúsculo del modernismo, no anochecer del Modernismo a los años entorno al nacimiento del autor. El lector podrá encontrar mayor información sobre el Modernismo en el libro de Álvaro Ruiz Abreu: Modernismo y Generación del 98. Editorial Trillas: México Distrito Federal.

(4) Citaré todas las referencias a los poemas de Vallejo al interior del texto. El formato de la cita es: verso (NOMBRE DEL POEMA. Número de página. ). Todos los ejemplos son extraídos del libro: Vallejo, C. (1965) (1993) Obra poética completa. Casa de las Américas. La Habana: Cuba.

(5) Freud desarrolla estos conceptos en el capítulo 2, a partir de la página 20 de El malestar el la cultura.

(6) Freud utiliza el término dios con prótesis para denominar al hombre. En la página 35 de El malestar el la cultura se lee: …El hombre ha llegado a ser, por así decirlo, un dios con prótesis: bastante magnifico cuando se coloca todos sus artefactos, pero éstos no crecen en su cuerpo y a veces aun le provocan muchos sinsabores. En lo personal este concepto es de mi total aprobación.

(7) Higgins J. (1970) Visión del hombre y de la vida en las últimas obras poéticas de César Vallejo. Siglo XXI. México Distrito Federal. Este libro es un estudio acucioso que retoma toda la obra poética del autor en cuestión desde Los Heraldos Negros, hasta España aparta de mí este Cáliz; Higgins analiza categorías como El Absurdo, cuyo macrotema engloba las ideas de: El Tiempo, El Mal y La Muerte. En mi análisis, he tratado de distanciarme lo más que puedo del autor, pero en algunos casos sus conclusiones y las mías son muy similares.

(8) Composición de Friederick Nietzche, extraída del prólogo escrito por Johann Fischl a los libros: Genealogía de la Moral y Más allá del Bien y del Mal. Editorial Porrúa: México. Página 12.