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miércoles, 6 de marzo de 2024

Marzo (Inicio)

Este mes de Marzo lo inicié moviéndome junto a mi negocio hasta el cantón: " La Esperanza "; perteneciente a el pueblo " San Juan Tepezontes". Vine el día primero. No os he contado que últimamente estoy viviendo en mi negocio móvil, viajo de pueblo en pueblo con una permanencia media de 7 días por lugar, siempre relativo a las fiestas patronales.

En fin, dejé el cantón " Agua Escondida" de San Juan Opico y ahora estoy en "La Esperanza", y ya aquí, he sentido un gran cambio de ambiente, me siento más cómodo, y ya a estas instancias, me he labrado una pequeña rutina.

Aunque de un tiempo acá, la ansiedad y las pesadillas ya se están volviendo más frecuentes, estoy durmiendo mejor de cuando estaba en "Agua Escondida".  Ya hace un tiempo había dejado la ansiedad a un lado, pero veo que ha vuelto: espero superarlo algun día.



miércoles, 28 de febrero de 2024

Febrero

Febrero está a punto de finalizar. Aunque este mes es bisiesto, he sentido que se ha pasado volando. Lo recibí en el cantón "Los Planes" de San Francisco Chinameca, y posteriormente me movilicé hacia otro cantón de Chinameca, llamado "Candelaria", donde estuve alojado hasta el día 12, luego me instalé en el cantón "Agua Escondida" , de San Juan Opico, desde donde escribo este post.

Fue en Candelaria, donde quebré por accidente mi tablet, cuando fui a arreglarla me notificaron que ya no tenía solución, perdiendo por completo mi anterior cuenta, y toda la información que tenía guardada ahí, y aunque ahora sólo tengo mi cuenta antigua, hay tantas cosas en mi anterior cuenta que me duele no recuperar. Bueno, ni modo, como dije en mi post: "Sin armas ni ideas": el destino siempre se empeña en dejarme en desventaja.


jueves, 31 de enero de 2019

Balance del mes


Soy una hoja llevada por la corriente de un rio. A veces turbulento, a veces calmo. Dentro de esa corriente, por seguir a Karla, he llegado a adoptar un estilo de vida andariego,  viviendo de pueblo en pueblo, andando de fiesta en fiesta. Lo que aquí en El Salvador llaman "fiestero".

Este viaje empezó en Jicalapa, departamento de La Libertad, a inicios de octubre del año pasado. Empecé esta vida enamorado, ilusionado porque iba a poder compartir mi vida libremente con Karla. Poco a poco, a través de la convivencia con ella me he desencantado: su comportamiento hacia mi ha dejado mucho que desear: es una lástima, pues las señales de que no era una buena persona siempre fueron evidentes.

En estos momentos escribo desde Mizata, durante este mes he estado en Oloculta y Jicalapa. Pero hoy pienso dejar este estilo de vida, porque a su lado he sufrido mucho, y no pienso sufrir más.

De lo que puedo sentirme contento, la verdad, es que durante este mes he logrado mantener medianamente la administración de este blog. Esperando, como siempre, mantener un díalogo entre la literatura y la vida.


jueves, 24 de enero de 2019

Cuando la amabilidad no es suficiente...


Desde niño se me enseñó que la amabilidad y el buen trato hacia los demás era importante, no por el hecho de lograr algo a travez de ella, sino, por el respeto a la dignidad que tenemos para nuestros semejantes."Sí quieres que respeten tu dignidad, tienes que respetar la dignidad de los demás: trata a los otros como quieres que te traten a ti". Esos preceptos se me inculcaron desde mi famila, mi religión, y el Movimiento Scout, del cual me siento orgulloso de haber pertencido.

Pero, hay ámbitos de la vida en los que esos preceptos tienden a tener sus falencias, hay personas a las que el: " no le hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti" no tiene ningún sentido. Eso sucede en varios aspectos: cuando las personas no tienen la misma formación, cuando hay relaciones de poder involucradas y cuando les ha tocado sobrevivir en contextos poco favorables donde el entramado de valores a los que la Sociedad y el Estado nos ha acostumbrado poco sirven para esas personas ó son un obstáculo  para el tipo de vida que han tenido que sobrellevar. Muchas veces, para ellos, tiene más sentido guiarse por el precepto más básico, que es la ley del más fuerte, cómo si la sociedad humana fuera para ellos una enorme selva, donde hay que estar sobre otros, y someterlos para lograr sus intereses, principalemente el interés más básico del hombre: hacer creer su ego.

