jueves, 13 de noviembre de 2008

ME ENCANTA DIOS (Jaime Sabines.)

En estos últimos días he estado un poco lagrimoso, ya casi van tres semanas que mi situación no cambia.Pero hoy me he decidido a seguir de pie hasta el final: LUZ BELLA AVERNI no se mancha con mis problemas personales, así que va haber mucho de este blog, por tiempo indefinido.
Aunque soy un ateo confeso,(Pero a veces al observar el cielo estrellado y los ojos de Krissia, me digo: ¿será?). Este poema es muy especial para mí; me fue mostrado en una madrugada de copas, bajo la persona de mi amigo Alex Calvillo, por eso lo transcribo hoy: Que vengan nuevos tiempos para Mí, y Que Dios Bendiga Dios.

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A Él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.

Nos ha envidado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo o Mahoma, o mi abuelo Francisco, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a Él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la Muerte: para que la Vida – no tú ni yo –, la Vida sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang… Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.

A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los anbióticos- ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

Mueve una mano y hace el mar, mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira.

Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.

Dios siempre esta de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

A mi me gusta, a mi me encanta Dios.

Que Dios bendiga a Dios.
Tomado de:
Sabines, J. (2006) Recuento de poemas 1950/1993. Editorial Joaquín Mortiz: México D.F.

martes, 4 de noviembre de 2008

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El colectivo DALE! te invita al evento: Arte y Cultura en Libertad, que se llevará a cabo el día 16 de noviembre del presente año, en el Parque Libertad de la ciudad de Santa Ana. Podrás disfrutar durante dos horas(3.00 p.m a 5.00p.m) de exposiciones artísticas, musicales, performances y artesanías.

La invitación es general a todo público. Además DALE! convoca a: escritores/as, artistas plásticos, escultores/as, artesanos/as, músicos, actores y actrices, malabaristas, titiriteros y artistas en general a mostrar, compartir y disfrutar con la ciudad de Santa Ana, en el sugestivo Parque Libertad.

Santa Ana se mueve
(Colectivo DALE!)

PUEDES ENCONTRAR MÁS INFORMACIÓN AQUÍ: http://www.dale.org.sv/
o en el DALE!blog: http://colectivodale.blogspot.com/

jueves, 30 de octubre de 2008

ALICIA (Enrique Bumbury)



Alicia en su pensamiento tirando del hilo de su enredo.

domingo, 26 de octubre de 2008

El baobab.


Ronald Orellana.


La primera alusión al baobab me llegó a los siete años cuando leí por primera vez El principito. La idea de un árbol que crecía entre los asteroides fue para mí una verdad irrefutable. En aquellos años, solía subir a los tejados y pasarme horas observando el cielo nocturno. Era fascinante pensar que el infinito estaba lleno de su propia flora y fauna, con sus bosques y su hidrografía de leche. En las noches claras me parecía ver algo más que estrellas fugaces. Yo pensaba que las tardes tenían ese color rojizo porque los baobabs mudaban sus hojas, como en otoño los árboles de maple.


Con el tiempo, a los catorce años, cuando descubrí la belleza de los senos femeninos, todo eso se fue diluyendo, ya no asistí a mis citas nocturnas; ya no apoyaba mi nariz sobre los vidrios de las ventanas; había descubierto el precio de las cosas.


Me costó menos desnudarme de mi creencia en Dios, que rechazar la idea de que el infinito estaba arborizado.


Hoy quisiera volver a esas antiguas cosas.

lunes, 20 de octubre de 2008

LA CAVERNA (PLATÓN)

En el libro séptimo de La República, Platón nos ilustra – bajo palabras de de Sócrates – la conocida: “alegoría de la caverna”, donde nos muestra la situación humana con respecto a la realidad. Este relato es el pilar fundamental de la metafísica idealista de Platón. El conocido alumno de Sócrates expone que la verdadera realidad no es como la conocemos, pues estamos guiados por el mundo sensible que corresponde a los sentidos; sólo las Ideas de lo Bueno, lo Justo y lo Sublime son verdaderas, los demás objetos son sombras solamente:

