Haciendo introspección, puedo decir que desde pequeño, consideré que era diferente al resto, especial no, sólo diferente. Era extraño que cómo niño me hiciera preguntas pensando si los demás veían el mundo cómo yo, o si sentían las mismas cosas que yo sentía. Por eso enfatizo, que era diferente, no me sentía ni me siento especial, ni mucho menos superior. Parte de eso también se puede observar en mi desapego con el dinero, o a cualquier pertenecía material; haciendo examen de mí, desde que tengo uso de razón, jamás me ha interesado acumular dinero, para mí bien o para mí mal, no lo sé. Sin embargo, hubo un tiempo en el que me vi atraído por adquirir conocimiento, leer mucho, el estudio, la reflexión, ganar habilidades en todo lo concerniente a la intelectualidad, enfocado en mi gusto por la literatura y la filosofía, que ya de por sí, viene siendo como marginarme del resto: pues, en nuestros países, y en la época en la que vivimos, el gusto por la literatura no es visto como algo positivo frente al común de la gente. Fue allá por el año 2004, cuando inicié la carrera de Licenciatura en Letras, en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente, en Santa Ana, conociendo a otras personas, que como yo, les gustaba el ambiente literario.
lunes, 8 de enero de 2018
jueves, 30 de marzo de 2017
CARTA ABIERTA VIII
Al terminar con estos dos años de
silencio. Al estar ya fuera de esa autocensura que me impuse dos años atrás, puedo
dar constancia de lo banal que fue esa época de aislamiento. He visto ahora,
desde mi rincón, como todos mis coetáneos ha crecido; mientras tanto, yo, me he
visto sometido, a tratar de caminar de nuevo, con las piernas rotas.
Es duro cuando me doy cuenta que algunos temas
que antaño medianamente dominaba, hoy me son desconocidos: ha sido un gran retroceso,
pues hasta en mis propios escritos del
pasado no logro reconocerme. Saber que
hoy me es tan difícil juntar dos párrafos que estén medianamente redactados.
Este año me propuse volver a
emerger de la cloaca, donde pasé escondido durante todo este tiempo; viendo nada
más, como todos seguían con sus vidas, mientras yo me hundía,( sin reproches
porque nunca le he pedido nada a nadie) y me anegaba cada vez en la fosa. Es preciso
emerger, para ya no seguir a la zaga. Así
como afirma el Maestro Adolfo Bioy Casares:
El mundo no espera a los rezagados.
No es amenaza, es simplemente una
reiteración de vida, un tratar de recobrar la poca dignidad que me queda. En
estos tiempos, cuando hasta el más mezquino de los seres humanos quiere mofarse
a mi costa. Donde hasta el más abyecto quiere imponerse sobre mi cabeza: siempre
he creído en la humanidad, y por esa candidez que me ha caracterizado, por confiar y creer en
los otros, es que me he visto en las más decepcionantes situaciones: por eso
hoy declaro, yo que no le debo nada a nadie, más a mi familia, que si no me
defiendo no es por debilidad, sino, por
considerarme siempre un hombre sensato, y el mundo, así de vulgar como es, ha demostrado que no quiere
nada con los hombres sensatos.
miércoles, 8 de febrero de 2017
Mi tráfico personal con “EL Extranjero” de Albert Camus
En estos últimos meses, debido a las
circunstancias que estaba atravesando (mi nueva rutina adaptándome a un nuevo
domicilio, la enfermedad y posterior intervención quirúrgica de mi madre, las
noches de profunda soledad) inicié el rito de relecturas de “El
Extranjero”, de Albert Camus.
Para ser un hombre que ya rebasa la tercera
década de su vida, ese libro tan sencillo me resultó por lo demás tortuoso,
pues ya no lo veo como cuando era un adolecente de primaria; al que se le
obliga a leerlo como parte del plan curricular de lenguaje y literatura de
noveno grado.
En específico, el personaje principal: ese casi autómata que desdeña de todo, al que dentro de la atmósfera de la novela, los demás personajes tildan de "INSENSIBLE", me parece por lo demás entrañable. Llego hasta sentir, que Meursault, es más real, (a pesar de ser un personaje de ficción) y más vivo, que muchas de las personas que conozco en mí día a día. Ese hombre solitario, que prefiere estar sólo al bullicio que le ofrece la compañía. Hombre de costumbres acéticas, que no quiere nada con el mundo, sin embargo el mundo (los demás) no escatiman en buscarlo, en tratar de enmarañarlo con sus problemas y afectos, que a él nada interesan: es el caso, por ejemplo, del personaje de Raimundo, por quién Meursault se ve metido en problemas; y María, que por todos los medios trata de imponerle su amor al personaje.
Al pasar por todos los antecedentes, y posteriores efectos que desencadenan el hecho de que Meusrsault salga de su área de confort al abrise a los demás, y el problema en su vida que eso desencadena, uno no puede hacer más que comprender su comportamiento, y aseptarlo, como el único personaje verdaderamente cuerdo en toda la novela.
En específico, el personaje principal: ese casi autómata que desdeña de todo, al que dentro de la atmósfera de la novela, los demás personajes tildan de "INSENSIBLE", me parece por lo demás entrañable. Llego hasta sentir, que Meursault, es más real, (a pesar de ser un personaje de ficción) y más vivo, que muchas de las personas que conozco en mí día a día. Ese hombre solitario, que prefiere estar sólo al bullicio que le ofrece la compañía. Hombre de costumbres acéticas, que no quiere nada con el mundo, sin embargo el mundo (los demás) no escatiman en buscarlo, en tratar de enmarañarlo con sus problemas y afectos, que a él nada interesan: es el caso, por ejemplo, del personaje de Raimundo, por quién Meursault se ve metido en problemas; y María, que por todos los medios trata de imponerle su amor al personaje.
Al pasar por todos los antecedentes, y posteriores efectos que desencadenan el hecho de que Meusrsault salga de su área de confort al abrise a los demás, y el problema en su vida que eso desencadena, uno no puede hacer más que comprender su comportamiento, y aseptarlo, como el único personaje verdaderamente cuerdo en toda la novela.
Al seguir en compañía de “El Extranjero”, no
puedo más que agradecerle al autor por habernos legado a ese personaje, tan
vivo, tan real, con el que me siento tan identificado y que hoy acompaña mis noches en vela.
Ojalá algún día un personaje como ese hable a través
de mis narraciones.
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Albert Camus,
Narrativa,
Ronald A. Orellana.
jueves, 2 de febrero de 2017
Intentos de Vuelo
A mí también me paso como a Ícaro:
quise volar,
pero sólo tenía alas de cera,
que el sol terminó por derretir.
Etiquetas:
micelanea.,
Ronald A. Orellana.,
Trivialidades
sábado, 7 de enero de 2017
Propósitos para este nuevo año.
1.
Construir un barco dentro de una botella.
2.
Domar un unicornio.
3.
Criar un dragón
4.
Casarme con una sirena
5.
Serle infiel con un hada
6.
Lanzar al mar un mensaje dentro de una botella
7.
Construir un castillo en el aire.
8.
Y escribir un libro.
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Ficcionario,
Ronald A. Orellana.
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