martes, 26 de mayo de 2015

Supervivencia de los blogs en los infaustos tiempos del selfie y los 140 caracteres.



Verdaderamente admiro a las personas que a pesar de estos tiempos del reinado de las redes sociales siguen administrado e interactúan por medio de los blogs. A pesar de lo que creían muchos cuando empezó el auge de las redes sociales de turno, los blogs siguen sobreviviendo aunque ya no tengan el mismo tráfico en número de visitas como en años anteriores. Y se mantienen más los blogs minoritarios, como este que es dedicado a mi tráfico personal con la literatura. 

¿Deberíamos considerarnos nostálgicos aquellos que nunca desistimos de nuestros blogs? o ¿Seremos acaso como aquellos que se aferran a guardar sus vinilos a pesar de las nuevas tecnologías de audio? Simplemente dentro de los blogs nos sentimos más a gusto: es una afirmación.  Los que personalmente me conocen saben que soy un “antisocial” dentro de las redes sociales de turno: prefiero la semi-privacidad dentro de la “nube” que mi blog me da, pues  se que si  alguien comenta mis entradas, es  porque se ha tomado el tiempo de leerme, y  eso es algo que este fiel servidor agradece en demasía. 



jueves, 21 de mayo de 2015

Un año de silencio

Retomo mi blog después de un año de ausencia. Un año de silencio que me ha servido para valorar esta herramienta como lo que es: un motivo para mantener la mano caliente y escribir, aunque sea por inercia.

Por mucho tiempo pensé en si valía la pena mantener el blog, pensé en cerrarlo definitivamente; ahora, puedo verlo con más claridad, porque en verdad necesito de esta tabla de salvación que es la rutina auto impuesta  de publicar por lo menos un post a la semana: la rutina a veces puede salvarnos la vida.

En lo personal, durante este año, he experimentado varias cosas.  He dejado temporalmente la literatura, y me he dedicado a otras actividades que me han llenado por igual; aunque siempre está ELLA, ahí, agazapada, sin reprocharme, como aquella novia incondicional que no me pide nada, y sin embargo me ha dado todo.  La amo: como no amar a la literatura, que incontablemente me ha salvado la vida.



domingo, 25 de mayo de 2014

De enero a esta fecha



De enero a esta fecha algo ha cambiado, si bien es cierto ya no sufro las mismas necesidades a las que me vi sometido el año pasado, otras necesidades han surgido. Ahora estoy más despejado, si, y siento que poco a poco estoy viviendo los sueños que hasta algunos meses sólo me limitaba imaginar. Uno de esos ideales tenía que ver con conocer a ciertas personas que admiro y trabar amistad con ellas; otro tenía que ver con ser admitido en un taller, al cual nunca me imaginé que iba a entrar de la forma en la que fui admitido, eso es un gran punto a mi favor, pero a veces me siento defraudado conmigo mismo por no rendir como debería.
Veo uno de los libros que me ha regalado el maestro Ricardo Lindo, a quién respeto mucho y estimo, pero leo con cierta reticencia lo que ha dedicado, preguntándome si es verdaderamente cierto: 
 
"Para mi amigo Ronald, el joven escritor"

No quiero ser malagradecido con el cumplido, pues no lo digo porque me llame amigo, sino por lo de “escritor”, porque esa rubrica surge a raíz de externarle las mismas dudas de las que hago catarsis en este escrito: por eso pienso que sólo lo hace por levantarme el autoestima, no sé… pues para mí, siento que la realidad de mis escritos es distinta, siento que quizás me falta disciplina, inteligencia, talento, un montón de cosas, o sólo me exijo mucho. Por eso no puedo evitar hacerme estas preguntas: ¿De verdad tendré madera para algún día ser considerado escritor? O ¿sólo soy un simple charlatán? ¿Es bueno el exceso de confianza o es algo que hace daño? No sé… por el momento no tengo la madurez necesaria para responderlas.


    

jueves, 17 de abril de 2014

ABRIL: MES PARA LA MUERTE DE DOS NOBELES


El gran tema sin duda es el reciente fallecimiento de Gabriel García Márquez, pero, si revisamos un poco, podemos darnos cuenta que Gabo muere a sólo dos días de la fecha de conmemoración del fallecimiento de otro Premio Nobel: Octavio Paz. ¿Será que abril es un buen mes para la muerte de un Nobel? Y mucho más si es un Nobel latinoamericano. No es una coincidencia que tenga mucho acierto, pues otros dos Nobeles como Neruda y Mistral murieron en fechas disimiles. Pero la coincidencia de ambas muertes me recuerda aquella idea disgregada en gran parte de la obra de  otro notable, que no ganó el Nobel pero, según mi humilde punto de vista si lo merecía, Borges: el maestro argentino sostiene que la muerte hace contemporáneos a los escritores. El tiempo los conservará juntos, como contemporáneos y los disecará en la memoria mágicamente.
 
De Octavio Paz sólo puedo decir que admiro su vasta obra de carácter académico, pues sólo había tenido la oportunidad de revisar ese rubro hasta hace pocos meses, ya que últimamente me he visto en la necesidad de estudiar su obra poética. Sería un hipócrita si objetará que hasta la fecha su poesía me ha tocado, sinceramente eso espero, y eso es lo que busco en mis recientes lecturas de Paz en dicho género. Resumiendo: Paz, escritor que admiro por su erudición. Por mi gusto por el género narrativo me he sentido más tocado por García Márquez; para mí, Gabo, entre todas las cosas que le legó a la literatura, dio vida a un sinfín de personajes que traían en su esencia una nota común: jamás pierden la esperanza en algo, por muy transcendental o muy absurdo que sea. Esos personajes, tan vívidos, guardan una admirable dignidad.

A ambos, Paz y García Márquez, compañeros de oficio, la muerte los ha cruzado hoy en el tiempo, como una, al fin y al cabo, alegre ironía.



lunes, 14 de abril de 2014

Estreñimiento literario



A pesar de tener ganas de escribir, y al menos en poesía, querer sacar mucho lastre que llevo dentro, estoy atravesando un episodio de “página en blanco”: no me fluyen las palabras, mis ideas no me satisfacen, no puedo escribir una frase que sienta que valga la pena, no logro comunicar. Es un caso de estreñimiento literario bastante grave el que he estado sufriendo los últimos días. 

Laxantes: Uno de mis maestros de taller me ha recomendado que me dedique a leer, que quizá me hagan falta lecturas. Pero leer no me está ayudando, o quizás necesite dedicarme a otras actividades ajenas a la literatura para que algo fluya… no sé.  Otro me ha aconsejado escribir en géneros distintos a los cuales he sentido el bloqueo, por ejemplo: si acostumbro a escribir poesía, y de repente me he bloqueado escribiendo en ese género, que intenté escribir narrativa, etc., por esa razón escribo este post, para purgar un poquito esa pena, y  que por cierto, por estar tan mal escrito, espero que no vaya a ser leído por nadie.