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miércoles, 23 de septiembre de 2009

CHRISTIAN POVEDA: UNA REFLEXIÓN EXTEMPORANEA.

Recuerdo el cuento de un antropólogo, que internado en la amazonía, estudia la cultura de una comunidad de caníbales. Nuestro personaje convive con los naturales, se relaciona más de la cuenta con ellos; la delgada línea entre el observador y los observados se rompe, y cuando él creía comprender todas sus prácticas, ellos lo asesinan durante un rito extático.

Repaso con claridad el argumento de ese relato, lo raro es que no puedo acordarme del nombre del autor; son extraños los azares de nuestra memoria: talvez pude haberlo escrito yo, pero no lo recuerdo.

Una historia similar sucedió recientemente, la metáfora es la misma, pero el escenario es distinto, ya no era la selva amazónica, y el protagonista no era un antropólogo. Es extraño el juego del destino, que le gusta calcar historias de la ficción y reproducirlas a escalas monstruosas en la realidad.

lunes, 24 de septiembre de 2007

EL DESTINO DEL HOMBRE.

Ronald Orellana.

"Vemos el universo en la forma que es porque nosotros existimos"
Stephen W. Hawking.
En: historia del tiempo.
Somos los únicos seres, -al menos en este universo-, que estamos conscientes de nuestra existencia, sobre el particular, Uno de los problemas que últimamente ha ocupado mi pensamiento, ha sido la pregunta: ¿Hacia donde va la raza humana?, personalmente no creo que sea el único que se haya hecho este planteamiento, pues sé, que dicha incógnita ha llamado la atención de muchos filósofos y científicos a lo largo de la Historia.

Se han creado mitos que nos llevan a formarnos una cosmovisión con respecto al destino de la humanidad. Uno de ellos es el mito de la Edad de Oro, que Hesíodo consigna en su Teogonía, otros han hablado del mito del Eterno Retorno, donde el tiempo se desarrolla en ciclos perfectos, como una sucesión de años cosmológicos.

Por su naturaleza utópica, el hombre tiende a pensar en un futuro prospero, donde la raza humana se encaminaría hacia su plenificación, y él que suscribe, como perteneciente al género, compartiría esa idea. Pero todos sabemos que no existe nada absoluto, todo es devenir y transitorio, con lo anterior quisiera mostrarme optimista, pero nuestro panorama se encuentra lejos de ser alentador.

Si analizamos el trasfondo del problema, son tres los elementos que podrían destruir a la raza humana:

1)Su afán destructivo.

2) El agotamiento de los recursos naturales y las causas que esto conlleva.

3) La muerte de nuestra estrella madre.

El primero es –a mi juicio – el más probable, tenemos como prueba lo constatado en la historia sobre todas las guerras: la tecnología bélica y las armas de exterminio masivo sólo son una pequeña prueba de de la presencia de una cultura de la destrucción, que puede traducirse en una aniquilación de el género humano. Observamos que gran parte de la creación humana esta vinculada a crear elementos para agredir a sus semejantes, materia en la cual el hombre gana el primer lugar (1). Sigmund freud, utiliza la frase latina: Hommo homini lupus (2), que en su sentido alegórico resume esas condición humana, de ahí que no se descarte la posibilidad de una destrucción del hombre por el hombre.

El segundo elemento no está lejos de llamar mi atención, pero sólo con postularnos sus prioridades vemos que esta destinado a derretirse como el hielo bajo el sol. El hombre si bien no está viviendo en armonía con la naturaleza, en los últimos años ha inventado medios alternativos que le facilitan su relación con ella. Podemos decir que ha tomado conciencia del riesgo que le atribuye el destruir los elementos y, por ende, ha vinculado la tecnología para hacerlo. Además no es mi intención redactarles un discurso ecológico, sino analizar el posible camino del hombre.

Quizás el tercer factor sea el que más llena de terror mis sentidos: ¿Qué haríamos si no tuviéramos la energía que nos proporciona nuestra estrella madre? Que haríamos sin la energía de esos átomos de hidrogeno en combustión nuclear. Todo lo que en materia biológica conocemos dejaría de existir. Para hacer un análisis de esto hay que tener en cuenta la edad de la tierra, sus rocas más viejas han sido encontradas en Groelandia y tienen una edad aproximado de 39000 millones de años, con respecto a la edad de nuestro Sol Manuel Rego nos dice:

Los meteoritos tienen edades del orden de los 4570 millones de años y las rocas lunares más viejas tienen valores comprendidos entre los de 4500 y 4600 millones de años. En este intervalo estaría comprendida la edad del sistema solar que es consistente con los 4500 millones de años que la teoría de la evolución estelar atribuye a la edad del Sol. (3)

Rego atribuye el origen de nuestro Sol a la explosión de una supernova, dato irrebatible para la cosmología actual, siendo según él la edad del universo unos 14 y 16 mil millones de años.
El sol como todas las estrellas esta destinado a morir, cuando su combustible se agote se convertirá en una supernova y estallara en su propio núcleo, se convertirá en lo que los cosmólogos llaman: enana blanca, que no es más que una pequeña estrella, sin suficiente energía como la que ocupara en su estado anterior, las causas de esto serian un Sol tibio que no lograría abastecer de energía a nuestro planeta, eso conllevaría la muerte de toda la vida biológica, y por ende si para ese evento todavía existiera : El hombre.

Quisiera refutar lo anterior pensando que hay un factor que podría ser el salvoconducto a ese caos, y es la colonización de otros sistemas solares con planetas. El hombre ha demostrado que es capaz de superar a la ciencia ficción, y con el huso de su tecnología, y teniendo en cuenta que podrían haber lunas y planetas que reunirían las condiciones de el nuestro, esa condición podría ser posible en un futuro lejano.

Al final sólo me resta pensar que si hubiera un espectador eterno, el cual supiera el destino de la raza humana, y que en ese devenir de la eternidad me pudiera refutar u aprobar, este opúsculo tendría sentido, pero humildemente creo que no lo hay.

NOTAS.

[1] Desde sus orígenes, El ser humano ha estado vinculado al construcción de armas. Si bien, las primeras muestras de actividad cultural material tuvieron que ver con la preparación de utensilios para la caza y preparación de alimentos, ninguna fuente nos refutaría que estos mismos instrumentos fueran utilizados para agredir a otros individuos.

[2] S, Freud, El malestar en la cultura. Alianza Editorial, 1981: Madrid España. Ver el capítulo 5, página 53, de esa edición.

[3]Manuel Rego, cosmología: fundamentos y controles obserbacionales, edad de el universo, la tierra y el sistema solar. C.N.I.C.E. Encontrado en el sitio:
http://cerezo.pntic.mec.es/~mrego/cosmo45.html#C45P50.
Para mayor información siempre del mismo autor visitar el sitio:
http://w3.cnice.mec.es/tematicas/cosmologia/1999_09/1999_09_05.html

IMAGEN.