jueves, 12 de febrero de 2009

Fragmento.

"Así era Blacamán, el malo, porque el bueno soy yo. Era capaz de convencer a un astrónomo de que el mes de febrero no era más que un rebaño de elefantes invisibles, pero cuando se le volteaba la suerte se volvía bruto del corazón. En sus tiempos de gloria había sido embalsamador de virreyes, y dicen que les componía una cara de tanta autoridad que durante muchos años seguían gobernando mejor que cuando estaban vivos, y que nadie se atrevía a enterrarlos mientras él no volviera a ponerles un semblante de muertos, pero el prestigio se le descalabró son la invención de un ajedrez de nunca acabar que volvió loco a un capellán y provocó dos suicidios ilustres, y así fue cayendo de interprete de sueños a hipnotizador de cumpleaños, de sacador de muelas por sugestión en curandero de feria, de modo que por la época en que nos conocimos ya lo miraban de medio lado hasta los filibusteros……"

Tomado de: García Márquez, G. (1999) Cuentos 1947-1992. Grupo Editorial Norma. Colombia. Pág.: 280.

1 comentario:

Beleth dijo...

lo mkejor que pudo darle los escritores latinoamericanos al mundo fue la invencion del realismo magico, orgullosos de tal proesa ya que nunca dejan de emocionarnos leer