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jueves, 30 de noviembre de 2023

Una frase, en El Malestar en la cultura, que Freud hiciera memorable.

Nada justifica la maldad ni el sadismo, ninguna circunstancia social o coyuntural tanto individual o colectiva, puede justificar los comportamientos arriba señalados. Hasta la naturaleza animal nos ejemplifica que la violencia injustificada es antinatural en sí misma: los animales sólo cazan para alimentarse, no puede haber maldad en ello, y decir lo contrario nada más sería adjudicarle una moral y ética humanas. 

Por el contrario, el ser humano, con su ética y moral, si es agresivo con alevosía hacia sus semejantes: aquí calza perfectamente la frase en latín:" Homo homini lupus" que en español es equivalente a : " el Hombre es el lobo del mismo hombre"


viernes, 26 de marzo de 2010

A treinta años, Monseñor Romero, te recordamos.

Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”
Monseñor Oscar Arnulfo Romero

"Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado".

Elegía, Miguel Hernández


Todas las causas tienen sus mártires, a Oscar Arnulfo Romero le tocó luchar por los derechos de las clases desposeídas de mi país. Desde su ministerio pastoral Monseñor Romero fue uno de los pocos jerarcas de la iglesia que denunció los abusos que se perpetraban en contra de los más pobres durante buena parte del siglo XX. Abusos cometidos por el autoritarismo militar, por los esbirros de uniforme, que defendían los intereses de unos pocos.

Hoy en día, faltan personas hechas con la madera de la cual fue tallado nuestro Obispo Mártir, faltan hombres que tengan la convicción de creer en sus ideales; y estar dispuestos a dar la vida por ellos.
Oscar Arnulfo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, a manos de un sicario, por orden del también fallecido Mayor Roberto d’Aubuisson, mientras el Obispo Mártir oficiaba una misa. Desde entonces, Monseñor Romero se ha convertido en un Súper-Yo Cultural [*] para el pueblo salvadoreño que cree en su legado.

Su tumba se encuentra en la cripta de Catedral Metropolitana de San Salvador, reproduce en efigie la fisonomía de Monseñor Romero, representándolo recostado, emergiendo con su atuendo de arzobispo del oscuro material del que está hecho el sepulcro, cuatro figuras sobresalen de las cuatro esquinas del mausoleo, que muestran una actitud solemne.
Para Monseñor Romero la iglesia siempre tenía que estar al servicio de los humildes, su legado se recuerda hasta nuestras fechas, y seguirá vivo en el corazón de los salvadoreños.



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[*] Término propuesto por Sigmund Freud para nombrar a aquellas personas que adquieren la categoría de mito dentro de una cultura, como por ejemplo: Gandhi, Jesucristo, o el Che Guevara.

miércoles, 8 de octubre de 2008

UNA LECTURA A “POHEMAS UMANOS” DE CÉSAR VALLEJO.

Ronald Orellana.


Al principio, César Vallejo simplemente me parecía un hombre de cara compungida, cuyo retrato solía ver en alguna página de cierto Panorama de la Literatura Latinoamericana; claro está que dicho concepto acerca de él se disipó en mí al encontrarme de frente con su obra, y llegar con el autor a lo que Gadamer llama: Fusión de horizontes(1).

La vida de César Vallejo fue relativamente corta, nace en 1892, a nueve años de finalizada La Guerra del Pacifico (1879-1884); hecho relevante pues, aunque el autor no haya nacido cerca de la fecha puedo especular que “mamó” las implicancias que ella traía por la vía filogenética(2); nace también en el crepúsculo del Modernismo(3). Muriendo en 1938, a los 46 años, en París.

Su corta existencia transcurrió entre años verdaderamente sintomáticos en materia histórica y literaria: la decadencia del Modernismo y la aparición de las vanguardias en Europa y sus calcos en América; La Primera Guerra Mundial (1914-1918); la gestación de la mayoría de partidos comunistas en el mundo, y con esto, el socialismo avasallador que arrastraba a la mayoría de intelectuales a sus filas: Solo por mencionar algunos fenómenos. Si a éstos añadimos sus tragedias personales, se sabe que a la edad de 28 años es tomado preso: “durante ciento doce días” – importa destacar el tiempo de su primer encierro, pues decir ciento doce días es más poético que recalcar tres meses y fracción – y que viaja a Europa en 1923, con destino a París, ciudad de gran importancia en su producción literaria; al igual que países como España y la entonces Unión Soviética, naciones en las cuales, se vio sometido a vejaciones económicas.

