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lunes, 24 de febrero de 2025

Apología de un Hombre Fragmentado

La ciudad y sus cúpulas

La ciudad y sus niños hambrientos.

Y pensar que esta ciudad, 

guarda en cada uno de sus rincones,

un secreto que me duele.

Un lamento que flota como vaho sobre las avenidas 

Buscando infructuosamente su lugar en alguna cloaca.


Y pensar que esto somos:

Corazones hambrientos que pueblan las azoteas.

Y que escuchan cada madrugada,

El eco del llanto de los niños,

Que sube hasta los ventanales,

 tocando los vidrio con su dedo de brisa.

Y pensar que esto somos:

Un perro taciturno que ladra en algun callejón.

Un corazón a medias

Deborado por los gatos que caen como gotas de los campanarios.



martes, 28 de enero de 2025

A la orilla de enero

A Luis Bernal

 Amarga es la hora de la tarde,

en la que paso bajo el puente 

que cruza el río de luces. 

Ya el sol nos ha quemado el rostro.

Y hoy estoy a la orilla,

de este mes infausto como quien se encuentra a la orilla de un río,

pensando en matarme o reírme de mi mismo.

Si hubiéramos cruzado leves palabras

talvez ambos nos habríamos salvado.

Yo te habría hablado de mis constantes suplicios,

que me duele la existencia dicen algunos.

Tu me habrías hablado de tu dolor 

Y juntos habríamos concluido

Que nuestras vigilias son hermanas.

Sólo quedaron aquellas cosas que no conquistamos.

Como la vida termina en un instante:

Tu desición fue tomada.

Quisiste eternizarte frente al río de luces, 

O quizás sólo querías encontrar la paz 

Que la conciencia de estar vivo no te daba,

Porque amarga es la hora de la tarde,

Cuando las esperanzas se acaban,

Y la memoria se vuelve suplicio, 

La angustia intermitente

De la vigilia perpetua.

Que  sabemos de más allá del olvido 

Si todo será nada, 

Ni un recuerdo, ni un sueño.

Ni siquiera la tragedia existe, 

Ni el heroísmo.

domingo, 15 de septiembre de 2024

Far all it us


Dicen que los farolitos encierran en su interior un geniecillo travieso, que al apagarse su luz, sale para hacer de las suyas...

jueves, 27 de junio de 2024

CARTA A MI MADRE

Madre: 

hoy estoy triste.

Intenté decírtelo en palabras cómo:

hoy duermo sobre el musgo,

y veo cómo los eucaliptos se deshojan;

el cielo se hace más distante,

hacia donde vuelan las mariposas.


Madre:

la tarde se alarga, y en su lejanía, 

los dos nos vamos perdiendo.


Podría decirte aún:

hoy he enterrado, 

en algún lugar de este país,

una cigarra que canta en mi pecho.


Aún así no habrá forma de expresarte mi dolor,

tú no entiendes de mapas y constelaciones.

Por eso sólo puedo escribirte:

"Madre, estoy triste..."



lunes, 29 de enero de 2024

Leña Verde


Hoy me queman en público

Ven y trae tu madero,

Tu tea encendida;

Contribuye con las llamas 

Para que la hoguera sea tan alta que me abraze.

Frente a la pira llegarás,

Con tus insultos y reproches;

Otros traerán leña verde 

Para hacer más extenso mi suplicio.

Los concurrentes reirán

Gozarán con cada chirrido de mi carne

Bramarán de placer al escuchar el chisporroteo de mis huesos,

Se abalanzarán cual hienas  

Sobre mis miembros desprendiendolos a dentelladas de sus articulaciones 

Sobre mi costado

Hollarán lo que aún quede de carne

Para dejar mis huesos convertidos en cenizas.


