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jueves, 31 de enero de 2019

Balance del mes


Soy una hoja llevada por la corriente de un rio. A veces turbulento, a veces calmo. Dentro de esa corriente, por seguir a Karla, he llegado a adoptar un estilo de vida andariego,  viviendo de pueblo en pueblo, andando de fiesta en fiesta. Lo que aquí en El Salvador llaman "fiestero".

Este viaje empezó en Jicalapa, departamento de La Libertad, a inicios de octubre del año pasado. Empecé esta vida enamorado, ilusionado porque iba a poder compartir mi vida libremente con Karla. Poco a poco, a través de la convivencia con ella me he desencantado: su comportamiento hacia mi ha dejado mucho que desear: es una lástima, pues las señales de que no era una buena persona siempre fueron evidentes.

En estos momentos escribo desde Mizata, durante este mes he estado en Oloculta y Jicalapa. Pero hoy pienso dejar este estilo de vida, porque a su lado he sufrido mucho, y no pienso sufrir más.

De lo que puedo sentirme contento, la verdad, es que durante este mes he logrado mantener medianamente la administración de este blog. Esperando, como siempre, mantener un díalogo entre la literatura y la vida.


viernes, 11 de enero de 2019

Mientras duermes...

A Karla...

No quiero más descanso
que el de tus ojos cerrados.

Cómo puedes negarle al mundo el claro resplandor de tus dientes?

Beso tus omóplatos,
siento el olor salvaje
que emana de tu cabello suelto.

Tu ombligo es fuente inagotable
donde gaviotas descienden a descansar.

Mientras duermes,
las estrellas bajan de tu cuello.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

La sal de mis heridas


Vuelvo a limpiar la sangre de mi cara,
vuelvo,
a caminar a tientas,
en este mundo de sombras.
Vuelvo,
a caminar a gatas.
A mendigar por un mendrugo mientras                     (sanan mis heridas.
Vuelvo,
con los labios secos.
Quiero limpiar la sal de mis llagas.
Quiero despojarme del lastre que no me                                   (deja avanzar.
Liberarme de los dominios de la                                 (esfinge;
para retomar mi vida.


martes, 1 de noviembre de 2016

PLEGARIA (Ricardo Lindo)

Les comparto este poema, autoría del Maestro, Ricardo Lindo Fuentes: 


"Para mi hermano Arturo, con quién viajábamos por las tierras aquellas.

Dame, Dios, el otoño.
Concédeme.
una vez al menos,
los largos, los dorados otoños
de la viajera juventud que yo tuve,
esos bosques
en llamas musicales junto a los lentos ríos,
donde  se reflejaban los antiguos palacios.
Concédeme, Dios lejano de todos los lejanos
la vida en las palabas,
cuanto se fue y habita en la memoria
sitúalo en los versos que yo escribo,
tan amorosos de otra edad,
y restituye en la palabra mía
la ardilla que cascaba las nueces del otoño,
los cisnes sobre el lago de Ginebra,
y la lejana y alta cumbre
nevada para siempre.
Más bellas son las cosas evocadas
que aquellas que tocamos con las manos
en toda latitud,
más bello el infinito de otro tiempo
que el del tiempo presente.
Caen, caen las hojas misteriosas
de los perdidos bosques,
van las aguas
del rio Loira bajo las palabras,
las que amaba el escuálido estudiante
de los bolsillos rotos
del acento extranjero,
la mochila a la espalda..." .  

Tomado de:
Lindo, R. Bello Amigo Atardece, 2010. Págs.: 146-147. Índole Editores : San Salvador, El Salvador.
   

lunes, 24 de octubre de 2016

GRACIAS POR TODO MAESTRO...

Quedamos de reunirnos en un café de la Calle Arce, yo te llevaba el tomo de las obras completas de Borges que me prestaste.  Tú traías un legajo de páginas en un folder: eran mis cuentos, que días antes me habías pedido para hacer una selección de lo que había producido durante el taller. Recuerdo que me dijiste, con esa vos tuya, siempre parecida a un susurro: “…vaya, esto podría ser un libro; estos cuentos tienen unidad…” yo recibí contento el folder, había tenido tu visto bueno.