Es en los casos, cuando me ha tocado lidiar con ese tipo de personas, tiendo a pensar que la amabilidad no es suficiente. Hay que fortalecerse para que los demás, según sus códigos, respeten tu dignidad, entonces, qué es lo que nos hace diferentes a esas personas que quieren abusar de los demás atcándolos en sus debilidades. Lo que puede hacer diferente a una persona que posea códigos morales es que tenemos a la vez, el derecho a defender nuestra dignidad. Ese fuero hace que tú, te des a respetar siempre y cuando no atravieses los límites. Sin imponerte. Pues el primero en romper esa regla de oro, es quien falta el respeto, por lo tanto, a esa persona se le aplica el prescepto: " no hagas a otro, lo que no quieres que te hagan a ti".

Muchos, en nuestra sociedad tan viciada y corrupta, confunden la amabilidad con la debilidad, cuando es todo lo contrario. La amabilidad es una fortaleza, y es practicada por muchos para legitimar la sana convivencia y el respeto hacia la dignidad humana. Yo le sigo apostando a la amabilidad, siempre y cuando no se afecten mis derechos y mi dignidad.




domingo, 6 de noviembre de 2016

Cuando las cosas se dan por inercia…

Últimamente estoy cruzando demasiados límites, haciendo cosas que hace algunos meses ni me hubiera imaginado que haría. Aludo la responsabilidad a mi personalidad un tanto voluble: nadie más tiene la culpa de mis decisiones, sean acertadas o erróneas.

Lo que sí puedo entrever, es que en estos últimos tres meses mi itinerario de decisiones erróneas ha traspasado los límites, hundiéndome en una ciénaga de la que no puedo salir. Y no culpo a las compañías y circunstancias: uno es uno mismo con su lastre de experiencias, mitos, creencias y valores donde quiera que se encuentre; pero, a causa de los últimos  incidentes en los que me he visto involucrado (que no mencionaré); pongo en entredicho mi pureza de espíritu y mi buena voluntad para conmigo y los demás.

Se que suena a un alegato moral todo esto, y por mi naturaleza tendría que tener una visión:  “más allá del bien y del mal”, pero no dejo de sentir cierto cargo de conciencia cuando recuerdo las ocasiones en las que he “perdido el control”, al ver las consecuencias que trae consigo cada una de esas acciones.  

En fin, no puedo decir ahora que enmendaré esos errores, no sé si seguiré revolcándome entre las heces, ya he intentado salir de esa racha negativa; pero, cuando me propongo no volver a  “perder el control”, todo se me facilita para que haga lo contrario, y me hunda, a mayor profundidad.     


jueves, 20 de octubre de 2016

Paradojas del destino…

Durante el año 2012, junto a dos amigos, Walldemar Romero y Sergio Garay, emprendimos una aventura literaria llamada: “Circulo Literario Mishima”. Era un inocente esfuerzo por difundir la literatura, propia y ajena, en varios medios: escuelas, bibliotecas, centros culturales etc.  

El proyecto duró, esencialmente, cerca de dos años. Poco a poco, cada uno tomó distinto camino. Debo asegurar que fue durante ese tiempo que me sentí más conectado con el quehacer literario, pues no he vuelto a participar en actividades de esa índole. Básicamente, el único que se mantiene activo bajo esa idea es mi compañero Walldemar, pues él, bien o mal, sigue difundiendo la literatura desde su perspectiva.