Pero la intención de este ensayo no es hacer una semblanza histórico-biográfica del autor, sino centrarme en uno de sus libros: Poemas Humanos, obra póstuma, que consta de 79 poemas, obra de una metafísica propia, –fin último de cada poema –; que según mi juicio de valor: arranca las verdaderas raíces de la condición humana. Libro “dialéctico” en palabras del poeta y crítico literario Ricardo Gonzáles Vigil, quien en una entrevista que le hiciera Francisco Estrada afirma: Él (Vallejo) comentó que en Trilce ya buscaba inconscientemente la dialéctica. En Poemas humanos ya lo hace conscientemente. (Gonzáles Vigil. 2005. El paréntesis es mío)

Así, para esta nota trataré de desentrañar algunas ideas disipadas después del asombro que causa la lectura del libro.

Existe un punto común a lo largo del poemario y es una visión fatídica de la vida: Considerando en frío, imparcialmente, / que el hombre es triste, tose y sin embargo, / se complace en su pecho colorado (CONSIDERANDO EN FRÍO, IMPARCIALMENTE. Pág.: 201) (4); vemos que Vallejo nos demuestra un pesimismo tal, que podemos comparar la vida como jugar a la ruleta rusa con un revolver que no sabemos cuando se disparará: Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza (UN HOMBRE PASA CON UN PAN AL HOMBRO… Pág.: 255); como en el ejemplo anterior, el tema de la muerte es recurrente a lo largo de muchos versos, el poeta siente que la vida no es más que un continuo camino hacia la muerte. Así en muchos casos, la muerte como antítesis de la vida, tiende a estar de la mano con ella: ¡Haber nacido para vivir de tanta muerte! (¡Y SI DESPUÉS DE TANTAS PALABRAS…Pág.: 227 ); el poeta se lamenta, sus suplicas son similares a las del profeta Elías quien reniega del sufrimiento de la vida frente a Dios:

Elías tuvo miedo y huyo para salvar su vida.(…) caminó por el desierto todo un día y se sentó bajo un árbol. Allí deseó la muerte y se dijo: “Ya basta, Yavé. Toma mi vida, pues yo voy a morir como mis padres” Después se acostó y se quedó dormido bajo el árbol (1 REYES, capítulo: 19; versículos: 3-5)

De esta forma el poeta, retoma el papel de profeta demostrando que la vida no es mejor que la muerte. Las lamentaciones se derivan de muchos factores exógenos, el ser humano está propenso en la vida a una serie de elementos que le provocan la infelicidad y en algunos casos la muerte, ya Freud apuntaba en el Malestar en la cultura tres de esos elementos, a saber: la caducidad del cuerpo, la infelicidad que nos provoca el mundo exterior, y las relaciones con los demás seres humanos (5). Para este caso es de mí interés desarrollar el primer elemento, que es el que se encuentra más ligado con las inquietudes del poeta.

Nuestro propio cuerpo, en palabras de Freud está condenado a la decadencia y a la aniquilación, ni siquiera puede prescindir de los signos de alarma que representan el dolor y la angustia (Freud. 1980. pág.: 20); así nuestro cuerpo es parte de esa infelicidad, de esa zozobra: todos envejecemos, todos enfermamos y por tanto todos vamos a morir; las vejaciones que trae la enfermedad y una triste vejez son el camino hacia el único destino cierto para el hombre: morir. De esta forma Vallejo percibe ese destino inevitable para él y por ende para la humanidad: ¿La muerte? ¡Opónle todo tu vestido! / ¿La vida? ¡Opónle parte de tu muerte!/ Bestia dichosa, piensa; / Dios desgraciado, quítate la frente… (OYE TU MASA, A TU COMETA, ESCUCHALOS; NO GIMAS…pág.: 227). El poeta llama al hombre: “Bestia dichosa”, “dios desgraciado” y qué es el hombre sino un “dios con muletas”(6), un homínido en evolución.

James Higgins(7) en su libro: Visión del hombre y de la vida en las últimas obras poéticas de César Vallejo, ya había apuntado acerca del factor de la muerte, dedicándole un capítulo a dicho tema. Él afirma que:

…para Vallejo la muerte se burla de todas las actividades humanas. Está siempre presente en medio de la vida e impide al hombre vivir plenamente. Introduce la desolación en la vida del hombre llevándose a los que más quiere. El hombre vive angustiado sabiendo que tiene que morir y la muerte significa su aniquilación completa. (Higgins. 1970. Pág.: 109)

Es así como el factor de la muerte y la caducidad del propio cuerpo son un tema preponderante en la poesía vallejiana. Nada se salva de la muerte, ella es la total aniquiladora; pero a la vez ella nos redime de una vida de congojas: pareciera que Vallejo teme a la muerte, pero a veces la desea, en muchos poemas esa contrariedad está vigente. Es en conclusión, el dolor de estar vivo: la existencia del hombre es agridulce.

