jueves, 31 de julio de 2008

AMENO (ERA)


ADVERTENCIA:
Este video es adictivo, estoy seguro de que no lo veras sólo una vez.

martes, 22 de julio de 2008

La hidra de Lerna.

Entre los seres míticos que matan con el aliento se encuentra la hidra de Lerna. Por casualidad encontré una alusión a este monstruo en un artículo de Freud que se titula “Sobre la conquista del fuego” donde el autor afirma que: “la hidra de Lerna con sus innumerables y agitadas cabezas de serpiente – entre ellas hay una inmortal –, es, como su nombre lo atestigua, un dragón acuático. Heracles, el héroe cultural, la destruye cortándole las cabezas, pero estás vuelven a crecer, y sólo logra dominar al monstruo después de haberle quemado con fuego la cabeza inmortal” (Freud: 1932)

En 1946, Borges ensayó un dibujo de este ser mitológico,(si señores, Borges dibujaba, lo recalco porque también a mí me sorprendió) donde en cada una de sus siete cabezas prefiguran una serie de personajes históricos relacionados con la política y la filosofía.

martes, 15 de julio de 2008

Decálogo del Perfecto Cuentista (Horacio Quiroga)


Desde el código de Amurabi, hasta Moisés con sus diez mandamientos: los tienen los masones, los católicos y otras religiones, siempre ha sido un código penal o simplemente una lista de preceptos. Así, dentro de la religión de los cuenteros, no tiene que faltar un decálogo.

I
Cree en un maestro (Poe, Maupassant, Kipling, Chejov, Borges) como en Dios mismo.
II
Cree que su arte es una cima inaccesible. No sueñes en domarla. Cuando puedas hacerlo, lo conseguirás sin saberlo tú mismo.
III
Resiste cuanto puedas a la imitación, pero imita si el influjo es demasiado fuerte. Más que ninguna otra cosa, el desarrollo de la personalidad es una larga paciencia.
IV
Ten fe ciega no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. Ama a tu arte como a tu novia, dándole todo tu corazón.
V
No empieces a escribir sin saber desde la primera palabra adónde vas. En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas tienen casi la importancia de las tres últimas.
VI
Si quieres expresar con exactitud esta circunstancia: "Desde el río soplaba el viento frío", no hay en lengua humana más palabras que las apuntadas para expresarla. Una vez dueño de tus palabras, no te preocupes de observar si son entre sí consonantes o asonantes.
VII
No adjetives sin necesidad. Inútiles serán cuantas colas de color adhieras a un sustantivo débil. Si hallas el que es preciso, él solo tendrá un color incomparable. Pero hay que hallarlo.
VIII
Toma a tus personajes de la mano y llévalos firmemente hasta el final, sin ver otra cosa que el camino que les trazaste. No te distraigas viendo tú lo que ellos pueden o no les importa ver. No abuses del lector. Un cuento es una novela depurada de ripios. Ten esto por una verdad absoluta, aunque no lo sea.
IX
No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir, y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino.
X
No pienses en tus amigos al escribir, ni en la impresión que hará tu historia. Cuenta como si tu relato no tuviera interés más que para el pequeño ambiente de tus personajes, de los que pudiste haber sido uno. No de otro modo se obtiene la vida del cuento.

lunes, 30 de junio de 2008

La Sirena Varada (Héroes del Silencio)



Cuando las estrellas se apaguen tarde o temprano también vendrás tu.

sábado, 28 de junio de 2008

De nuevo la realidad imita a la ficción.


Ronald Orellana.

Auque nunca he querido vincular este blog con asuntos de mi vida, (porque no quiero convertirlo en un diario, ni mucho menos). El suceso que me ocurrió este día creo que merece un espacio entre estos post. Aunque sé que está destinado a perderse, como los demás, pues dudo que alguien lo lea.

En la madrugada, tomé a bien leer un par de cuentos para empezar el día, así que hurgué en una Antología del cuento fantástico que un buen amigo me presto. Leí El baúl de Felipe Buendía, y Los buitres de Oscar Cerruto. Entre otros.

Lo que no estaba por prever era que yo mismo me iba a sentir como uno de los personajes de esos relatos: El hecho sucedió en la tarde, cuando me dirigía para mi hogar, tome el colectivo, y una mano violenta, como garra, me arrebato el pasaje, hasta allí, nada había de raro; “pero al observar dentro sentí, que pasaba algo irregular en el ambiente y con las personas”

Mi transporte arrancó de forma brusca. Mis nervios se adaptaron a la hedentina del aire y el rumor de las personas hacinadas en el interior.

Después sentí que alguien me miraba, y mi vista se cruzo con la de una joven que iba en un asiento. Como soy un poco tímido y además porque no tenía la certeza de que ella verdaderamente me estuviera observando, me hice el desentendido. Cuando volví a mirar ella me sonrió, en ese lapso logré sentarme cinco asientos atrás, con algo de dificultad, pues mi transporte rodaba bajo el inmenso calor y el desorden de la ciudad.

Desde allí logre mirarla de espaldas, note que iba acompañada de una amiga, talvez su hermana, no tome mucho interés en la otra mujer.

Los pasajeros subían: las mismas caras desconocidas que se nos pierden todos los días en la memoria, y que nunca – a veces – volveremos a ver, y así se iban perdiendo dentro de la mole de acero.

Después, me di cuenta que poco a poco el vehiculo iba quedándose solo: el conductor, ellas y yo éramos los únicos ocupantes. La joven y su acompañante no se movían, no se cruzaban ni una palabra, parecían maniquíes. Comencé a llenarme de terror y decidí bajarme cuanto antes: claro está, mi vehiculo no era un tranvía, no había cruzado el riachuelo, ni visto al conductor envejecer en pocos minutos, además no estaba en Buenos Aires, así que decidí prever una escena desagradable, claro: no soy tan valiente para esperar la aparición de Los Buitres.