sábado, 31 de mayo de 2008

SEE YOU IN THE OTHER SIDE (Ozzy Osbourne)

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Dedicado a mis amigos perdidos: a los que la distancia, el tiempo o la muerte han separado de mi.

lunes, 26 de mayo de 2008

APUNTES SOBRE EL LIBRO: “LAS PERAS DEL OLMO” DE OCTAVIO PAZ.





Homero es nuevo cada mañana y no hay nada más viejo que el periódico de ayer.
Charles Péguy.

Ronald Orellana.

Difícil es hacer el ensayo de un libro de semblanzas; es más sencillo tomar un libro de poesía o narrativa y hacerles un prólogo o un breve estudio: pues todo el pensamiento y las valoraciones estéticas del autor se encuentran condensadas en el primero, y no nos da lugar para la inferencia y la sana crítica; aunando a esto: es más difícil cuando la calidad del autor sobrepasa nuestras expectativas.

Es un domingo cualquiera por la noche, -podría ser lunes o miércoles, el día no importa- ; y entre el calor y el silencio de mi habitación, trato de conversar con un muerto. La persona de quien hablo murió, según la cronología, hace 10 años. Entiendo por algunas fuentes que ganó el Premio Novel allá por 1990.

He aquí, entre mis manos uno de sus frutos, uno de los libros donde el muerto en cuestión despliega, en veintidós ensayos, parte de su erudición artística: ese fruto se llama “Las peras del olmo”; y el muerto Octavio Paz Lozano.

Todos conocemos el adagio popular: “no hay que pedirle peras al olmo” y es lógico que el fruto del manzano sean las manzanas; el limo limas, pero esto no se aplica al hombre que dedica su vida al arte, porque en palabras de Octavio Paz :“El hombre es el olmo que da siempre peras increíbles”

En este libro Paz sondea una variedad de temas que lindan entre lo regional (mexicano) y lo extranjero (japonés); entre la literatura, la pintura, la critica de cine y un vistazo a los movimientos que marcaron el siglo XX, como el surrealismo. Todo eso hace de este tratado una fuente primaria para la introducción a la historia de la literatura mexicana y japonesa, además de un buen referente para comprender la incursión del autor en su faceta surrealista, máscara que viste con la solvencia del poeta bien informado.

Y es que Octavio Paz se acerca a la creación literaria con la seriedad del académico interesado en estudiar la cultura y las corrientes estéticas, su postura artística siempre parte de la información, y del acucioso análisis y estudio. Prueba de ello son los ensayos que se vierten en este tratado.

El libro comienza con una ADVERTENCIA donde podemos insinuar una leve influencia del estilo borgeano. Explicando en el segundo párrafo que el libro contiene ensayos recogidos de sus incursiones en el periodismo literario, expresando además que las semblanzas recopiladas en este volumen sólo reflejan hasta cierto punto sus intereses, preferencias y preocupaciones, porque:
“…muchos de estos artículos no fueron escritos por voluntad propia sino a petición de directores de revistas y periódicos, de ahí que no aparezcan algunos temas y obras que juzgo capitales o más afines y próximos a mi manera de ser” (Paz O. 1957. Pág.: 7)


Las peras del olmo(1) consta de dos partes: la primera dedicada a la temática mexicana que va desde una Introducción a la historia de la poesía mexicana, la cual fue escrita por encargo de LA UNESCO en 1952, para formar parte -como prólogo- de la Anthologie de la poésie mexicaine; pasando por un estudio a la figura de Sor Juana Inés de la Cruz, donde Octavio Paz enfatiza en la famosa Carta Athenagórica, documento con el cual la poetisa refuta de manera teológica la postura del jesuita Antonio de Vieyra, además de la dualidad entre fe y anti-dogmatismo y la lucha que viviera Sor Juana por su amor al conocimiento frente a la sociedad que impugna sus aspiraciones; el artículo Poesía mexicana moderna gira en dos ejes: uno de ellos es sustentar la idea de que el rasgo común en la poesía mejicana es la mesura y el recato, la pasividad y los tonos neutros, en contraste con los rasgos culturales del mexicano, quien es violento, exaltado y activo. El otro eje es la critica vertida a la Antología de la poesía mexicana de Antonio Castro Leal, donde además el autor nos da a conocer parte de su Arte Poética, sus influencias y su visión de futuro; terminando esta primera parte con un vistazo a la poesía de José Gorostiza en Muerte sin fin, donde Paz observa que la idea que nos ilustra Gorostiza en el poema es la muerte de Dios, quién siendo inteligencia pura se ve morir en nosotros infinitamente, sin descanso: muere como Narciso, contemplándose así mismo en su espejo que es el hombre y se deshiela por inanición. Muerte sin fin es una elegía a Dios, donde ninguno de los contrarios resulta vencedor pues la muerte y la vida se destruyen así mismas.