Por esos años me tocaba viajar continuamente de Santa Ana a San Salvador,  para asistir a las distintas actividades culturales de la capital. Trabajaba como docente de educación básica en un colegio de mala muerte y vivía tranquilo, sin más tropiezos en la casa paterna. Emigré con el objetivo de mejorar mi situación económica  y tener más tiempo para la literatura, pero hoy que vivo en San Salvador es lo menos que he podido hacer. En lugar de estar más cerca, estoy más lejos. Y  la mayor ironía es que Wally y yo  estamos en la misma calle, (la avenida Monseñor Romero) sólo nos dividen  unas cuantas cuadras. Él,  leyendo poesía durante las tardes, y vendiendo libros en Plaza Morazán, y yo vendiendo frijoles en una acera, afuera del lugar donde vivo. Cuando le escribo a Wally por las redes sociales aquel me dice: “Huela hermano, usted se pierde…”, y yo le contesto: “…es que no hay tiempo compañero…”

Si me hubieran dicho que eso sucedería, allá por el año 2012, no lo habría creído.  

        

martes, 26 de mayo de 2015

Supervivencia de los blogs en los infaustos tiempos del selfie y los 140 caracteres.



Verdaderamente admiro a las personas que a pesar de estos tiempos del reinado de las redes sociales siguen administrado e interactúan por medio de los blogs. A pesar de lo que creían muchos cuando empezó el auge de las redes sociales de turno, los blogs siguen sobreviviendo aunque ya no tengan el mismo tráfico en número de visitas como en años anteriores. Y se mantienen más los blogs minoritarios, como este que es dedicado a mi tráfico personal con la literatura. 

¿Deberíamos considerarnos nostálgicos aquellos que nunca desistimos de nuestros blogs? o ¿Seremos acaso como aquellos que se aferran a guardar sus vinilos a pesar de las nuevas tecnologías de audio? Simplemente dentro de los blogs nos sentimos más a gusto: es una afirmación.  Los que personalmente me conocen saben que soy un “antisocial” dentro de las redes sociales de turno: prefiero la semi-privacidad dentro de la “nube” que mi blog me da, pues  se que si  alguien comenta mis entradas, es  porque se ha tomado el tiempo de leerme, y  eso es algo que este fiel servidor agradece en demasía. 



jueves, 21 de mayo de 2015

Un año de silencio

Retomo mi blog después de un año de ausencia. Un año de silencio que me ha servido para valorar esta herramienta como lo que es: un motivo para mantener la mano caliente y escribir, aunque sea por inercia.

Por mucho tiempo pensé en si valía la pena mantener el blog, pensé en cerrarlo definitivamente; ahora, puedo verlo con más claridad, porque en verdad necesito de esta tabla de salvación que es la rutina auto impuesta  de publicar por lo menos un post a la semana: la rutina a veces puede salvarnos la vida.

En lo personal, durante este año, he experimentado varias cosas.  He dejado temporalmente la literatura, y me he dedicado a otras actividades que me han llenado por igual; aunque siempre está ELLA, ahí, agazapada, sin reprocharme, como aquella novia incondicional que no me pide nada, y sin embargo me ha dado todo.  La amo: como no amar a la literatura, que incontablemente me ha salvado la vida.



lunes, 13 de enero de 2014

UN DECÁLOGO AL ESCRITOR DE FICCIÓN (Propuesta de Ronald Orellana)

Ya me he abocado a la autoridad de otros autores, por ejemplo: Horacio Quiroga y Augusto Monterroso, para publicar con anterioridad sus famosos “DECÁLOGOS”. Durante todo este tiempo he reunido una serie de reglas a las cuales quiero supeditarme: he aquí mi propuesta. No quiero con esto aleccionar a nadie: simplemente este decálogo es una serie de normas bajo las que quiero regirme, sí a alguien le sirve, puede tomar también como suya esta propuesta.   

I
Jamás feches tus narraciones.
II
Busca buenos maestros, tanto escritores vivos como muertos.
III
Busca una persona de buen criterio que sea de tu entera confianza para que te de una opinión acerca de tus escritos; que sea alguien sincero, que no te vanaglorie ni te desacredite con malas intenciones.  
IV
Dale a tus textos tiempo para que maduren. Nunca ofrezcas a ningún lector textos que hayan sido escritos recientemente. 
V
Evita en la medida de lo posible los lugares comunes. Si no puedes escapar de ellos, intenta lo más que puedas alejarte del tratamiento que otros con anterioridad les hayan dado.  
VI
No meterse en terrenos que no dominas completamente: investiga a profundidad si vas a escribir narraciones que versen sobre ciertos temas o épocas.
VII
Evita que tus personajes sean un alter ego tuyo.
VIII
Disfruta del oficio aún con las desavenencias que tengas. Toda vivencia, por patética o gloriosa, te sirve como insumo para tus narraciones.   
IX
Procura leer todos los días sin excepción.
X
No tengas prisa en publicar, pero mantente escribiendo siempre. No le tengas miedo a la página en blanco.