Ven a mi ejecución:

Hay invitación abierta para todos,

Y especialmente:

Estas atentamente invitado tu, mi querido amigo judas.

domingo, 7 de enero de 2024

La connotación peyorativa de la Amargura en la actualidad

Existe, en nuestra cultura occidental, capitalista y judeocristiana actual, una impugnación tan marcada hacia el sentimiento de Amargura, que raya en lo irracional. Tal parece que la Amargura, ante nuestros ojos, está relegada a un malestar que más se acerca a los temas tabú en nuestras sociedades, verbigracia: La Muerte. La estamos resumiendo, a una conversión de escatología: un tema del cual no queremos hablar, por miedo a  contaminarnos.
Lo que quiero aclarar, a este punto, es que hay que darle un lugar a la Amargura, cómo algo necesario en nuestra vida, un fenómeno que está presente en todas nuestras proyecciones vitales: cómo la Tristeza, la Depresión, la Guerra o el Suicidio. Temas que hoy son vedados en estos espacios y por los cuales podrían censurarnos, por las políticas progresistas de nuestros tiempo, o cómo lo diríamos en el lenguaje actual muy en boga: podríamos  " ser baneados ".
La Amargura nos demuestra un malestar, una inconformidad, un resquemor que sólo es reflejo de nuestro entorno y condiciones; puede ser a nivel interno o externo, dependiendo de nuestra salud mental.
Ademas, en la actualidad se tiende a ver todo, desde una "positividad tóxica"* que deja de lado también toda esa gama de sentimientos, que algunos catalogan como negativos, negando así, el verdadero valor que estos tienen: no todo el tiempo podemos estar alegres, o fingiendo alegría: la disconformidad tiene que tener también un lugar en una mente sana, pues, tanto el mundo externo, nuestra "realidad material" o social, distan mucho de ser perfectas, no digamos nuestro mundo interior**.
Es parte de nuestra catarsis, con mucha razón los griegos le daban un lugar dentro de su sociedad. Existía inclusive, en la proyección cultural del Teatro, como una especie de expiación colectiva.
Nuestra misma cultura occidental capitalista y judeocristiana actual, aporta elementos para que vivamos con Amargura, en cualquier escenario y momento que nos encontramos. Sería un acto de completa doble moral, de hipocresía, el hecho de censurar la Amargura, o ver con descrédito a cualquier individuo atacándolo y utilizando de forma peyorativa el término: amargado.
Quiero terminar esta página con un verso que se encuentra en una de las canciones de la banda irlandesa U2, ya que ejemplifica de forma metafórica lo dicho en estas breves lineas: es un estracto de la canción: "I'll Go Crazy If I Don't Go Crazy Tonight", del álbum: " No Line On The Horizon"; y que versa de la siguiente manera: " Everybody needs to cry or needs to spit", es así, como todos, a veces necesitamos llorar, y algunas veces también escupir.



______________________
*Nótese que utilizo el término "Positividad" para diferenciar la concepción popular de la palabra Positivismo, que en su acepción filosófico-científica denota la corriente de pensamiento intelectual acuñada en el siglo XIX, cuyo precursor fue August Comte.

**La idea de "Positividad Tóxica", se encuentra perfectamente reflejada en nuestras redes sociales, y su concreción personal son todos esas personas influenciadas por las corrientes de la autoayuda, tan negativa para nosotros, pero tan beneficiosa para legitimar el pensamiento y la ideología actual, y cuyo carácter, es un contraejemplo al pensamiento crítico.




miércoles, 26 de diciembre de 2018

La sal de mis heridas


Vuelvo a limpiar la sangre de mi cara,
vuelvo,
a caminar a tientas,
en este mundo de sombras.
Vuelvo,
a caminar a gatas.
A mendigar por un mendrugo mientras                     (sanan mis heridas.
Vuelvo,
con los labios secos.
Quiero limpiar la sal de mis llagas.
Quiero despojarme del lastre que no me                                   (deja avanzar.
Liberarme de los dominios de la                                 (esfinge;
para retomar mi vida.


jueves, 21 de mayo de 2015

Un año de silencio

Retomo mi blog después de un año de ausencia. Un año de silencio que me ha servido para valorar esta herramienta como lo que es: un motivo para mantener la mano caliente y escribir, aunque sea por inercia.