La segunda parte -más densa- se denomina: Otros temas, donde se recogen aspectos de varios géneros artísticos, entre la pintura y el cine. Comenzando con la disertación: Poesía de soledad y poesía de comunión, que resume en palabras de Paz la condición del poeta frente a la sociedad; Tres momentos en la literatura japonesa, es una introducción a varios géneros artísticos que entran en la visión oriental, como el Haikú japonés y el teatro ; en El Surrealismo, se nos da a conocer que esa escuela gestada a principios del siglo XX, es más que una corriente literaria; El poeta Buñuel, es una incursión de Paz en la critica fílmica; y Tamayo en la pintura Mexicana, donde enfatiza en las nuevas formas de expresión plástica del pintor, aquel poeta que utiliza los pinceles y los trazos como palabra. Entre otras notas.

Si bien la primera parte es un estudio muy completo y condensado, la segunda es una miscelánea en la que los artículos más bastos en extensión, nos brindan una visión muy informada sobre esos temas, en cambio los de menor desenvolvimiento, solamente se quedan en la rama apologética.


Aunque se destaca en la variedad de temas que se desarrollan en los artículos, podemos aventurarnos a sostener que la tesis general del libro es el deseo de recobrar la mitad perdida, la reconciliación de los contrarios, tesis que se refleja en distintas formas a lo largo de todos los ensayos. Como la metáfora dual, hay un punto donde todos los contrarios se unen: la muerte y la vida se besan en la agonía; la noche y el día tienen sus crepúsculos; el sol y la luna se eclipsan.


En la primera incursión a los ensayos de Paz, advertimos una nueva forma de escritura expositiva, no sabemos si el autor con toda su erudición, nos presenta un ensayo ficcionalizado, (como es recurrente en el caso de Borges) o los datos son recogidos en la forma de un ensayo formal, pues el tono de expresión es altamente poético, tal es el caso de Tres momentos de la literatura japonesa, donde nos sumerge de manera fantástica en el mundo oriental: imaginamos los trajes de representación del teatro Nô, los movimientos pausados de los representantes y la magia de las corrientes religiosas desprendidas del budismo, así para ejemplificar la doctrina Zen el autor escribe:
Zen es una "doctrina sin palabras". Para provocar dentro del discípulo el estado propicio para la iluminación, los maestros acuden a las paradojas, al absurdo, al contrasentido y, en general, todas aquellas formas que tienden a destruir nuestra lógica y la perspectiva normal y limitada de las cosas. (Paz O. 1957. Pág.: 116)
O en este otro ejemplo, que se desprende del mismo párrafo:
El carácter incomunicable de la experiencia Zen se revela en está anécdota: un maestro cae en un precipicio pero puede asir con lo dientes la rama de un árbol; en ese instante llega uno de sus discípulos y le pregunta: ¿En qué consiste Zen, maestro? Evidentemente no hay respuesta posible: enunciar la doctrina implica abandonar el estado satori y volver a caer en el mundo de los contrarios relativos, en el "esto" y en el "aquello" . Ahora bien Zen no es "esto" y "aquello", sino más bien "esto y aquello" (Paz O. 1957. Pág.: 116)

Ambos son ejemplos claros del estilo poético vertido en los ensayos de Paz, ofreciéndonos una lectura que se disfruta, similar al maestro ilustrado en la cita anterior, el autor no nos enseña una receta para hacer las cosas, sino más bien nos exhorta a que busquemos nuestras propias verdades, donde con un lenguaje sencillo, nos ilustra aspectos complicados.