La angustia de la muerte lo persigue, cada paso que da se convierte en una zancada más hacia la tumba; es un peatón dentro de una gran ciudad lúgubre y húmeda, esa ciudad le parece un enorme cementerio donde los edificios públicos, arremolinados por el caos, son enormes lápidas que amenazan con aplastarlo: Me moriré en Paris con aguacero, / un día del cual tengo ya el recuerdo. (PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA. Pág.: 210). El dolor y la inquietud aparecen siempre encerrados dentro de un objeto, ya sea un cajón: Y el mueble tuvo en su cajón, dolor, / el corazón, en su cajón, dolor, / la lagartija, en su cajón, dolor; dentro de una sabandija, en una parte de nuestros vestidos o en un artículo de uso personal: Jamás hombres humanos, / hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera, / en el Vaso…. (LOS NUEVE MONSTRUOS. Pág.: 195-196), parece que Vallejo quiere recalcarnos que el dolor se encuentra encerrado en nosotros: los hombres somos el único animal consiente que comprende la raíz del dolor, pero al utilizar en la numeración objetos e inclusive animales – la lagartija – no nos quiere dar preeminencia sobre ellos y las cosas, el hombre adquiere una papel de objeto incapaz de razonar de donde proviene su amargura, sólo puede sufrirla y nada más.

Vallejo también duda de la visión escatológica que nos da la religión, para él la muerte es el final, sólo la nada nos espera después de morir: …a lo mejor me digo, más allá no hay nada (ACABA DE PASAR EL QUE VENDRÁ. Pág.:220), pero lo hace desde el punto de vista de una reflexión, en donde se puede dudar de esa idea: la incertidumbre que implica el desconocimiento le conlleva una angustia aún mayor. Su posición ante ese tema es similar a la de Nietzsche, el mayor deicida en la historia de la filosofía, quién renegando de la existencia de Dios, paradójicamente en muchas composiciones pide su ayuda: es la amargura de no tener asidero, porque ambos quieren creer en Dios, pero ya no pueden:

¡Todos los riachuelos de mis lágrimas
Corriendo van a ti!
Y de mi corazón la postrer llama
Arde por ti
¡Oh vuelve a mí,
Mi dios desconocido!¡Mi dolor! ¡Mi última dicha!
(8)

Dentro de la caducidad del cuerpo humano se deriva la enfermedad y las necesidades fisiológicas. El poeta recalca mucho en la enfermedad, pero el símbolo de ésta en Vallejo es la Tos:…lluvia y sol en Europa, y ¡cómo toso!, ¡cómo vivo! / ¡Cómo me duele el pelo la columbrar los siglos semanales! (FUE DOMINGO EN LAS CLARAS OREJAS DE MI BURRO.Pág.:179); la tisis es el símbolo más exacto para representar la enfermedad y el sufrimiento. El hombre es el eterno tísico que se ahoga en sus mismas flemas; las que a veces expulsa y logra tener un momento de alivio, pero al verlas en el suelo se da cuenta que están impregnadas de sangre, en ese momento el hombre advierte que esa inmundicia virulenta está dentro de él: de nosotros mismos. Nada une más al ser humano con su lado físico-biológico que sus necesidades vitales, necesidades que algunas veces la civilización quiere ocultar con eufemismos: el hambre, la sed, el sudor, la excreción de las heces y la orina, son retomados por Vallejo para reafirmarnos esa condición que todos queremos ocultar: Tú sufres de una glándula enocrinica, se ve, o quizá, / sufres de mi, de mi sagacidad escueta, tácita. (EL ALMA QUE SUFRIÓ DE SER SU CUERPO. Pág.: 267); o en este otro ejemplo, cuando Vallejo dice que el hombre:…se hace buen carpintero, suda, mata, / y luego canta, almuerza, se abotona (CONSIDERANDO EN FÍO. Pág.: 202) Ya Gonzáles Vigil reitera este aspecto diciendo que Vallejo: construyó una poesía del cuerpo que no tiene comparación, pues asumió el sudor, la defecación, etc., sin tapujos y con dignidad. (Gonzáles Vigil. 2005) Es como si vallejo nos quisiera recordar que todo eso es parte de nuestra vida.

Con lo anterior cualquiera podría pensar que el poeta es muy solemne. Pero aparte de la idea de un pesimismo ante la vida, la muerte y la existencia en general, encontramos humor en Vallejo: es un humor negro con un acento muy particular, similar al expresado por Goya en sus pinturas, presentándonos una realidad desgarradora, que sin embargo nos hace reír: (Walt Whitman tenía un pecho suavísimo y respiraba/Y nadie sabe lo que él hacía cuando lloraba en su comedor) (AL REVÉS DE LAS AVES DEL MONTE... Pág.:262) González Vigil argumenta que Vallejo:

Como no es un autor fácil, su carga irónica se pierde. En Trilce recurre a la influencia chaplinesca, ese personaje que inútilmente busca el amor en mujeres que no le corresponden y que, a la vez, hace reír y llorar. Esas ironías tienen que ser explicadas. (Gonzáles Vigil. 2005.)