Por mucho tiempo pensé en si valía la pena mantener el blog, pensé en cerrarlo definitivamente; ahora, puedo verlo con más claridad, porque en verdad necesito de esta tabla de salvación que es la rutina auto impuesta  de publicar por lo menos un post a la semana: la rutina a veces puede salvarnos la vida.

En lo personal, durante este año, he experimentado varias cosas.  He dejado temporalmente la literatura, y me he dedicado a otras actividades que me han llenado por igual; aunque siempre está ELLA, ahí, agazapada, sin reprocharme, como aquella novia incondicional que no me pide nada, y sin embargo me ha dado todo.  La amo: como no amar a la literatura, que incontablemente me ha salvado la vida.



lunes, 27 de enero de 2014

Sergio Garay: “la palabra, no el golpe”.



Según tengo entendido, Baudelaire alguna vez escribió refiriéndose a los poetas que inician: “…todo comienzo ha estado siempre precedido y es resultado de veinte comienzos desconocidos” ¿Podría aplicarse la frase del autor de “Las Flores del Mal” a uno de los comienzos del joven Sergio Garay? Joven entusiasta de la poesía que recientemente publicó la plaqueta “El Rostro con la Boca Perfecta” ¿Podríamos decir entonces que los diecinueve poemas que conforman esta plaqueta marcan el inicio de Sergio Garay en los aciagos terrenos de este oficio? Desde mi perspectiva indicaría que Sergio ha dado un buen paso; ese paso, aunque bueno, no es definitivo si de iniciar en la poesía, y denominar a alguien “POETA” con letras mayúsculas se refiere. 

No me mueve desprecio ni lisonja a este comentario, pues quiero agregar además, que tengo la suerte de reconocerme como amigo del joven Garay, a quién estimo y admiro de manera personal por su talento y disciplina. Además, he disfrutado en demasía de la serie de poemas que se vierten en esta plaqueta, y de otros poemas inéditos que él ha escrito y compartido con mi persona, como yo lo he hecho con él en más de alguna ocasión. Por eso espero que no sea el caso afectivo el que me envié con ciega inclinación a afirmar que sus versos son acertados. Al respecto quiero mencionar que aún antes de iniciar esa estrecha amistad, habiendo escuchado sus poemas en algunas ocasiones, en peñas culturales o en talleres, empecé a notar que en la producción de Garay había un trabajo prometedor.

Es así que en las relecturas de “El Rostro de la Boca Perfecta”,  he podido confirmar mis anteriores aseveraciones. Si hay algo que un escritor tiene que tener es una voz propia, una personalidad literaria bien marcada. Hasta la fecha, en cada ocasión que releo sus poemas para buscar un efecto contrario, el eco de otro autor o la imitación sublimada no aparecen, al menos que yo no lo haya notado esas falencias.

El tono de los poemas está cubierto de una atmosfera luctuosa, que demuestra cierta incomodidad con el ambiente en que el poeta habita: toda esa incomodidad transmigra desde el entorno exterior que describe hasta el espacio íntimo. Que a todas luces es el espacio urbano. La incomodidad encuentra su catálisis en la violencia reflejada en sus versos, tanto violencia infringida a un destinatario:
Ando preparado para cubrir de sangre
tu listón, tu uniforme y tu rutina
medir tu rostro con la esquina de metal
con una grada
dejar polvoreado el concreto
con tus semillas cerebrales, ya podridas” (I)
Como violencia infringida hacia el poeta mismo, ya sea por el entorno u otra persona:
… vos considerás que pensar es causa de muerte,
debo de andar con cuidado
para que no me roben la sonrisa
un día de estos brotará una cascada de sangre
de mis fosas nasales
un día me dolerá el corazón
(…)
y me sentiré desnudo.”(IX)

Dentro de la atmosfera de este poemario gravitan esquirlas de sangre. Pomos rojos que manchan el pavimento, las páginas, la ropa. Ya sea por la caída, el arma que horada, o el puñetazo que acierta en el rostro como ejemplo del golpe que la realidad misma nos acierta en las narices. Como una guerra constante, entre el individuo y sus semejantes o el individuo y el medio. Como puede verse en este ejemplo más ilustrativo sobre la violencia que sutilmente ejerce el entorno:
Días en que soy testigo de la catarsis mundial y nacional.
Días en que es mejor ser la tortuga de la fábula,
El piso que contuvo la caída del profeta,
la palabra, no el golpe.” (XIII) 

