Mostrando entradas con la etiqueta Borges. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Borges. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de mayo de 2016

Otra glosa de Borges

Un escritor, o todo hombre, debe pensar que cuanto le ocurre es un instrumento; todas las cosas le han sido dadas para un fin y esto tiene que ser más fuerte en el caso de un artista. Todo lo que le pasa, incluso las humillaciones, los bochornos, las desventuras, todo eso le ha sido dado como arcilla, como material para su arte; tiene que aprovecharlo. Por eso yo hable en un poema del antiguo alimento de los héroes: la humillación, la desdicha, la discordia. Esas cosas nos fueron dadas para que las transmutemos, para que hagamos de la miserable circunstancia de nuestra vida, cosas eternas o que aspiren a serlo. ”

Tomado de:
Borges, J.L. Siete Noches, 1999. Página 157. Alianza Editorial: España.


miércoles, 24 de agosto de 2011

Se emiten billetes conmemorativos a Jorge Luis Borges

En el marco del 112 aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges, The Federal Reserve ha emitido una edición de billetes conmemorativos al autor. El tiraje es exclusivo al billete de un dólar, el cual conserva la enmaquetación clásica, con la efigie de Borges, donde antes se encontraba la imagen de George Washington.

Borges, que ha inspirado tantas cosas, y que tantos hombres ha sido, no nos sorprende que hoy, haya inspirado la edición de la moneda más controversial de la actualidad. Esto demuestra que Borges ha hecho otro juego con el tiempo y la historia, conquistando naciones y generaciones.

Desde mi punto de vista puedo argumentar que es más agradable ver la cara de Borges en el papel moneda que utilizamos a diario.

FELÍZ CUMPLEAÑOS GEORGIE

Este 24 de agosto, en el marco del 112 aniversario de su natalicio, vale la pena recordar este poema del buen Georgie:

AUSENCIA
"Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde."

viernes, 29 de julio de 2011

De “Manual de Zoología Fantástica” (Jorge Luis Borges)



Yo siempre he sido un hombre de relecturas: siempre recurro a los mismos libros por hedonismo, quizás esa sea una de las características que hicieron identificarme por mucho tiempo con la figura de Borges; ya que, cuando leí uno de sus famosos epílogos en uno de sus libros – o creo que fue diseminado en parte de su obra, raro juego de la memoria, en estos momentos no recuerdo las citas – donde él afirma ser un hombre de relecturas, sentí como si hubiese sido yo el que escribiera esos párrafos, he ahí porque todos concluimos que Borges es todos los hombres.

Es así, que quiero hablar de mis relecturas, de aquellas que tanto he disfrutado, y que son en algunos casos, autoría de Borges. Cuantas veces he vuelto a la página: “Delia Elena San Marco” o, a “Los Espejos Velados” en el “Hacedor”; o he vuelto, como si fuera la primera vez, a abrir mi humilde ejemplar de “Siete Noches”, o “Nueve Ensayos Dantescos”, pero no me extenderé más, la lista se haría larga… pues el motivo que me trae de nuevo a las teclas es hablar de un libro en especial, del “Manual de Zoología Fantástica”[*], específicamente, compartir con ustedes la emoción que me provocaba una pieza de ese libro.

Corría el año 2007, año en el que yo era estudiante normal, por esos tiempos hacía unas investigaciones rubendarianas, de las que hoy me avergüenzo; y en ese marco, viajé a Nicaragua, a la ciudad de León, para participar de un simposium; estuve casi una semana en esa bella ciudad, así que una tarde, entré a un pintoresco remate de libros, y entre las pocas cosas buenas que vi, se encontraba un ejemplar de “El Manual de Zoología Fantástica” de Borges. En ese tiempo yo era más incauto, me emocionaba por todo, así que cuando ví el ejemplar de bolsillo, se apoderó de mi un sentimiento mágico; para mí, ese libro era como un gran tesoro, era, como si él había estado esperando por mí (imagínense mi locura y fanatismo). Salí de la tienda con mi pequeña joya, como un niño con juguete nuevo, feliz por mi nueva adquisición.