En lo personal me encuentro en total acuerdo con el autor, Vallejo no es un poeta fácil de entender, los estudiosos –y entre ellos me incluyo –, tendrán mucho trabajo por hacer: las ironías de Vallejo tienen que ser explicadas, pero eso será talvez materia de otro ensayo.

Es difícil pensar que nadie es feliz, o que por lo menos nadie sonríe. Hago el ejercicio: le sonrió a toda la gente que me encuentro por la calle, adultos, ancianos y niños y entre los peatones sólo los niños me ven y sonríen. Es imposible no ver el mundo en su caos, después de leer Poemas Humanos. Abordo un autobús y veo a mí alrededor dándome cuenta que está lleno de infelices, y YO soy un infeliz en la suma.


BIBLIOGRAFÍA

Física:
Freud, S. (1930) (1981) El malestar en la cultura. 8ª edición. Alianza Editorial. Madrid: España.

Gadamer, H. G. (1984) VERDAD Y MÉTODO: Fundamentos para una hermenéutica filosófica, Ediciones Sígueme: Salamanca. España.

Higgins, J. (1970) Visión del hombre y de la vida en las últimas obras poéticas de César Vallejo. Siglo XXI. México Distrito Federal.

Nietzche, F. (1905) (1987) Genealogía de la Moral y Más allá del Bien y del Mal. Editorial Porrúa. Distrito Federal: México.

Marcuse, H. (1953) (1969). Eros y Civilización. 4ª edición. Seix Barral. Barcelona: España.

Ruiz Abreu, A. (1984) Modernismo y Generación del 98. Editorial Trillas: México Distrito Federal.

Vallejo, C. (1965) (1993) Obra poética completa. Casa de las Américas. La Habana: Cuba.

Biblia: 1 REYES, capítulo: 19; versículos 3-5. En la versión de Ediciones Paulinas, 13ª edición, Madrid España, 1972.

Virtual:
LIBROS PERUANOS, Perú 21 Lima 05/10/05: Ricardo González Vigil: Vallejo es muy difícil y el crítico debe explicarlo. Tomado del sitio:
http://www.librosperuanos.com/autores/cesar-vallejo3.html


NOTAS:

(1) La Fusión de horizontes se da cuando en la lectura de un texto literario la relación en la que entra el mundo del lector y el mundo del texto se complementan; en otras palabras, los horizontes del autor y el lector se fusionan. Gadamer desarrolla este término en el libro: VERDAD Y MÉTODO: Fundamentos para una hermenéutica filosófica. En el capítulo II, Fundamentos para una teoría de la experiencia hermenéutica.

(2) Entiéndase el factor filogenético como todo aquello que dentro del crecimiento de una civilización es heredado de generación en generación a los miembros de la misma, por ejemplo los traumas, y hechos históricos. Para mayor desarrollo de este concepto en la formación de los individuos dentro de una sociedad ver: Marcuse, H. (1953) (1969). Eros y Civilización. 4ª edición. Seix Barral. Barcelona: España. Dicho libro es un diálogo de Herbert Marcuse con las teorías Freudianas.

(3) Aunque algunos opinan que el Modernismo se cierra con la publicación de Cantos de vida y esperanza en 1905, podemos darnos la licencia de llamar crepúsculo del modernismo, no anochecer del Modernismo a los años entorno al nacimiento del autor. El lector podrá encontrar mayor información sobre el Modernismo en el libro de Álvaro Ruiz Abreu: Modernismo y Generación del 98. Editorial Trillas: México Distrito Federal.

(4) Citaré todas las referencias a los poemas de Vallejo al interior del texto. El formato de la cita es: verso (NOMBRE DEL POEMA. Número de página. ). Todos los ejemplos son extraídos del libro: Vallejo, C. (1965) (1993) Obra poética completa. Casa de las Américas. La Habana: Cuba.

(5) Freud desarrolla estos conceptos en el capítulo 2, a partir de la página 20 de El malestar el la cultura.

(6) Freud utiliza el término dios con prótesis para denominar al hombre. En la página 35 de El malestar el la cultura se lee: …El hombre ha llegado a ser, por así decirlo, un dios con prótesis: bastante magnifico cuando se coloca todos sus artefactos, pero éstos no crecen en su cuerpo y a veces aun le provocan muchos sinsabores. En lo personal este concepto es de mi total aprobación.