La palabra, esa herramienta que nos hace humanos, y por medio de la cual el hombre intenta asir el universo. La palabra: el “LOGOS” como era concebida por los antiguos griegos. El LOGOS es la única arma para el hombre. La palabra es lo único con lo que el poeta puede defenderse. Su única trinchera. “El Rostro con la Boca Perfecta” es su primer alegato, el primer golpe de Sergio Garay en este ring, esperamos que en cada trabajo que nos devele mejore su calidad, lo sabemos por la disciplina que lo caracteriza, pues “El Rostro con la Boca Perfecta” sólo es uno de los tantos comienzos de los que habla Baudelaire.



                         

lunes, 13 de enero de 2014

UN DECÁLOGO AL ESCRITOR DE FICCIÓN (Propuesta de Ronald Orellana)

Ya me he abocado a la autoridad de otros autores, por ejemplo: Horacio Quiroga y Augusto Monterroso, para publicar con anterioridad sus famosos “DECÁLOGOS”. Durante todo este tiempo he reunido una serie de reglas a las cuales quiero supeditarme: he aquí mi propuesta. No quiero con esto aleccionar a nadie: simplemente este decálogo es una serie de normas bajo las que quiero regirme, sí a alguien le sirve, puede tomar también como suya esta propuesta.   

I
Jamás feches tus narraciones.
II
Busca buenos maestros, tanto escritores vivos como muertos.
III
Busca una persona de buen criterio que sea de tu entera confianza para que te de una opinión acerca de tus escritos; que sea alguien sincero, que no te vanaglorie ni te desacredite con malas intenciones.  
IV
Dale a tus textos tiempo para que maduren. Nunca ofrezcas a ningún lector textos que hayan sido escritos recientemente. 
V
Evita en la medida de lo posible los lugares comunes. Si no puedes escapar de ellos, intenta lo más que puedas alejarte del tratamiento que otros con anterioridad les hayan dado.  
VI
No meterse en terrenos que no dominas completamente: investiga a profundidad si vas a escribir narraciones que versen sobre ciertos temas o épocas.
VII
Evita que tus personajes sean un alter ego tuyo.
VIII
Disfruta del oficio aún con las desavenencias que tengas. Toda vivencia, por patética o gloriosa, te sirve como insumo para tus narraciones.   
IX
Procura leer todos los días sin excepción.
X
No tengas prisa en publicar, pero mantente escribiendo siempre. No le tengas miedo a la página en blanco.


miércoles, 15 de mayo de 2013

La domesticación del Animal Humano.



Desde que me encontraba en la pre-adolescencia, (recurro al cliché que ese término me obliga a utilizar, sólo para poder nombrar una etapa de mi vida) empecé a formularme una serie de interrogantes que al final podían resumirse en una: ¿Por qué todos aceptan lo establecido sin ni siquiera darse la oportunidad de cuestionarlo? Sé que esa no es una pregunta apta para un niño de 13 años, pero, cuando estaba parado en el altar mayor, vestido de acólito, mientras veía a todos dándose golpes de pecho, y mientras yo, disfrazado como un estúpido y sosteniendo un incensario repetía también un: “por mi culpa… Por mi culpa…. Por mi grave culpa…”  volvía a la vida despierta y veía las caras compungidas de la gente, que demostraban su infelicidad; luego me decía: ¿Qué hago aquí? y me preguntaba también si los demás, después de participar de ese circo, volvían a la vida despierta y se hacían la misma pregunta. La situación que ejemplifico, y muchas otras referentes a otros aspectos, (no sólo a la religión) y que no ameritan espacio en estas líneas fueron las que configurando esas interrogantes en mi pueril cabeza.