Mi felicidad se hizo más grande cuando recorrí sus páginas. Recuerdo que me sentaba de vez en cuando en alguna banca de parque con mi pequeño ejemplar, releyendo: “A Bao A Qu”, “Animales de los Espejos”, “El Behemoth”, “El Borametz”, “La Quimera” y recordando las prosas de Kafka: “Una Cruza”, “El Odradek”. Pero mi pieza favorita era “El Caballo Del Mar”; me gustaba, especialmente por que irradiaba una ternura inexplicable: para mí esa pieza estaba cargada de sensualidad, me evocaba siempre una manada de caballos negros desbordándose entre las olas.

Uno de estos días, que estaba desarmando mi biblioteca me rencontré con el ejemplar; inexplicablemente cayó al suelo, lo levanté y ví la misma tapa de cartón que había visto años antes; lo palpé, pasé mi mano sobre su lomo como si acariciara a un noble animal… Hoy las cosas han cambiado, en pocos años he acumulado un desencanto por la vida: ya no soy aquél muchacho, al que años atrás, la adquisición de un libro sencillo lo hacía feliz. Así que fantasee, pensé que el libro se había caído a propósito, como exigiéndome que lo leyera, que volviera a aquellos años, y me dije: “Dejemos que el encanto se repita”.



_____________
[*] Que años después, parte de su contenido se reeditara como: “El Libros De Los Seres Imaginarios” por contar con adiciones.

sábado, 20 de marzo de 2010

[La Poesía]*

El sueño es un arte poético involuntario.
Kant

La poesía huye, a veces, de los libros para anidar extramuros, en la calle, en el silencio, en los sueños, en la piel, en los escombros, incluso en la basura.
Joaquín Sabina

Si no fuese por la muerte nunca habría poesía en la vida.
Artur Graf



Hace algunos días percibí que el clima había cambiado, meses atrás el calor era agobiante y anochecía más temprano, el cielo ya empieza a tornarse rojizo en el crepúsculo, una lluvia cansina me sorprendió hace pocas madrugadas; eso hizo darme cuenta que hemos entrado en otra época del año: al equinoccio de primavera. También me recordó (a mi que soy malo en recordar fechas) que en razón de esa transición estacional, este 21 de marzo se celebra el Día Mundial De La Poesía, instituido por la UNESCO. Por esa razón quiero dar la enhorabuena a todos los poetas, tanto a los vivos como a los muertos, recordemos que muchos grandes hacedores de la palabra murieron sin saber que iba a instituirse un día especial en el año a aquella razón de sus vidas, (cabe citar a Miguel Hernández, que en este mes se conmemora otro año más de su muerte).

Cuando queremos definirnos que es la poesía nos encontramos con una tarea harto difícil y espinosa. En muchas partes (libros, enciclopedias, clases aburridas de literatura, sitios web) se lee una falaz acepción que reza más o menos de esta manera: “La poesía es el arte de expresar cosas bellas a través del lenguaje”. Sin duda alguna, poesía es algo más que ese simple concepto. Para empezar, la poesía no sólo “expresa las cosas bellas”, como todo arte, también saca a la luz muchas cosas feas, duras, problemáticas de la vida, aún así es el gran estimulante para la existencia humana ¿Quién no ha sentido diversas emociones: ternura, tristeza, asombro, dolor, asco, al escuchar un recital, o al leer algunos versos? ¿Qué verdadero poeta no ha podido transmitir y experimentar esas emociones a través de la poesía, también embriagarse con ella al escribir, ver las imágenes que se encuentran dentro de un poema, sentir los olores, sentir el asombro ante la nueva forma de jugar con las ideas? ¿A quién no le ha cambiado la vida al leer algún poema? ¿Quién no se ha sentido identificado con una estrofa cualquiera? Yo por ejemplo, siempre guardo en mi memoria aquellas líneas del poema Límites, de Borges, que algunas veces me gusta repetirlas en mis adentros, porque siento que ningún poema expresa mejor mi condición como ser humano que en este:

Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar.
Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,
hay un espejo que me ha visto por última vez,
hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo
Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)
hay alguno que ya nunca abriré.
Este verano cumpliré
[veinticinco]* años;
La muerte me desgasta, incesante.

La poesía es un fin en si, como la tristeza, el amor, porque también es un puente que nos conecta al Ser, por esas razón Heidegger denomina al poeta como el Autoparlante del Ser. Aristóteles también dice: “La historia cuenta lo que sucedió; la poesía lo que debía suceder” es así que la poesía también tiene una gran carga utópica.

