miércoles, 2 de enero de 2019

Año nuevo

Tantas cosas han pasado desde los últimos post: me enamoré,  pasé por varios trabajos de distinta índole, tuve varios domicilios, escribí un libro de poemas que envie a un concurso; como dije en un post anterior: "ha pasado mucha agua bajo los puentes".

Ahora retomo la infame tarea de administrar mi blog, que ha estado tan abandonado en los últimos años.

Espero que aún tenga lectores, y que también perciba nuevas visitas, para que pueda compartir con alguién más mi amor por la literatura y la vida.

Resulta un cliché decir: " un nuevo año, un nuevo comienzo".

Como dice la leyenda sobre el mapa, en la parte inferior de esta página: " espero que tu seas la visita que este blog aguardaba..."

miércoles, 26 de diciembre de 2018

La sal de mis heridas


Vuelvo a limpiar la sangre de mi cara,
vuelvo,
a caminar a tientas,
en este mundo de sombras.
Vuelvo,
a caminar a gatas.
A mendigar por un mendrugo mientras                     (sanan mis heridas.
Vuelvo,
con los labios secos.
Quiero limpiar la sal de mis llagas.
Quiero despojarme del lastre que no me                                   (deja avanzar.
Liberarme de los dominios de la                                 (esfinge;
para retomar mi vida.


lunes, 8 de enero de 2018

Una breve introspección

 Haciendo introspección, puedo decir que desde pequeño, consideré que era diferente al resto, especial no, sólo diferente. Era extraño que cómo niño me hiciera preguntas pensando si los demás veían el mundo cómo yo, o si sentían las mismas cosas que yo sentía. Por eso enfatizo, que era diferente, no me sentía ni me siento especial, ni mucho menos superior. Parte de eso también se puede observar en mi desapego con el dinero, o a cualquier pertenecía material; haciendo examen de mí, desde que tengo uso de razón, jamás me ha interesado acumular dinero, para mí bien o para mí mal, no lo sé. Sin embargo, hubo un tiempo en el que me vi atraído por adquirir conocimiento, leer mucho, el estudio, la  reflexión, ganar habilidades en todo lo concerniente a la intelectualidad, enfocado en mi gusto por la literatura y la filosofía,  que ya de por sí, viene siendo como marginarme del resto: pues, en nuestros países, y en la época en la que vivimos, el gusto por la literatura no es visto como algo positivo frente al común de la gente. Fue allá por el año 2004, cuando inicié la carrera de Licenciatura en Letras, en la Facultad Multidisciplinaria de Occidente, en Santa Ana, conociendo a otras personas, que como yo, les gustaba el ambiente literario.

jueves, 30 de marzo de 2017

CARTA ABIERTA VIII


Al terminar con estos dos años de silencio. Al estar ya fuera de esa autocensura que me impuse dos años atrás, puedo dar constancia de lo banal que fue esa época de aislamiento. He visto ahora, desde mi rincón, como todos mis coetáneos ha crecido; mientras tanto, yo, me he visto sometido, a tratar de caminar de nuevo, con las piernas rotas.

Es duro cuando me doy cuenta que algunos temas que antaño medianamente dominaba, hoy me son desconocidos: ha sido un gran retroceso, pues hasta  en mis propios escritos del pasado no logro reconocerme.  Saber que hoy me es tan difícil juntar dos párrafos que estén medianamente redactados. 

Este año me propuse volver a emerger de la cloaca, donde pasé escondido durante todo este tiempo; viendo nada más, como todos seguían con sus vidas, mientras yo me hundía,( sin reproches porque nunca le he pedido nada a nadie) y me anegaba cada vez en la fosa. Es preciso emerger, para ya no seguir a la zaga.  Así como afirma el Maestro  Adolfo Bioy Casares: El mundo no espera a los rezagados.   

No es amenaza, es simplemente una reiteración de vida, un tratar de recobrar la poca dignidad que me queda. En estos tiempos, cuando hasta el más mezquino de los seres humanos quiere mofarse a mi costa. Donde hasta el más abyecto quiere imponerse sobre mi cabeza: siempre he creído en la humanidad, y por esa candidez que  me ha caracterizado, por confiar y creer en los otros, es que me he visto en las más decepcionantes situaciones: por eso hoy declaro, yo que no le debo nada a nadie, más a mi familia, que si no me defiendo no es por debilidad, sino,  por considerarme siempre un hombre sensato, y el mundo, así de  vulgar como es, ha demostrado que no quiere nada con los hombres sensatos.  

A quienes me buscan siempre con afecto, reciban afecto también de mi parte. 






miércoles, 8 de febrero de 2017

Mi tráfico personal con “EL Extranjero” de Albert Camus


En estos últimos meses, debido a las circunstancias que estaba atravesando (mi nueva rutina adaptándome a un nuevo domicilio, la enfermedad y posterior intervención quirúrgica de mi madre, las noches de profunda soledad) inicié el rito de relecturas de “El Extranjero”, de Albert Camus.

Para ser un hombre que ya rebasa la tercera década de su vida, ese libro tan sencillo me resultó por lo demás tortuoso, pues ya no lo veo como cuando era un adolecente de primaria; al que se le obliga a leerlo como parte del plan curricular de lenguaje y literatura de noveno grado.

En específico, el personaje principal: ese casi autómata que desdeña de todo, al que dentro de la atmósfera de la novela, los demás personajes tildan de "INSENSIBLE", me parece por lo demás entrañable. Llego hasta sentir, que Meursault, es más real, (a pesar de ser un personaje de ficción) y más vivo, que muchas de las personas que conozco en mí día a día. Ese hombre solitario, que prefiere estar sólo al bullicio que le ofrece la compañía. Hombre de costumbres acéticas, que no quiere nada con el mundo, sin embargo el mundo (los demás) no escatiman en buscarlo, en tratar de enmarañarlo con sus problemas y afectos, que a él nada interesan: es el caso, por ejemplo, del personaje de Raimundo, por quién Meursault se ve metido en problemas; y María, que por todos los medios trata de imponerle su amor al personaje.

Al pasar por todos los antecedentes, y posteriores efectos que desencadenan el hecho de que Meusrsault salga de su área de confort al abrise a los demás, y el problema en su vida que eso desencadena, uno no puede hacer más que comprender su comportamiento, y aseptarlo, como el único personaje verdaderamente cuerdo en toda la novela.

Al seguir en compañía de “El Extranjero”, no puedo más que agradecerle al autor por habernos legado a ese personaje, tan vivo, tan real, con el que me siento tan identificado y  que hoy acompaña mis noches en vela.

Ojalá algún día un personaje como ese hable a través de mis narraciones.