Luego hablamos de tu salud, de cómo habías salido recientemente del hospital, y concertamos una nueva fecha para tomarnos otra vez un café, y para hablar del proceso de mi libro; encuentro que ya no se dio, porque me distancié de la literatura y tú te agravaste de salud.  

Recuerdo que la última vez que te llamé por teléfono acababa de leer tu libro: “El Canto Aún Cantado”; porque preparaba una charla sobre tu vida y obra para la biblioteca pública de Santa Ana, te di las gracias por escribir el libro, te escuche cansado y prometí que te llamaría de nuevo, no lo hice, porque tengo ese defecto de dejar las cosas para después,  hoy me lamento de no haberlo hecho.

Luego entré en el remolino de la vida, el trabajo, etc., y mi indisciplina de pasar incomunicado, de desconectarme del mundo y de la gente. Me enteré de un homenaje que te hicieron recientemente, y no pude ir.  Hoy mis lágrimas caen sobre el café, aquel café de vaso desechable que compartíamos en el taller, con mis compañeros, aquellos miércoles en los que yo me sentía verdaderamente feliz, por compartir esa literatura que siempre amamos.

Maestro, gracias por habernos regalado tu tiempo, gracias por tus enseñanzas, por compartir tu sonrisa de niño y esa mirada limpia que nunca mancharon las vicisitudes y los años.   

Sobre todo: gracias por escribir y dejarnos tu literatura….

jueves, 20 de octubre de 2016

Paradojas del destino…

Durante el año 2012, junto a dos amigos, Walldemar Romero y Sergio Garay, emprendimos una aventura literaria llamada: “Circulo Literario Mishima”. Era un inocente esfuerzo por difundir la literatura, propia y ajena, en varios medios: escuelas, bibliotecas, centros culturales etc.  

El proyecto duró, esencialmente, cerca de dos años. Poco a poco, cada uno tomó distinto camino. Debo asegurar que fue durante ese tiempo que me sentí más conectado con el quehacer literario, pues no he vuelto a participar en actividades de esa índole. Básicamente, el único que se mantiene activo bajo esa idea es mi compañero Walldemar, pues él, bien o mal, sigue difundiendo la literatura desde su perspectiva.

Por esos años me tocaba viajar continuamente de Santa Ana a San Salvador,  para asistir a las distintas actividades culturales de la capital. Trabajaba como docente de educación básica en un colegio de mala muerte y vivía tranquilo, sin más tropiezos en la casa paterna. Emigré con el objetivo de mejorar mi situación económica  y tener más tiempo para la literatura, pero hoy que vivo en San Salvador es lo menos que he podido hacer. En lugar de estar más cerca, estoy más lejos. Y  la mayor ironía es que Wally y yo  estamos en la misma calle, (la avenida Monseñor Romero) sólo nos dividen  unas cuantas cuadras. Él,  leyendo poesía durante las tardes, y vendiendo libros en Plaza Morazán, y yo vendiendo frijoles en una acera, afuera del lugar donde vivo. Cuando le escribo a Wally por las redes sociales aquel me dice: “Huela hermano, usted se pierde…”, y yo le contesto: “…es que no hay tiempo compañero…”

Si me hubieran dicho que eso sucedería, allá por el año 2012, no lo habría creído.  

        

jueves, 12 de diciembre de 2013

Recital–conversatorio


Como parte del cierre de actividades del CÍRCULO LITERARIO MISHIMA para el año 2013, te invitamos a un Recital-Conversatorio en el cual estaremos compartiendo nuestros textos, y pondremos sobre el tamiz el estado actual de la literatura juvenil salvadoreña.

¿Existe una nueva generación de escritores? ¿Tienen una nueva propuesta los jóvenes nacidos durante las décadas de los 80°s y 90´s del siglo pasado? Estas serán algunas de las preguntas que discutiremos durante la velada.

La cita es este miércoles 18 de diciembre, en punto de las 6:00 P.M., en La Casa Tomada [*], frente al Centro Cultural de España. Los esperamos.

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[*] Calle la Reforma, #179, Colonia San Benito, San Salvador.

domingo, 20 de enero de 2013

Poesía joven por 1932


Los invitamos al recital conmemorativo al etnocidio de 1932, una nueva generación rendirá homenaje a las víctimas. La cita es este martes 22 de enero en la Biblioteca Nacional “Francisco Gavidia” hora: 9:00 AM. 