Nietzsche sostiene que todo poeta tiene que tener una condición fisiológica que él llama: Embriaguez Dionisiaca, esa condición intensifica la excitabilidad del artista “lo esencial en la embriaguez es el sentimiento de plenitud y de aumento de la fuerza. A partir de este sentimiento, uno tiende hacía las cosas, se las obliga a tomar algo de nosotros mismos, se las violenta, a este proceso se le denomina idealizar” bajo ese estado de idealización, toda la realidad se ve henchida, concentrada, vigorosa, sobrecargada de fuerza. Bajo el efecto de la embriaguez poética, el ser humano transforma las cosas hasta que reflejan su propio poder.

Todos están de acuerdo conmigo que discurrir sobre este tema es una tarea densa, como lo dejé dicho líneas arriba, creo que ya es momento de ir cerrando (por esta vez), no sin antes reiterar las felicitaciones a todos los poetas: aunque sé que para los verdaderos poetas, todos lo días son consagrados a la poesía.



___________
[*] Cincuenta, en el texto original.

miércoles, 29 de julio de 2009

El akmiú

El akmiú es un animal escurridizo, que sólo se revela a personas de corazón puro: yo lo he visto varias veces. Es indescriptible, en estos momentos está jugando sobre mi cenicero, si yo cometiera el error de describirlo, el akmiú desaparecería. Algunos cuentan que su procedencia es la imaginación, yo más bien creo que se alimenta de la soledad de sus anfitriones.

martes, 30 de junio de 2009

SUEÑO.

Entré en una caverna oscura. En la lobreguez que me rodeaba, un ejército de estalactitas apareció frente mis ojos. Caminé hasta llegar a la orilla de un río subterráneo. A lo lejos, entre penumbras y neblina, divisé una embarcación con dos pasajeros que se acercaba; vi las siluetas de un remero con cabeza de pájaro, y de un hombre viejo que venia sosteniéndose en un bastón sobre la proa: algo me dijo que él sería mi guía. Cuando más se acercaba la embarcación reparé en su actitud: me pareció que el que venía de pie era ciego; además, tenía un leve síndrome vertiginoso, como un árbol mecido por la ventisca. Al llegar la barca a la orilla, logré ver su rostro: me alegró saber que era un viejo conocido.

miércoles, 10 de junio de 2009

Microrrelato

Encontré este microrrelato en el portal oficial del programa “Página 2”: el texto es autoría de Antonio Esteo Ceballos, de Benalmádena (Málaga). Yo, al igual que él, lo secundo a decir:
"¡Menos mal!
Afortunadamente, la madre de Borges nunca le dijo que dejara de leer y escribir y que se buscara un oficio de hombres."

martes, 5 de mayo de 2009

APUNTE DE UN FOTOGRAFO.

Mi cámara era una Nikkon. Yo pasaba mis vacaciones en San Salvador. Casi todas las noches salía a pasear por el centro hasta tarde; mi ruta preferida era caminar por la calle Darío y deambular por el Parque Bolívar, la Plaza Morazán, el Parque Libertad, y el Ula Ula, con la iglesia El Rosario a un costado, la que yo suelo llamar de cariño: “La Tortuga”. Andaba en busca de una buena fotografía y sacaba bonitas fotos de las estatuas de Bolívar y Barrios, cada uno sobre su caballo: en su parque homónimo el primero y en el Libertad el segundo. Al observarlos a ambos rememoraba – con gusto – aquellos versos de Borges, rayanos en el artificio:
Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete
que, alto en el alba de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce por el tiempo…(*)
Siempre que estoy en un lugar me gusta pensar en como hubiera sido en otra época, imaginarme que gente ha caminado por el mismo camino, quién ha gastado antes con la vista las mismas cosas que veo yo. Cuando pasaba por los puestos solitarios del mercado pensaba en como se ven de día, con toda la gente y el caos de microbuses; San Salvador es bonita, no es como dice Cerati de Buenos Aires “tan susceptible”(**), sino que encierra algo más: siempre, aún nocturna y solitaria, se siente una tensión, es como si estuviéramos parados sobre un horno que nos hace ir de prisa, mover las plantas de los pies rápidamente para no quemarnos, quizá porque a la base está el fuego de un volcán.