martes, 31 de diciembre de 2013

Feliz fin de año…


2013, año que pasa para mí sin mayores tropiezos ni mayores logros. Lo sencillo de estos 300 y tantos días que transcurrieron de él es que fue por mucho, parte de la continuación del 2012, que si fue bastante bueno, por todo lo nuevo que tuvo hasta ese entonces para mí.

Uno de los hechos que puedo recalcar es que pasé buena parte del tiempo embebido en mi trabajo, junto a mis alumnos, tratando de dar lo mejor de mí para ellos; me costó, no voy a negarlo, pero al final aprendí mucho en mi faceta como docente. Por otro lado, eso me restó desarrollo en otras facetas, no quiero decir más importantes, pues todas los son para mí, pero que debido a la coyuntura, había dejado de lado, y poco a poco –sin darme  cuenta– mí trabajo me absorbió. Lo que pasa es que yo no tengo la facilidad que tienen muchos (y eso es causa de que se ganen mi admiración) de hacer varias cosas a la vez: yo no funciono así, tengo que dedicarme a una sola cosa, llámenlo desventaja o ventaja, la verdad yo nos sé que sea. De lo que sí puedo estar seguro es que, por lo menos, en mi trabajo, logré la satisfacción esperada; por esa razón, he optado por buscar nuevos rumbos en este año que viene, quiero medirme en otras cosas: para empezar, no tengo intención de conservar el trabajo que he desempeñado de un tiempo a esta parte: la meta que me había trazado en dicho trabajo ya la cumplí. Ahora espero, ya que en este 2013 dejé muy de lado mi actividad literaria, trabajar más en esa área; y quisiera, hoy sí, poder publicar mi libro para este año. Espero lograrlo, lo sabré dentro de 365 días, cuando me toque, escribir de nuevo, un post como este. 

           

lunes, 20 de agosto de 2012

Balance de logros



De finales de Febrero hasta hoy algo ha cambiado, escucho una música que ya no me parece lejana. Mis pulmones se han llenado de aire nuevo. Todo ha sido un cambio progresivo que me ha hecho aprender, conocer gente nueva y experimentar gratas experiencias. Si hay una palabra con la que puedo definir todo esa es: satisfacción.   Muchas de esas satisfacciones han venido a mí gracias a la literatura. Si bien es cierto, aún no he logrado uno de mis mayores objetivos en ese ámbito de mi vida, pero sé que estoy muy cerca de conseguirlo.

Haciendo una retrospección puedo notar que todas esas mejoras se generaron a partir del día en que decidí cambiar mi actitud, además de los últimos meses del año pasado, que estuvieron llenos de una serie de eventos  que vinieron a ser como un periodo gradual que me encauzó hasta la satisfacción que siento  hoy. No quiero decir que mi pasada actitud estuviera del todo mal, lo que pasa es que dejé de lado la seriedad que me caracterizaba y me he tomado la vida más despreocupadamente: es irónico, las cosas han dado el efecto contrario, pues hoy que aparentemente lo tomo todo con desenfado, hoy cuando me rio más de mi mismo, que he dejado de preocuparme por el ridículo, que he dejado de preocuparme más de lo que voy a hacer  el día siguiente es cuando mejor me va. 

He disfrutado más la vida en estos últimos meses, todo se me ha dado también porque he tenido mucha paciencia, y poco a poco me he ido deshaciendo de todo aquello que no necesitaba, y a mi vida han llegado cosas y personas que le han inyectado sangre nueva a mis venas, nuevas formas de ver la vida, una de esas personas es Fátima, mi novia actual. Este año se ve prometedor para mí, hasta el momento no me ha sido parco en buenas experiencias. Hoy lo veo todo con más claridad, disfruto uno a uno cada momento del día. Hace poco le comentaba Fátima que mi momento favorito del día es durante las mañanas, cuando camino hacía mi trabajo: disfruto esas pocas cuadras que recorro, cuando aún la ciudad no se ha despertado completamente, y esta así, un poco solitaria. Lo percibo todo, lo siento todo, es como si mis átomos se distendieran, y se combinaran con los átomos de todo lo que me rodea. Si hace frío, si hay neblina, si el cielo está oscuro, los semáforos que se mueren de frio y humildemente vigilan las encrucijadas, el asfalto mojado, la acera enlluviecida, el indigente que alimenta a las palomas en el parque libertad: todo me parece agradable, y me siento feliz de ser espectador del espectáculo de la vida.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