No fue sino hasta que hurgué en la filosofía que descubrí la respuesta a todas esas preguntas. Descubrí que el sistema sólo te deja ganar unas pocas veces para que le sigas dando, para que sigas con la lengua extendida bajo su gotero. Lo que llamamos delincuentes lo han notado, o es una pulsión  inconsciente por eso viven al margen del sistema. Nosotros, el rebaño, pensamos que son ellos los que están equivocados cuando es todo lo contrario. Somos esclavos de nuestras responsabilidades con la sociedad. La sociedad y la convivencia armónica con nuestro prójimo es la más grande de las ficciones, es una ficción maléfica porque se encarga de domesticar al animal-hombre, lo estruja, lo envilece. Es muy parecido a lo que sucede con el perro, pues antaño, cuando el perro no había adquirido su actual naturaleza era un animal majestuoso, puro, libre; cambio esa majestuosidad por la seguridad que le traía el mendigar las sobras que los hombres le lanzaban, hoy se ha degradado la categoría servil que conocemos. Como nosotros dentro de este sistema, sorbiendo una la felicidad enlatada como un producto de consumo, en estos tiempos en que la felicidad se compra con Mastercard y Credomatic. Te llevas bien con los demás siempre y cuando entre tu relación con ellos no se inmiscuya el amor o el dinero.

En mi caso, atender a convenciones como el trabajo, la familia, la religión, etc., me tienen harto, soy raro para los demás porque no me adscribo al canibalismo simbólico que ellos profesan, porque no doblo mis rodillas ante la idea de ningún dios. Los demás quieren discutirme eso, no saben la calvicie, la caspa y seborrea que todas sus ideas me ocasionan. Sin embargo, cualquiera que me conoce personalmente podrá constatar que soy mucho más sincero que la gran mayoría.  Me cansé de darle la razón a los demás, de decirle a alguien que sus ideas huelen cuando su boca apesta peor que una cloaca de aguas negras. No es hipocresía, no, simplemente es un afuero de sinceridad.

Las convenciones sociales lo obligan a uno a hacer cosas que uno en su fuero interno no quiere… el sueño del trabajo, el matrimonio y la familia como la felicidad, cuando puedes encontrar la felicidad en otras cosas, más sencillas y que muchos no ven a simple vista. Algo que para muchos es incomprensible  como  disfrutar tu propia soledad podría ser una de esas cosas. Que el hombre esté en armonía con sus semejantes es algo fuera de lógica, no es una ficción verosímil, si ves a alguien siempre alegre algo malo debe de haber en él. El hombre es el único animal gregario que se come así mismo, es como sí se nos obligara vivir en sociedad, e inconscientemente la rechazáramos. Cultivar un poco de amargura y odio es sano de vez en cuando. Va más con nuestra naturaleza de hombre como lobo del hombre mismo (Homo homini lupus). Así que ahora, cuando camines por la calle y te encuentres con los demás transeúntes, no oses en saludarlos. O con quien te sientes a comer a la mesa, no oses en desearle buen provecho. Conocidos o extraños: sabes que ellos, potencialmente, tienen la facultad de eliminarte.  Y sea quien sea lo hará, de las formas más creativas posibles, cuando encuentre la oportunidad de hacerlo. 



jueves, 3 de enero de 2013

Polvo

En los zapatos,
arrastrándose por los caminos,
sobre las gradas y escalones,
tendido sobre las baldosas,
en los alfeizares de las ventanas,
sobre los muebles y pasillos abandonados:
duerme el polvo.

Duerme el polvo,
agazapado como fiera al asecho.
Polvo de planetas, estrellas, galaxias.
Remedo de ceniza,
esencia fractal de la vida.
Levanta vuelo sobre paramos y desiertos,
retoza sobre las aceras,
escritorios, mesas, sillas, libreros;
y en todos los cobijos de lo humano:
duerme también el polvo.

Se esconde el polvo,
en los rincones más provectos,
se cuela bajo los intersticios de las puertas,
entra cual intruso entre las rendijas de las persianas,
toma de los rayos de luz forma de espectro,
acaricia las lápidas en los cementerios,
se acurruca al pie de las estatuas;
y hasta en los ataúdes bien cerrados:
descansa también el polvo.