Los esperamos.


sábado, 29 de diciembre de 2012

“Las Perlas de la Mañana Siguiente” Taller Literario “El Perro Muerto”



Hace algunos meses recibí de manos de mi amigo Sergio Garay un ejemplar de la antología: “Las Perlas de la Mañana Siguiente” del taller literario “El Perro Muerto”. Afirmaba Sergio que el libro me había sido enviado por Vladimir Amaya y Manuel Ramos. Mi primera impresión fue de agrado, al ver la presentación de la antología: enmaquetado en un verde claro, con una portada sugestiva y agradable; lo hojee por un rato, y acto seguido, lo metí en mi mochila. Meses atrás, cuando los miembros del taller de “El Perro Muerto” presentaban la antología en los distintos lugares de proyección cultural le había pedido uno a Vladimir Amaya, y ya lo tenía entre mis manos. 

No fue hasta largo rato después, cuando ya me dirigía hacía Santa Ana, ya en el autobús, saqué el ejemplar y comencé a leerlo, sé que un autobús no es el mejor lugar para leer pero yo no podía esperar más; leí hasta que el viaje terminó, al llegar a mi casa,  seguí leyendo, llegó el momento de dormirme y lo guardé, hasta la mañana siguiente. Tengo que afirmar que después de esa primera lectura, lo he releído varias veces, la poesía siempre tiene que ser releída, y en especial, releo aún los poemas que más me han gustado. Quiero aclarar que fue un descubrimiento para mí leer el poema “Pájaro de Carbón en Lata” de Miroslava Rosales, ese, fue uno de los poemas que más me cautivó: es obvio que no lo transquibiré aquí, porque quiero que adquieran el libro y lo lean.  

Los jóvenes escritores del taller literario publicaron dicha antología en torno a su primer lustro de conformación. En “Las Perlas de la Mañana Siguiente” además de recoger los  poemas que más caracterizan a cada uno de sus miembros, comparten un esbozo de lo que ha sido hasta la fecha su taller, conformado por Vladimir Amaya, Manuel Ramos, Miroslava Rosales, y Katerin Rivera-Mundo. La antología demuestra su valía como escritores de oficio y manifiesta que tienen el valor de echarse sobre los hombros las responsabilidades que el oficio de escribir depara. 
 
Sólo tengo una crítica, y esta es por omisión, para mi gusto -ojo digo para mi gusto- hizo falta, por la parte que corresponde a Vladimir Amaya, incluir el poema “El Pájaro”[*], que a mi consideración es uno de los poemas que más me gustan de su obra. 
  

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[*] El poema puede ser revisado en: Amaya, V.  (2011) Los Ángeles Anémicos, Editorial Equizzero, segunda edición. Pág.: 60.  

lunes, 9 de abril de 2012

Invitación impostergable.

La Fundación Cultural Alkimia y Los Tacos de Paco me han invitado a participar en el MIÉRCOLES DE POESÍA.

El recital corresponde al número 443. Se llevará a cabo este miércoles 11 de abril de 2012, a las 7:00 PM, en los Tacos de Paco[*]

Están todos invitados...


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[*] Av. los andes 2931 Col. Miramonte, 2931 San Salvador, El Salvador.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Gracias por la gracia que me dispensan los Tepehuas, Divinidades náhuat-pipiles en el olvido... (Rafael Lara-Martínez)*