TRANSEÚNTE

Leo sobre naufragios entre sombras de luces enmohecidas cambiando así el hechizo de mis tardes tristes
Anoto palabras en la neblina que vierte de un faro incrustado en la acera de una calle brumosa
En una ciudad que reprime las imágenes trato de balbucear poemas a transeúntes de oídos sordos que visten levita y fuman suspiros de mujeres enamoradas que olvidaron el camino hacia la sombra
[Veo las mujeres que transitan por la plaza con vestidos transparentes que dejan ver mucha pierna y me enamoro de todas
De la vieja de la joven de la gorda de la flaca de la que lleva pantys de la que no usa ropa interior de la que me mira de la que me ignora de la que me sonríe de la que me escupe de la que quiere matarme y de la que me lee...]
Leo historias de árboles que se quitan la ropa sucia desnudándose en viejos bulevares a la sombra de longevos edificios que reproducen sus balcones incrustándolos en nubes grises
Luego me veo las manos y me doy cuenta que las tengo sucias de tanto hojear horizontes y cultivar incendios que se apagan con las yemas de los dedos
Alguien me señala con el índice y me doy cuenta que es mi verdugo que viene a matarme por caminar desnudo leyendo filosofía
Me hecho a correr por las sombrías avenidas del silencio que gritan el dolor de que les propician mis pasos cansados
Caigo en una encrucijada frente a un semáforo blanco y negro y espero la señal de cruce de los peatones para correr sobre el paso cebra que sólo es el remedo de los durmientes de las vías de un tren fósil
El semáforo no cambia y siento el aliento de mi verdugo que viene tras de mí a una distancia de ciento cincuenta hormigas por hamburguesa
Cruzo la calle y me atropella la sombra de un autobús que lleva pasajeros somnolientos que acaban de salir de una fábrica donde construyen cimitarras para amarrar caballos que sonríen a la luz de la luna
Mientras agonizo tirado en el asfalto veo la luna que sale entre las nubes y se ríe en una carcajada sardónica de la sangre que sale a borbotones de mi cráneo reventado
Un perro se acerca y bebe mi sangre y me lame la cara en un beso fraterno dándome la bienvenida a la realidad sombría y cotidiana de todos los seres humanos.

sábado, 20 de agosto de 2011

[Cuarto Aniversario: Luz Bella Averni]*

Desde la concepción de la idea: "Luz Bella Averni", hace ya un poco más de cuatro años, se pensó, sino con rigor, al menos con digna consistencia, la actualización de los contenidos a través de la publicación de los post. Planteándome así, publicar por lo menos cuatro post al mes, cosa que en el último año no ha pasado, pues, Luz Bella Averni, ha caído casi en total abandono ¿La administración de un blog es un trabajo serio, o es un pasatiempo? … ¿Tenemos que imponernos un rigor, o tenemos que tener total libertad para administrarlo? Yo siempre he pensado que el ejercicio de los blogs lleva un poco de ambas variables.

No existen excusas: ni enfermedad, ni cansancio, ni falta de tiempo; lo único que puede entreverse, en la desidia que ha afectado el último año, es mi falta de disciplina; porque, aunque podría dar las tres excusas arriba mencionadas, (pues he sido víctima de tan vulgares inconvenientes), excusarme, sería hacer una concesión con la mediocridad ; ya que, en varias ocasiones afirmé que sólo por motivo de muerte, abandonaría la administración de este blog, y tengo que ser fiel a mis promesas, porque: ¿Qué es un hombre que no cumple su palabra, y mucho más si esa palabra está escrita?

Tengo que aceptar: he estado tantas veces al azar y a la deriva, me he encontrado tantas veces frente a la desesperación de no poder vencer la hoja en blanco... pero ahora, amenazo con ser constante, y no dejar por tanto tiempo tirada la administración de este blog.