Duerme el polvo,
eterno huésped de las casas deshabitadas,
acecha a los ancianos más tristes,
se arrastra por puentes y parques,
corroe los relojes,
se vuelve seda que cubre los libros;
y en la proximidad de nuestros huesos:
duerme también el polvo.  




sábado, 15 de diciembre de 2012

Yo II

Yo soy mis lentes y mis botas,
mi miopía y mi cojera;
con mis canas, arrugas y cicatrices,
bien ganadas,
en mi pelea con el mundo,
que he sabido campear a mi manera.
La vida me sonríe de amor,
me sonríe a su modo,
con su manera extraña de tejer destinos,
y el azar,
de crear laberintos.
Siempre fui más adulto que mi edad,
aunque siempre he tenido el corazón de niño,
sonrío como niño,
sonrío junto a los niños jugando a la guerra.
Algún día habré de morir,
y se me recordará en las neuronas carcomidas de las personas que me conocieron,
cómo aquel niño alborozado que se asoma de vez en cuando a mis ojos.


domingo, 14 de octubre de 2012

Octubre

Si el valor de Octubre es igual a:”X”, que es el valor de Septiembre, multiplicado por “Y” que a su vez es equivalente al mes de Agosto. Más el número de la sumatoria de los dos valores; entre Noviembre que equivale a: “Z”. Asignemos un valor adicional a Septiembre, teniendo en cuenta que es el mes al que corresponde por antonomasia el otoño (junto a octubre, por supuesto) y cuyo valor sumado nos daría: más hojas secas llevadas por el cauce de un rio. Si se pudieran cuantificar las emociones que nos  provoca un crepúsculo rosáceo, que se destiñe en un degradé entre los arboles desnudos, y mejor aún, si pudiéramos hacer un cálculo aritmético preciso del impacto de las estaciones. Al cabo de este mes estaríamos haciendo un balance de las emociones que provocan los poemas de Borges. Ahora, ya teniendo la equivalencia de Septiembre, corresponde a Agosto otorgarle su valía, añadamos a este mes entonces, la fragancia de una taza de café negro, que se parece en demasía, al color del cabello de la mujer amada, un poco de rouge de la sonrisa de otra mujer bonita de piernas olorosas, también a café. Con suerte y no nos aspiremos todo el mes en una inhalación… Corresponde entonces, agregar valor al mes más poético del año; Noviembre, famoso por ser inmortalizado en tantas composiciones literarias, baste con que rastrees poesía de cualquier autor para que en el tropieces con un poema donde se encuentre Noviembre. Añadamos así, a Noviembre, todos los poemas escritos en su nombre. La respuesta a esta ecuación es simple, el resultado es el siguiente: Yo diría por el momento que jamás había sentido tanta felicidad en este Octubre. Multiplicando las hojas doradas que se arrastran como pequeños bajeles sobre la superficie de los arroyos, el aroma de los crepúsculos rosáceos en degrade azul, multiplicados por el aroma a café que se impregna en la tarde, aderezado con algunas trenzas de la amada y las piernas cruzadas que deja ver una minifalda azul, además, los poemas que nos hacen más habitable el mundo. Felicidad que no se asemeja el fetichismo televisivo ni informático, sin fibra de vidrio, petróleo, microchips de silicio, y fibra de carbono [para hacernos más fácil y ligera la vida, adquiérala  hoy y pague las consecuencias mañana… (Disculpen el comercial)]. Felicidad que no se parece a la que nos da el ligero golpe hormonal de la llamada por los neurólogos: glándula amígdala, que es la respuesta animal a un estimulo simplemente físico del placer, pues la felicidad de este Octubre radica en otro nivel, que trasciende lo físico, la anatomía vulgar, de este cuerpo que es nada más el cascaron, como en las cigarras que nacen para cantar y mueren cantando, muy similares a nosotros, que tenemos distintas formas de cantarle a la vida. El de esta felicidad que disfruto es un ámbito espiritual, la conexión con el universo, donde los cosmólogos dan pistas que puede ser descifrado de forma deductiva usando simples ecuaciones matemáticas.