(7) Higgins J. (1970) Visión del hombre y de la vida en las últimas obras poéticas de César Vallejo. Siglo XXI. México Distrito Federal. Este libro es un estudio acucioso que retoma toda la obra poética del autor en cuestión desde Los Heraldos Negros, hasta España aparta de mí este Cáliz; Higgins analiza categorías como El Absurdo, cuyo macrotema engloba las ideas de: El Tiempo, El Mal y La Muerte. En mi análisis, he tratado de distanciarme lo más que puedo del autor, pero en algunos casos sus conclusiones y las mías son muy similares.

(8) Composición de Friederick Nietzche, extraída del prólogo escrito por Johann Fischl a los libros: Genealogía de la Moral y Más allá del Bien y del Mal. Editorial Porrúa: México. Página 12.

martes, 22 de julio de 2008

La hidra de Lerna.

Entre los seres míticos que matan con el aliento se encuentra la hidra de Lerna. Por casualidad encontré una alusión a este monstruo en un artículo de Freud que se titula “Sobre la conquista del fuego” donde el autor afirma que: “la hidra de Lerna con sus innumerables y agitadas cabezas de serpiente – entre ellas hay una inmortal –, es, como su nombre lo atestigua, un dragón acuático. Heracles, el héroe cultural, la destruye cortándole las cabezas, pero estás vuelven a crecer, y sólo logra dominar al monstruo después de haberle quemado con fuego la cabeza inmortal” (Freud: 1932)

En 1946, Borges ensayó un dibujo de este ser mitológico,(si señores, Borges dibujaba, lo recalco porque también a mí me sorprendió) donde en cada una de sus siete cabezas prefiguran una serie de personajes históricos relacionados con la política y la filosofía.

lunes, 31 de marzo de 2008

KAFKA Y EL ODIO PATERNAL: La condena.


Ronald Orellana.

Guido Castillo, en el prólogo a La metamorfosis afirma que el complejo de Edipo es una de las claves para entender toda la obra de Franz Kafka (teniendo en cuenta las obras: La carta al padre y La Metamorfosis), éste complejo propuesto teóricamente por Freud ha sido retomado por distintos autores para explicar fenómenos psicológicos filiales, no escapándose de ser utilizado en distintas disciplinas, entre ellas la literaria como en este caso.

El complejo de Edipo se entiende como una aversión del hijo varón hacia la figura paterna: Edipo mata (odia) a Layo; y una propensión positiva hacia la figura materna: Edipo se casa (ama) con Yocasta.

Esta patología psicológica podemos conectarla con datos de la vida del autor, pues en la mayoría de biografías de Franz Kafka se aduce que el joven Kafka vivió en un ambiente familiar negativo, por causa del comportamiento autoritario de su padre, quién maltrataba a su madre y al joven. Ésta se mostraba más condescendiente con Franz, e incluso es descrita como una mujer dominada y sumisa.

Además, se sostiene que el muchacho fue obligado por Herman Kafka [1] a estudiar la carrera de derecho, todo contra su voluntad, lo anterior nos da pie para pensar en el resentimiento que puede sentir una persona a la cual le han sido minadas hasta sus aspiraciones profesionales, pues Franz teniendo una vocación literaria, odiaba todo lo que no era referente a la literatura, incluyendo en eso su carrera de jurista.
Nos aventuramos asegurar que este odio y resentimiento se encuentra mejor representado en La carta al padre donde en palabras de Guido Castillo:

La carta al padre es un despiadado discurso jurídico contra su progenitor, en el que la victima Franz Kafka hace también de fiscal, que emplea los testimonios del testigo Franz Kafka para probar la culpabilidad del archicriminal Herman Kafka, ante la autoría inapelable del juez supremo Herman Kafka. Es tal la ferocidad fría de esta carta de acusación que terminamos por compadecernos del viejo Kafka y por considerar sospechosa la sinceridad del joven acusador. Todo parece indicar que La carta al padre tiene tanto de ficción y elaboración literarias como de documento veraz, nacido de un medroso odio filial.” (Castillo G. prólogo a La metamorfosis. Pág. 6)
Estos rasgos también se encuentran en el relato: La condena, donde el padre –el anciano señor Bendemann – quiere reprocharle a su hijo Georg la infelicidad que le causa la pérdida de su esposa, y como efecto de ésta, la viudez. Por eso no quiere que su hijo sea feliz, razón por la cual quiere minar sus relaciones afectivas con su prometida y su amigo en el extranjero. Y en afán de ocultar su propósito disimula no acordarse de su amigo por sufrir de lagunas mentales: “…la muerte de nuestra querida madrecita ha sido para mi un golpe mucho más fuerte que para ti.”(Kafka F. 1994. Pág. 15)

La condena es un relato confuso, donde se marcan una serie de antecedentes anodinos que culminan con el suicidio del personaje principal, Georg Bendemann.

