sábado, 12 de enero de 2019

Los golpes de la vida.

Es de todos conocido el refrán popular que reza de la siguiente manera: "La experiencia entra por el pellejo". De  ahí podemos deducir que el aprendizaje, en la vida, de una u otra forma, tiene algo de táctil: el conocimiento duele, y mucho más si entra por la piel.

De ahí me remonto a mi niñez: cuando pasaba largas horas obligado a pasar sentado en una dura banca; durante mi época escolar. Recuerdo los maltratos que recibía de algunos profesores, cuando quería revelarme al status quo establecido por la arcaíca didáctica a la que fui sometido. Quién no recordará los reglazos recibidos por la maestra en palma de las manos: de ahí, puedo obtener mi primera experiencia afirmando el refrán arriba escrito.

Ya en el terreno de la vida puedo poner por ejemplo las caidas en bicicleta, los  raspones al subirme a un árbol y los gopes propinados por mis padres, eso unido a las golpizas recibidas en más de alguna pelea callejera.

Pero lo que más me ha dolído han sido los golpes de las personas a las que he entregado mi amor: han sido grandes ultrajes y ofensas, algunas hasta la fecha no han podído sanar; sólo mencionar por ejemplo un percanse reciente, (entre  tantos que han habido), que sufrí a manos de mi actual pareja (Karla), en el cual me cortó parte  del lóbulo superior de mi oreja izquierda de una mordida, para rematar con una contución con un objeto contundente en la frente, que me ocasionara una fráctura de cráneo.

Han sido expreriencias que han marcado mi  cuerpo, dejando cicatrices visibles, entre el inventario de golpes de la  vida. Lo extraño es, que si el refrán reza que la expiencia entra por el pellejo, no sé porqué a pesar de esos golpes, no haya aprendido nada, pues hasta la fecha sigo compartiendo una vida sentimental con esa persona.

viernes, 11 de enero de 2019

Mientras duermes...

A Karla...

No quiero más descanso
que el de tus ojos cerrados.

Cómo puedes negarle al mundo el claro resplandor de tus dientes?

Beso tus omóplatos,
siento el olor salvaje
que emana de tu cabello suelto.

Tu ombligo es fuente inagotable
donde gaviotas descienden a descansar.

Mientras duermes,
las estrellas bajan de tu cuello.


miércoles, 2 de enero de 2019

Año nuevo

Tantas cosas han pasado desde los últimos post: me enamoré,  pasé por varios trabajos de distinta índole, tuve varios domicilios, escribí un libro de poemas que envie a un concurso; como dije en un post anterior: "ha pasado mucha agua bajo los puentes".

Ahora retomo la infame tarea de administrar mi blog, que ha estado tan abandonado en los últimos años.

Espero que aún tenga lectores, y que también perciba nuevas visitas, para que pueda compartir con alguién más mi amor por la literatura y la vida.

Resulta un cliché decir: " un nuevo año, un nuevo comienzo".

Como dice la leyenda sobre el mapa, en la parte inferior de esta página: " espero que tu seas la visita que este blog aguardaba..."

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La sal de mis heridas


Vuelvo a limpiar la sangre de mi cara,
vuelvo,
a caminar a tientas,
en este mundo de sombras.
Vuelvo,
a caminar a gatas.
A mendigar por un mendrugo mientras                     (sanan mis heridas.
Vuelvo,
con los labios secos.
Quiero limpiar la sal de mis llagas.
Quiero despojarme del lastre que no me                                   (deja avanzar.
Liberarme de los dominios de la                                 (esfinge;
para retomar mi vida.


lunes, 8 de enero de 2018

Una breve introspección

 Haciendo introspección, puedo decir que desde pequeño, consideré que era diferente al resto, especial no, sólo diferente. Era extraño que cómo niño me hiciera preguntas pensando si los demás veían el mundo cómo yo, o si sentían las mismas cosas que yo sentía. Por eso enfatizo, que era diferente, no me sentía ni me siento especial, ni mucho menos superior. Parte de eso también se puede observar en mi desapego con el dinero, o a cualquier pertenecía material; haciendo examen de mí, desde que tengo uso de razón, jamás me ha interesado acumular dinero, para mí bien o para mí mal, no lo sé. Sin embargo, hubo un tiempo en el que me vi atraído por adquirir conocimiento, leer mucho, el estudio, la  reflexión, ganar habilidades en todo lo concerniente a la intelectualidad, enfocado en mi gusto por la literatura y la filosofía,  que ya de por sí, viene siendo como marginarme del resto: pues, en nuestros países, y en la época en la que vivimos, el gusto por la literatura no es visto como algo positivo frente al común de la gente. Fue allá por el año 2004, cuando inicié la carrera de Licenciatura en Letras, en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente, en Santa Ana, conociendo a otras personas, que como yo, les gustaba el ambiente literario.