"-Ahora represéntate el estado de la naturaleza humana con relación a la ciencia y a la ignorancia, según el cuadro que te voy trazar: Imagina un antro subterráneo, que tenga en toda su longitud una obertura que dé libre paso a la luz, y en esta caverna, hombres encadenados desde la infancia, de suerte que no puedan mudar de lugar ni volver la cabeza a causa de las cadenas que les sujetan las piernas y el cuello, pudiendo solamente ver los objetos que tienen en frente. Detrás de ellos, a cierta distancia y a cierta altura, supóngase un fuego cuyo resplandor les alumbra, y un camino escarpado entre este fuego y los cautivos. Supón a lo largo de este camino un muro, semejante a los tabiques que los charlatanes ponen entre ellos y los espectadores, para ocultarles la combinación y los resortes secretos de las maravillas que hacen.

-Ya me represento todo eso.

-Figúrate personas que pasan a lo largo del muro, llevando objetos de toda clase, figuras de hombres, de animales, de madera o piedra, de suerte que todo esto aparezca sobre el muro. Entre los porteadores de todas estas cosas, unos se detienen a conversar y otros pasan sin decir nada.

-¡Extraños prisioneros y cuadro singular!

-Se parecen, sin embargo, a nosotros punto por punto. Por lo pronto, ¿Crees que puedan ver otra cosa de si mismos y de los que están a su lado que las sombras que van a producirse enfrente de ellos en el fondo de la caverna?

-¿Ni cómo habían de poder ver más, si desde su nacimiento están precisados a tener la cabeza inmóvil?

- Y, respecto de los objetos que pasan detrás de ellos, ¿pueden ver otra cosa que las sombras de los mismos?

-No.

-Si pudieran conversar unos con otros, ¿No convendrían en dar a las sombras que ven los nombres de las cosas mismas?

-Sin duda.

-Y, si en el fondo de su prisión hubiera un eco que repitiese las palabras de los transeúntes, ¿no se imaginarían oír hablar a las sombras mismas que pasan delante de sus ojos?

-Sí.

-En fin, no creerían que pudiera existir otra realidad que estas mismas sombras.

-Sin duda.

-Mira ahora lo que naturalmente debe suceder a estos hombres, si se les libra de las cadenas y se les cura de su error. Que se desligue a uno de estos cautivos, que se le fuerce de repente a levantarse, a volver la cabeza, a marchar y mirar del lado de la luz; hará todas estas cosas con un trabajo increíble; la luz le ofenderá los ojos, y el deslumbramiento que habrá de causarle le impedirá distinguir los objetos, cuyas sombras veía antes. ¿Qué crees que respondería si se le dijese que hasta entonces sólo había visto fantasmas, y que ahora tenía delante de su vista objetos más reales y más aproximados a la verdad? Si enseguida se le muestran las cosas a medida que se vallan presentando, y a fuerza de preguntas se le obliga a decir lo que son, ¿no se le pondrá en el mayor conflicto, y no estará él mismo persuadido de que lo que veía antes era más real que lo que ahora se le muestra?

-Sin duda.

-Y, si se le obligase a mirar al fuego, ¿no sentiría molestia en los ojos? ¿No volvería la vista para mirar a las sombras, en las que se fija sin esfuerzo? ¿No creería hallar en éstas más distinción y claridad que en todo lo que ahora se le muestra?

-Seguramente.
- Si después se le saca de la caverna y se le lleva por el sendero áspero y escarpado hasta encontrar la claridad del sol, ¡qué suplicio sería para él verse arrastrado de esa manera! ¡Cómo se enfurecería! Y, cuando llegara a la luz del sol, deslumbrados los ojos ante tanta claridad, ¿podía ver alguno de estos numerosos objetos que llamamos seres reales?

-De entrada no podría.

-Necesitaría indudablemente algún tiempo para acostumbrarse a ello. Lo que distinguiría más fácilmente sería, primero, las sombras; después las imágenes de los hombres y demás objetos pintados sobre la superficie de las aguas; y, por último, los objetos mismos. Luego dirigiría sus miradas al cielo, al cual podría mirar más fácilmente durante la noche a la luz de la luna y de las estrellas que en pleno día a la luz del sol."

Tomado de:

Platón (2003) La República: Editorial Mestas, Madrid, España. Págs.: 245-247.