A menudo se ven estampas que reflejan esa tensión y manifiestan la pobreza, violencia y lo sórdido. Todos sabemos que El Salvador es uno de los países más violentos de America Latina, sólo falta poner de ejemplo mi caso, soy un visitante reciente en la capital, pero en una de las ciudades más “tranquilas” del país tuve mi primer susto por la delincuencia: cuando, en un microbus, unos pandilleros me confundieron con un policía que supuestamente ellos conocían, me amenazaron con una pistola y por poquito me roban la laptop. Menos mal que no se dieron cuenta que eso era lo que llevaba en mi mochila ¿¡¡Ya voy a parecer policía yo!!? Como se atreven a confundirme, no es que tenga de menos a los uniformados, lo que pasa es que me ofendo porque no soy tan feo para que me anden comparando. De suerte que me salvé de una situación desagradable. Y además, no es eso lo que quiero relatar.

Como decía, vi muchas cosas propias de nuestros países, y que son una perfecta materia prima para congelar en la cámara: fotografíe sus cloacas que sueltan bocanadas de vapores fétidos; las luces nocturnas que acentúan las figuras de las prostitutas y los travestis, haciéndolos parecer espectros; los locos, que pululan en la ciudad y de los que siempre nos resultan sus particularidades. Pero lo que fue mi alegría esa noche, fue que veo en plena calle, una indigente que se baja los calzones en la acera y enseña sus nalgas mientras orina en público. Saqué mi cámara, ella extendió la mano y me dijo entre el flash: “no me tome ninguna foto”, cuando guardé la cámara en el estuche y la puse en un bolso que llevaba, un niño apareció corriendo de la nada y me arrebató el bolso donde llevaba mi Nikkon, me habían robado la cámara, pero no me dolía el hecho de haber perdido el objeto, sino haber perdido la foto, pues en el poco tiempo que la pude revisar en el visor, vi que era una foto muy buena, que reflejaba la cotidianidad de nuestros países latinoamericanos.

_______________________

[*] Borges: Oda escrita en 1966, en El Hacedor.
[**] Soda Stereo: En la ciudad de la furia. Disco: Doble vida (1988).

viernes, 23 de enero de 2009

Encuentran prosa inédita de Borges.

Un conocido anticuario de Buenos Aires encontró entre sus enciclopedias una página que se presume fue escrita por el puño y letra del escritor universal Jorge Luís Borges.

El hecho sucedió el pasado martes, cuando el excéntrico personaje limpiaba los anaqueles de su biblioteca; mientras acomodaba los libros, dejó caer por accidente uno de los volúmenes de The Anglo-American Cyclopaedía, el cual se descuadernó por su antigüedad. Mientras el coleccionista recogía los despojos, encontró una página amarillenta en la que se encontraban infrascritas las iníciales: J.L.B.

Las sospechas sobre la autenticidad del documento se derivan de la procedencia del mismo, pues el anticuario sostiene que hace años le fueron remitidos ciertos objetos, -entre los cuales venían un ejemplar con sus volúmenes completos The Anglo-American Cyclopaedía-, de una quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía. El texto ha sido sometido a investigaciones caligráficas, las cuales certifican su originalidad. El manuscrito es una prosa que inicia con el enunciado: …Si la mano de Dios…y se presume que fue un epilogo descartado por el autor, y que alguna vez se entreviera su publicación para uno de sus libros. Cuando se le preguntó a su actual propietario si pensaba vender el texto a una editorial o entregarlo a un museo, éste contestó que prefería guardarlo para su colección personal “ya que sólo Borges sabe las razones por las cuales no entregó el texto a la imprenta, y publicarlo, sería contrariar la voluntad del Maestro” afirmó. Mientras brindaba esta declaración, el anticuario sacó la página de una urna de vidrio para mostrarla a la prensa, pero ante la mirada de los concurrentes, el texto se convirtió en un pájaro, que alzó el vuelo y escapó por una de las ventanas del edificio.

R. O.

martes, 22 de julio de 2008

La hidra de Lerna.

Entre los seres míticos que matan con el aliento se encuentra la hidra de Lerna. Por casualidad encontré una alusión a este monstruo en un artículo de Freud que se titula “Sobre la conquista del fuego” donde el autor afirma que: “la hidra de Lerna con sus innumerables y agitadas cabezas de serpiente – entre ellas hay una inmortal –, es, como su nombre lo atestigua, un dragón acuático. Heracles, el héroe cultural, la destruye cortándole las cabezas, pero estás vuelven a crecer, y sólo logra dominar al monstruo después de haberle quemado con fuego la cabeza inmortal” (Freud: 1932)