Al principio de la historia encontramos a Georg en su habitación, terminando de escribir una epístola para un amigo radicado hace tres años en el extranjero, el personaje se encuentra sumido en meditaciones sobre la vida miserable de su camarada de quien sólo obtiene quejas en sus misivas, razón por la cual Georg Bendemann se siente culpable por gozar de mejor suerte que su amigo, por eso llega al extremo de ocultarle sus planes de boda, para no hacerlo sentir mal por la soledad, pero no duda en enviarle noticias menos gratas como la reciente muerte de su madre, aunque después de ocultarle todo ese tiempo la noticia se resuelve a enviarle una carta con la “buena nueva”.

Esta resolución también la comparte con su padre, pues se dirige a buscarlo a su cuarto para consultarle. Al llegar a la habitación se encuentra al anciano frente a una ventana leyendo el periódico, sumido en una profunda oscuridad. Georg lo exhorta a que abandone la habitación y se mude al cuarto personal de su hijo, y le aconseja que visite al médico. Mientras se encuentran ahí sostienen una conversación confusa pues Georg le habla de su amigo, el señor Bendemann se limita a contestarle parcamente: “Georg, te ruego que no me engañes. Es una trivialidad, no vale ni la pena mencionarla, por eso mismo no me engañes. ¿Existe realmente ese amigo tuyo en San Petersburgo?”. (Kafka F. 1994. Pág. 15). Georg queda asombrado después de su respuesta, pero no le presta importancia a lo dicho por su padre, sin embargo se muestra condescendiente con el mismo atendiéndolo en su comodidad y aseo personal –inclusive le cambia la ropa interior – y lo lleva en brazos a su cama, hecho continuo le pide que trate de recordar a su amigo. En esta escena se da una confusión debido a que en el diálogo sostenido por Georg y el señor Bendemann nos resulta dudosa la verdadera existencia del amigo del primero, por la negativa de su padre a reconocerlo, a lo que tenemos tres posibles soluciones:

A) El amigo de Georg, no existe por lo tanto es un amigo imaginario.

B) El padre de Georg, no lo recuerda por las implicaciones que trae la vejez como la pérdida de memoria.

C) El padre de Georg se simula no recordarlo, por un afán de parecer ingenuo, o por que se niega a reconocerlo.

Después caemos en la cuenta de que todo es un artificio del padre de Georg, ya que este se niega a reconocerlo, pues en confesión, luego de una discusión sostenida con su hijo al instante de ser depositado en su cama le argumenta que ha estado comunicándose epistolarmente con su amigo en San Petersburgo para contarle todo lo sucedido y todos los sucesos que el mismo Georg le ocultaba, acto seguido se burla de su hijo diciéndole: “…no te necesito(…) sigo siendo el más fuerte (…) cuélgate del brazo de tu novia y atrévete a presentarte ante mí. ¡La arrancaré de tu lado, no te imaginas cómo!” (Kafka F. 1994. Pág. 19-20). Después de hacer una serie de gestos obscenos y proferirle palabras fuertes a Georg, para herir su autoestima, osa en condenarlo diciéndole: “…Y por lo tanto escúchame: ahora te condeno a morir ahogado.” (Kafka F. 1994. Pág.21); inmediatamente lo soborna haciendo el gesto de tirarse de la cama por accidente, logrando lastimarse, Georg sale corriendo de la casa, cruza la calle y se deja caer, hacia el río, por el puente de una autopista concurrida de vehículos.

Antes de todos estos antecedentes, el autor recalca en la actitud tiránica del señor Bendemann, sosteniendo que después de la muerte de su esposa el anciano había pasado por un proceso de cambio hacia su hijo, se había vuelto más comprensivo e inclusive blando de carácter. Pero esa actitud sólo ocultaba las intenciones del personaje, pues en secreto canaliza su furia no maltratando físicamente a su hijo de manera directa, sino en la acción de enviarle cartas –en las cuales habla mal de Georg – a su amigo, socava su única amistad, y logra el objetivo de maltratar al joven. Con esa actitud no podemos dejar de sentir odio contra la figura del señor Bendemann, y favorecer a Georg, porque a pesar de todos los cuidados que le profería, nunca pudo granjearse la admiración, y el respeto que se merecía de su padre.

Al finaliza lectura de La condena, sentimos un sensación de vacío inexplicable. Aquí kafka, logra trasmitirnos el sentimiento de esas vidas tan monótonas y conflictivas, aunque lo mismo podríamos decir en el caso de La metamorfosis donde se encuentran vasos comunicantes que conectan las dos historias.