En alguna ocasión argumente que avanzar no siempre significaba mejorar, porque es harto difícil darse cuenta que no puedes escribir algo mejor que lo que has escrito antes. Pero la vida, es así de arcana, y lo único que uno tiene que hacer es sobreponerse, y seguir escribiendo, para evitar que las manos y las teclas se enfríen. Así que hoy tiro, como quién lanza una piedra para luego esconder las manos en los bolsillos, estos párrafos que después de un tiempo servirán para avergonzarme.

sábado, 21 de mayo de 2011

De mi tráfico con Facebook

Sin duda alguna Facebook cultiva el narcicismo. No cabe duda que es una de las redes sociales más frívolas que existen, y que sólo demuestra la gran soledad en la que todos vivimos. En una sociedad donde todos queremos ser figuras públicas, mostrándoles nuestra privacidad a los demás. Queriendo ser reconocidos en un mundo donde gritamos frente a la masa helada y gris.

Declaro mi preferencia por los blogs, son más profundos, son para gente que si escribe.

Así que un día estaba rascándome la panza, frente al ordenador, sin poder escribir nada, y me dije: “que aburrido, he entrado en la menstruación del escritor (como dice mi amigo Rodrigo Yáñez) ¿qué hago?… ¿creó una cuenta en facebook? ¿Por qué no?” Así que entré a una plataforma tan sobria y despersonalizada… SIMPLE! (quiero que esto suene a decepción). Después agregué: “que feo es facebook…”

Odio facebook, pero hoy he caído… aunque no todo es malo, lo rescatable es que podré publicitar mi blog desde ese espacio.

miércoles, 30 de marzo de 2011

CARTA ABIERTA IV

Cumplo otro año de vida, en el que paso revista de mis acciones, dándome cuenta de que no soy el mismo. Se me dificulta escribir, tengo grandes pausas, días en los que ni siguiera leo: me he sumergido en la ciénaga. Cuando el sistema te ha absorbido, cuando tienes que cumplir con un empleo, y además, tienes que trabajar horas extras en tu casa, se hace cada vez más difícil dedicarte a lo verdaderamente importante.


Hasta el momento, no sé donde me va a llevar la vida; lo que sé, es que lo que está sucediendo, no es lo que quiero.


Luego pienso en un reflexión que escribí en un trozo de papel, un día, mientras viajaba: [“En el juego de cartas, para ganar, y para que el juego sea más interesante, es mejor sentirse perdedor desde el principio, y tener un juego adverso, para que así, terminada la partida, el triunfo en ese juego sea más satisfactorio”] aunque mi triunfo esté al final, cuando muera… qué más da.


Noches yendo a dormir con los mismos pensamientos, cuando cierro los ojos, las mismas imágenes que se multiplican todos los días [“risas, lágrimas, vacio, desesperanza, asco, vomito”] no sentir sueño, porque mi cerebro se revuelca dentro del cráneo. Y luego, el sobresalto, continúas vueltas, el sudor. Me levanto, hecho una meada, me doy cuenta de que otra vez he orinado sange, enciendo otro cigarrillo y no le doy importancia [“dentro de unas horas tengo que trabajar con jóvenes a los que no les interesa mi presencia, jóvenes con vidas tan vacías como mis bolsillos… no los culpo, ellos no tienen mi forma de ver la vida: tienen distintos intereses”] trato de leer, tal vez después de un rato puedo conciliar el sueño, luego de pocos párrafos en los que no me concentro, dejo a un lado mi lectura. Apago la luz.


[Anoche soñé que estaba sumergido en una ciénaga, infestada de lagartos…”]


Me despierto esta mañana, me paro en el umbral de la puerta, sintiendo una suave brisa que corre por mi cara, enciendo un cigarrillo, apuro el cenicero; y aspiro el aire helado. Por un momento, vuelvo a la vida despierta, y veo que un ave pasa volando, lo siento todo, mis sentidos parecen extenderse, y tengo una epifanía… por un instante, disfruto mi propia existencia.

Luego, abro la laptop para escribir esta carta abierta, mientras se consume mi cigarrillo en el cenicero.