En 1946, Borges ensayó un dibujo de este ser mitológico,(si señores, Borges dibujaba, lo recalco porque también a mí me sorprendió) donde en cada una de sus siete cabezas prefiguran una serie de personajes históricos relacionados con la política y la filosofía.

lunes, 12 de mayo de 2008

AL ESPEJO (BORGES)

Mi cara, no tengo más referencias de ella que la que dan los espejos, y es de todos sabido lo buenos que son para falsear la información, Borges siempre desconfió de ellos.
¿POR QUÉ persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el menor movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?
Eres el otro yo de que habla el griego

y asechas desde siempre.
En la tersura del agua incierta o del cristal que dura

me buscas y es inútil estar ciego.
El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas
que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
Y luego a otro, a otro, a otro, a otro…


sábado, 15 de diciembre de 2007

COSMOGONÍA (BORGES): Poema del mes.





Les dejo un poema del Maestro Universal Jorge Luís Borges.

Cosmogonía.

Ni TINIEBLA ni caos.
La tiniebla requiere ojos que ven,
como el sonido y el silencio requieren el oído,
y el espejo, la forma que lo puebla.

Ni el espacio ni el tiempo.
ni siquiera una divinidad que premedita
el silencio anterior a la primera
noche del tiempo, que será infinita.

El gran río de Heráclito el Oscuro
su irrevocable curso no ha emprendido,
que del pasado fluye hacia el futuro,
que del olvido fluye hacia el olvido.
Algo que ya padece. Algo que implora.
Después la historia universal. Ahora.



Jorge Luís Borges.

martes, 30 de octubre de 2007

Borges es más que facones (puñales) ensangrentados.


Ronald Orellana.

Mi primera experiencia con los relatos borgianos fue con la conocida glosa al “Martín Fierro” de José Hernández: “El Fin”, al sondear sus renglones, no noté particularidad alguna en su forma de escribir, pero lo que no sabía era que inauguraba, por su alto contenido simbólico, una serie de interesantes lecturas.

Poco tiempo después leí relatos como “La intrusa”; “El evangelio según San Marcos” entre otros, con esas escasas referencias me atreví a argumentar que el escritor en cuestión no ameritaba la fama que se le atribuía, pues hasta ese entonces para mi no era más que un argentino que escribía pasajes bucólicos de la vida de los gauchos en las pampas del sur; para mi era un escritor que trabajaba con historias de arrabales, pero como el mismo lo dice en “Borges y yo”: “pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con el infinito” (El hacedor, 1960 p.62) ese paso también lo di al seguir en la lectura de su producción literaria, como lector pude percibir esa misma transición, como si los mejores cuentos borgianos me habían sido vedados en ese entonces, pues debido a mi poca madurez no los habría comprendido, después pude observar a “El otro” Borges.

Al internarme en una lectura más sistemática pude descubrir que Borges es más que facones ensangrentados. Dejé de ser detractor de la literatura borgiana para volverme un converso, pues pude notar que mis juicios hacia él estaban lejos de ser acertados. Al hacer este descubrimiento retomé con cierta curiosidad los relatos que giran en torno a la temática Gauchesca, encontramos en dichas narraciones ideas muy elementales de la condición humana, cada relato está dotado de gran profundidad, tal profundidad hace que cada relato tenga un valor particular, que para el lector promedio pasaría desapercibida, por ejemplo si nos referimos al cuento “El fin” dicho relato trata sobre el duelo entre el hermano de El moreno (a quién en el poema de Hernández asesinara en una estancia, el gaucho Martín Fierro ) y el mismo Martín Fierro, años después de su crimen. Todo ocurre en una pulpería, al atardecer cuando Fierro arriba al lugar, donde el Moreno lo espera para saldar cuentas y vengar la muerte de su hermano, quién muriera siete años atrás. El duelo se da en el crepúsculo de la tarde donde solamente existe un testigo: el inválido Recabarren, el cual presencia la afrenta entre ambos gauchos. Al final como una especie de metáfora, Borges nos pinta un atardecer, donde un hombre muere y otro cumple con su promesa, pero ahora se ha manchado las manos de sangre, ha perdido su inocencia:

“Inmóvil, el negro parecía vigilar su agonía laboriosa. Limpió el facón ensangrentado en el pasto y volvió a las casas con lentitud, sin mirar para atrás. Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie, mejor dicho era el otro: no tenía destino sobre la tierra y había matado a un hombre.” (Ficciones, 1944 p.198).