Samsa y Benemann son alter egos de kafka, ambos son comerciantes –viajante de negocios el primero y negociante el último –; y en La metamorfosis se observa la misma situación en las relaciones filiales de los personajes: la madre de samsa se muestra preocupada por la salud de su hijo, el cual no sale de su habitación, en cambio al padre lo único que le interesa es que Gregorio salga pronto para su trabajo:

“– ¡Por el amor de Dios! – exclamó la madre llorando –. Talvez se encuentre muy mal y nosotros le estamos mortificando (…) – tienes que ir enseguida a buscar al médico; Gregorio está enfermo. Ve corriendo. ¿Has oído cómo hablaba? ” (Kafka F. 1985. Pág. 21)

En contraposición a la actitud paterna, donde esta violencia se puede ejemplificar mejor en el episodio de la afrenta que recibe Gregorio de parte de su padre, cuando viéndolo trasformado en un repulsivo insecto y en una posición de inutilidad para el hogar, quiere pisotearlo y lo lástima lanzándole una manzana:

“… (El padre) fue hacia Gregorio con expresión hostil, con las manos en los bolsillos del pantalón (…) no sabia lo que iba a hacer, al caminar levantaba los pies a una altura desusada, y Gregorio quedó asombrado del enorme tamaño de sus suelas (…) De pronto, algo diestramente lanzado cayó a su lado y rodó ante él; era una manzana, a la que siguió otra (…) su padre le estaba bombardeando” (Kafka F. 1985. Págs. 49-49, paréntesis es nuestro)

Esa violencia con que es tratado el personaje principal de la historia culmina con la muerte que éste sufre a raíz del daño ocurrido por una lesión que le causa el padre con uno de los proyectiles que le lanzara. Hecho similar a lo ocurrido en La condena donde la actitud del padre provoca la muerte prematura del hijo.

Con lo anterior, no nos queda más que aceptar, que la patología del complejo de Edipo, está representada en el relato La condena; además de encontrar vasos comunicantes que nos permiten relacionar ésta narración con su posterior historia, La metamorfosis, pues podemos pensar que La condena es precedente de la novela que le permitió a Kafka lograr un puesto entre los clásicos universales, ya que la primera fue escrita en 1913, y la segunda en 1915.


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[1] El Nombre de su padre era Herman Kafka, de origuen judio, que en 1857, contrae nupcias con Julie Löwie, también judía, unión de cuyo fruto nacerá el escritor en cuestión, junto a tres hermanas. Para mayor información sobre la vida del autor visitar la cronología publicada en el sitio:http//www.galeon.com/kafka/bio.htm


Bibliografía:

Física:
Freud, S. Obras completas, Amorrortu Editores: Buenos Aires/ Madrid, 2006.
Kafka, F. La condena, Alianza Editorial: Madrid, 1994.
Kafka, F. La metamorfosis, Editorial Cosmos Cultura, 1985.
Sófocles. Edipo rey, en Tragedia griega, Clásicos Roxil: Santa Tecla, El Salvador, 1978.
Virtual:
Wikipedia: Biografía de Franz Kafka, tomada del sitio: http://es.wikipedia.org/wiki/Franz_Kafka
Galeón: Hernán Isnardi: Cronología contada de Franz Kafka, tomada del sitio: http://www.galeon.com/kafka/bio.htm.

Imágenes:
Portada del libro: La condena, diseño de Daniel Gil. Alianza Editorial: Madrid. 1994.
Tumba de la familia Kafka, en le cementerio judío de Praga, cortesía de:
http://es.wikipedia.org/wiki/Franz_Kafka

lunes, 24 de septiembre de 2007

EL DESTINO DEL HOMBRE.

Ronald Orellana.

"Vemos el universo en la forma que es porque nosotros existimos"
Stephen W. Hawking.
En: historia del tiempo.
Somos los únicos seres, -al menos en este universo-, que estamos conscientes de nuestra existencia, sobre el particular, Uno de los problemas que últimamente ha ocupado mi pensamiento, ha sido la pregunta: ¿Hacia donde va la raza humana?, personalmente no creo que sea el único que se haya hecho este planteamiento, pues sé, que dicha incógnita ha llamado la atención de muchos filósofos y científicos a lo largo de la Historia.

Se han creado mitos que nos llevan a formarnos una cosmovisión con respecto al destino de la humanidad. Uno de ellos es el mito de la Edad de Oro, que Hesíodo consigna en su Teogonía, otros han hablado del mito del Eterno Retorno, donde el tiempo se desarrolla en ciclos perfectos, como una sucesión de años cosmológicos.

Por su naturaleza utópica, el hombre tiende a pensar en un futuro prospero, donde la raza humana se encaminaría hacia su plenificación, y él que suscribe, como perteneciente al género, compartiría esa idea. Pero todos sabemos que no existe nada absoluto, todo es devenir y transitorio, con lo anterior quisiera mostrarme optimista, pero nuestro panorama se encuentra lejos de ser alentador.