"En los cinco-macuil minutos que se me concede la palabra sólo pronuncio una palabra en singular y en plural: Gracia y gracias; gracias a la gracia. Gracias por la gracia que me dispensan los Tepehuas, Divinidades náhuat-pipiles en el olvido. A la encomienda que me encargan de sustituir las armas por las letras y por el arte.
Disemino símbolos en gala, recuerdos de los ancestros, como gotas de agua a lo largo del Taltikpak. Los disemino hacia toda la superficie de la Tierra como si fueran talleres de arte para que la cultura sustituya la violencia.
Con donaire acarreo emblemas en matatas agujereadas hasta que la palabra “memoria-salvadoreña” se desgrane a los cuatro rumbos del Universo. Se esparza hacia el espacio que recorro a diario en el pensar, en el leer y en el escribir. La predico en el hablar de la utopía que abona el renacer de lo nuestro.
El anhelo solicita que la recordación salvadoreña, indígena y florida, fructifique a la luz del rocío extranjero hasta reconocerla como propia.
Gracias a quienes me nominan a este Premio Nacional de Cultura. Simpatía suprema al Comité que me elige. A las personas que me lo otorgan quienes harán de la cultura nacional su brújula en el pensar y en el actuar. Gracia espléndida de las editoriales que en cosecha paciente colectan mis escritos. Ingenio de mis alumnos que prosiguen los pasos de la investigación y de la escritura. Gracia del tiempo agraciado que me otorga mi universidad para reflexionar y anotar letras ennegrecidas en la blancura impoluta del páramo. Gracia de las estaciones repetitivas y cambiantes en el desierto de Aztlán cuyo ciclo anual remoja las oraciones. Conjuga la contrariedad. La polvosa primavera retoña en textos de cacao más verdes y esperanzados que el terruño. El verano los calcifica en prosa estricta de piedra y huesos labrados. El otoño los humedece bajo la hojarasca huraña de poesía entrañable para que el invierno los olvide. Para que en el eterno retorno el presente imite el pasado que aborrece y olvida. Las estaciones me enseñan la re-volución sinódica en la cual somos una identidad nacional disgregada por el mundo.
De Aztlán a Cuzcatlán, viceversa, de Cuzcatlán a Aztlán. Me demuestran la utopía revivida de una nueva juntura del recuerdo y del olvido, en la unión de los opuestos. Gracia de la literatura salvadoreña y de su historiografía en rúbrica desteñida. Gracias a los nopales de quienes plagio la crítica espinosa. No hay memoria que no sea punzante en su escalofrío, hermana gemela del olvido. Gracia del desierto polvoriento y solitario. Gala del exilio grávido de documentos salvadoreños sin recuerdo, como polvo flotando en el aire. Como polvo que nadie refina.
Gracias a todos Uds. por reconocer mi gracia. Por apoyar que prosiga diseminando la Nación, esparciendo la disemi-Nación de la “memoria-salvadoreña” por el Mundo. Gracias a la gracia de los Tepehuas que se cierne hoy sobre todos nosotros en lealtad a su propia cultura. Al amor de una ninfa con quien me encuentro al cruzar la “selva oscura”. Su clarividencia me enseña el malestar que afecta a los salvadoreños que rompemos el cordón umbilical del trópico húmedo: “la nostalgia de los guanacos” o la “guanacolía” de la que padezco, declama ella.
Gratitud sublime a los ancestros multilingües náhuat-pipiles, españoles, sefarad, al-andalús y otros que me visitan a diario en Comala. Ofrenda a todos los vivos y a los muertos insolentes en su compromiso discorde a diestra y siniestra. Salarrué junto al general teósofo, Roque Dalton en la “pureza” guerrillera que lo empaña, etc. Al equilibrarlos vivo en la gracia aquilatada del extremo centro. Quienes no reciben justicia regresan escindidos, en calidad de fantasmas, como Tunantzin, Nuestra Madre, convertida en La Mujer-Nación en Fragmentos, La Descarnada.
Gracias a Uds. por acompañarme en este instante de júbilo. En este instante infinito que lo calcula una mano extendida, macuil, cuyos hijos-pipil-dedos hechos de mazorca alcanzan las estrellas distantes. La utopía náhuat-pipil ocupa no una simple plaza al centro de una ciudad indignada. Ocupa el universo entero, un cuerpo vivo y escrito que en voluntad política proyecta la integridad de la nacionalidad salvadoreña, ahora dispersa por el Mundo.
Gracias al florecimiento, al renacimiento primaveral de lo indígena en El Salvador que se avecina. Se avecina la utopía en la cual la cultura conduce la política al sublimar la violencia actual en escuelas de creación artesanal, artísticas, musicales y literarias. Muchas gracias a Uds. por escucharme en gracia desde El Salvador siempre…"


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(*) Discurso pronunciado por el Dr. Lara-Martínez durante la ceremonia en la que se le hizo entrega del Premio Nacional de Cultura Bicentenario, El Salvador 2011.