Aquí se puede observar una idea recurrente en la literatura borgiana y es la consideración de que los contrarios no son opuestos sino dos caras de una misma moneda. De esta manera Borges concibe el final del poema de Hernández con el pago de una deuda pendiente. Se da según Borges un acto de justicia, pues él reprueba la ética de Martín Fierro, como lo sostiene en una entrevista que le hiciera el periodista Roberto Alífano en su libro “Conversaciones con Borges” Borges sustenta que: “el gaucho Martín Fierro no es ningún modelo de conducta, es un gaucho matrero, desertor, racista, pendenciero” (Borges y R. Alífano (entrevistador) 1984, P. 95). Mas adelante sostendrá que él escribió esa glosa imaginando que ese hecho pudo haber sido conjeturado por Hernández: “ahora mucha gente ha dicho que yo (Borges) escribí ese cuento en contra de Hernández, lo cual es absurdo”(op.cit: paréntesis nuestro) y finalizará diciendo: “creo que ese cuento lo habría aprobado el artífice de “El Martín Fierro”: solo que yo soy un mal versificador por eso no me animé a escribirlo en verso”.

Además de este cuento, basado en el poema de Hernández, encontramos “La Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)”. Quién en la historia de Martín Fierro es el compañero del gaucho, en este relato se observa la enorme capacidad de Borges en la utilización de la técnica del metatexto, al igual que en “El fin”. En “La Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874)” se observa el desarrollo de la vida de un personaje: El gaucho Cruz que desde antes de nacer viene marcado por su destino:

“Lo esperaba, secreta en el porvenir, una lúcida noche fundamental: la noche en que por fin vio su propia cara, la noche en que por fin oyó su nombre (…) esa noche agota su historia (…) cualquier destino, por largo y complicado que sea consta en realidad de un solo momento: el momento en que el hombre sabe para siempre quién es” (El Aleph, 1945. p.95).

Como sostenemos aquí los personajes que se desenvuelven en los cuentos borgianos tienen destinos inevitables, de los cuales no pueden escapar. Puede que ignoren su predestinación durante toda la vida, pero al final cada personaje (al igual que en la vida real) reconoce su destino.

“Comprendió su íntimo destino del lobo, no de perro gregario; comprendió que el otro era él. Amanecía en la desaforada llanura; Cruz arrojó por tierra el quepis, gritó que no iba a consentir el delito que se matara a un valiente y se puso a pelear (…) junto al desertor Martín Fierro” (El Aleph, 1945. p.96).

También podemos ver en el libro “El Hacedor” (1960), la prosa homónima al Martín Fierro donde se lee que “en una pieza de hotel, hacia mil ochocientos setenta y tantos un hombre soñó un pelea (…) el sueño de uno es parte de la memoria de todos” (El hacedor, p.42), sin duda alguna se refería a José Hernández el escritor del Martín Fierro.

Bibliografía.
Alífano, R (entrevistador), Conversaciones con Borges. 1984. Atlántida: Buenos Aires, Argentina.
Borges, L. El Hacedor, 1960. Alianza editorial: España.
Borges, L. El Aleph, 19645. Alianza editorial: España.
Borges, L. Ficciones, 1944. Alianza editorial: España.
Hernández, J. Martín Fierro. 2005. Coedición: Ediciones Consudec; Fundación Puerto de palos.
Imagen:
Muerte de Cruz. Óleo de Ricardo Campani, 1965. Tomada de:
Hernández, J. (2005) Martín Fierro. Coedición: Ediciones Consudec; Fundación Puerto de palos. Página: 123.

viernes, 24 de agosto de 2007

LíMITES (BORGES):poema del mes.



No hay poema de Borges que resuma más mi condición como ser humano que este:



Límites.

Hay una línea de Verlaine que no volveré a recordar.

Hay una calle próxima que está vedada a mis pasos,

hay un espejo que me ha visto por última vez,

hay una puerta que he cerrado hasta el fin del mundo

Entre los libros de mi biblioteca (estoy viéndolos)

hay alguno que ya nunca abriré.

Este verano cumpliré cincuenta años;

La muerte me desgasta, incesante.

De Inscripciones, de JULIO PLATERO HAEDO

(Montevideo, 1923)

JORGE LUIS BORGES.

Tomado de:
Borges, J.L. El Hacedor, 1960. Página 121. Alianza editorial: España.