Si analizamos el trasfondo del problema, son tres los elementos que podrían destruir a la raza humana:

1)Su afán destructivo.

2) El agotamiento de los recursos naturales y las causas que esto conlleva.

3) La muerte de nuestra estrella madre.

El primero es –a mi juicio – el más probable, tenemos como prueba lo constatado en la historia sobre todas las guerras: la tecnología bélica y las armas de exterminio masivo sólo son una pequeña prueba de de la presencia de una cultura de la destrucción, que puede traducirse en una aniquilación de el género humano. Observamos que gran parte de la creación humana esta vinculada a crear elementos para agredir a sus semejantes, materia en la cual el hombre gana el primer lugar (1). Sigmund freud, utiliza la frase latina: Hommo homini lupus (2), que en su sentido alegórico resume esas condición humana, de ahí que no se descarte la posibilidad de una destrucción del hombre por el hombre.

El segundo elemento no está lejos de llamar mi atención, pero sólo con postularnos sus prioridades vemos que esta destinado a derretirse como el hielo bajo el sol. El hombre si bien no está viviendo en armonía con la naturaleza, en los últimos años ha inventado medios alternativos que le facilitan su relación con ella. Podemos decir que ha tomado conciencia del riesgo que le atribuye el destruir los elementos y, por ende, ha vinculado la tecnología para hacerlo. Además no es mi intención redactarles un discurso ecológico, sino analizar el posible camino del hombre.

Quizás el tercer factor sea el que más llena de terror mis sentidos: ¿Qué haríamos si no tuviéramos la energía que nos proporciona nuestra estrella madre? Que haríamos sin la energía de esos átomos de hidrogeno en combustión nuclear. Todo lo que en materia biológica conocemos dejaría de existir. Para hacer un análisis de esto hay que tener en cuenta la edad de la tierra, sus rocas más viejas han sido encontradas en Groelandia y tienen una edad aproximado de 39000 millones de años, con respecto a la edad de nuestro Sol Manuel Rego nos dice:

Los meteoritos tienen edades del orden de los 4570 millones de años y las rocas lunares más viejas tienen valores comprendidos entre los de 4500 y 4600 millones de años. En este intervalo estaría comprendida la edad del sistema solar que es consistente con los 4500 millones de años que la teoría de la evolución estelar atribuye a la edad del Sol. (3)

Rego atribuye el origen de nuestro Sol a la explosión de una supernova, dato irrebatible para la cosmología actual, siendo según él la edad del universo unos 14 y 16 mil millones de años.
El sol como todas las estrellas esta destinado a morir, cuando su combustible se agote se convertirá en una supernova y estallara en su propio núcleo, se convertirá en lo que los cosmólogos llaman: enana blanca, que no es más que una pequeña estrella, sin suficiente energía como la que ocupara en su estado anterior, las causas de esto serian un Sol tibio que no lograría abastecer de energía a nuestro planeta, eso conllevaría la muerte de toda la vida biológica, y por ende si para ese evento todavía existiera : El hombre.

Quisiera refutar lo anterior pensando que hay un factor que podría ser el salvoconducto a ese caos, y es la colonización de otros sistemas solares con planetas. El hombre ha demostrado que es capaz de superar a la ciencia ficción, y con el huso de su tecnología, y teniendo en cuenta que podrían haber lunas y planetas que reunirían las condiciones de el nuestro, esa condición podría ser posible en un futuro lejano.

Al final sólo me resta pensar que si hubiera un espectador eterno, el cual supiera el destino de la raza humana, y que en ese devenir de la eternidad me pudiera refutar u aprobar, este opúsculo tendría sentido, pero humildemente creo que no lo hay.

NOTAS.

[1] Desde sus orígenes, El ser humano ha estado vinculado al construcción de armas. Si bien, las primeras muestras de actividad cultural material tuvieron que ver con la preparación de utensilios para la caza y preparación de alimentos, ninguna fuente nos refutaría que estos mismos instrumentos fueran utilizados para agredir a otros individuos.

[2] S, Freud, El malestar en la cultura. Alianza Editorial, 1981: Madrid España. Ver el capítulo 5, página 53, de esa edición.

[3]Manuel Rego, cosmología: fundamentos y controles obserbacionales, edad de el universo, la tierra y el sistema solar. C.N.I.C.E. Encontrado en el sitio:
http://cerezo.pntic.mec.es/~mrego/cosmo45.html#C45P50.
Para mayor información siempre del mismo autor visitar el sitio:
http://w3.cnice.mec.es/tematicas/cosmologia/1999_09/1999_09_05.html

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