Este tipo de expresión ha sido advertido por el poeta y critico literario Juan Malpartida quien en su ensayo: Octavio Paz: Un azul y todos los azules, enfatiza en la singularidad del escritor, en el aspecto expositivo:

Octavio Paz es un pensador raro para nuestro tiempo. Su prosa avanza con firmeza para, de pronto, girar en espiral a una velocidad inusitada, uniendo conceptos filosóficos, históricos y estéticos con imágenes y descripciones rigurosas y vitales, poéticas: cruzamos ciudades, lenguas, siglos, dioses, civilizaciones, metamorfosis de conceptos, preceptos, morales, no en una suma pedante ni en una acumulación erudita sino en una búsqueda apasionada regida, finalmente, por la mirada de un poeta. (Malpartida. 2005 Pág.:1.)
Es extraño sumergirse en el mar de ideas del autor de Las peras del olmo, esa espiral de velocidad inusitada, estriba en el sinnúmero de digresiones de las cuales el escritor hecha mano para desarrollar sus temas. Como en un laberinto de espejos, nos encontramos con una prosa heterodoxa, donde de forma holística, Paz incursiona en varias fases del fenómeno estudiado, es una licencia que obtiene por su naturaleza de poeta, pues ante todo, la autodenominación literaria de Paz es la de poeta, sobre las demás máscaras de la literatura: nada mejor que sus propias palabras para sustentar lo antedicho, así en el prólogo al libro: Los hijos del limo, Paz acepta de primera mano su naturaleza de vate:

En este libro he procurado describir, desde la perspectiva de un poeta hispanoamericano, el movimiento poético moderno y sus relaciones contradictorias con lo que llamamos modernidad. (Paz O. 1993. Pág.: 9. el subrayado es mío)
De peculiar, es clasificada su prosa por parte del crítico salvadoreño Ricardo Roque Baldovinos, quien se ampara en la autoridad de Miguel García-Posada para sostener su afirmación: “resultado de una magistral simplificación de la sintaxis, que se traduce en fulgurantes yuxtaposiciones y en la acelerada velocidad de los enlaces… el discurso avanza como una proa sobre el mar domesticado” (García-Posada, citado por Baldovinos); y es así, aunque su obra poética es muy basta, motivo por el cual se ha granjeado un lugar junto a los mejores exponentes latinoamericanos, su producción ensayística no se ve minusvalizada, por esas particularidades sus artículos resultan verdaderos poemas en prosa. Así, por ejemplo, en el homenaje a la memoria del poeta José Juan Tablada, dictado en New York un mes después de su muerte (dos de agosto de 1945) Paz escribe:

Todo, hasta los muertos, envejece ahora más pronto. No es extraño hemos estado sujetos a tantas alternativas, a tantas presiones diversas, que el tiempo ha dejado de fluir con su velocidad normal. Hay días que son meses, meses que son años. Y este último mes –el mes de la bomba atómica, de la derrota japonesa y de la paz universal – ha estado tan lleno de vida pública que todo lo otro, el vivir y el morir de cada día, como que ha perdido relieve, como que no encuentra espacio ni sitio… (Paz O. 1957. Pág.: 59)

Nada más viejo que el periódico de ayer, nada más anticuado que el siglo pasado, todo transcurre hoy más rápido, las visiones estéticas cambian día a día. Y si estos ensayos se quedan encerados en la temporalidad específica del siglo XX, ¿Tendrán vigencia hasta el día de hoy? ¿Seguirán las posturas de Paz en eco a través los años? yo pienso que si, porque contienen todas las valoraciones estéticas de un buen autor.

Los argumentos anteriores me hacen sustentar que Las peras del olmo es un libro de lectura obligada para conocer la visión estética de Paz y brindarnos un panorama del arte mexicano de su época.
NOTAS.
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(1) Se omitirán los nombres de algunos ensayos, (debido a la cantidad de los mismos y el breve espacio con el que cuenta este comentario) especialmente los que considero semblanzas de carácter apologético. Opto por mencionar los más extensos, o los que para mi juicio tienen alguna particularidad que sería interesante sacar a colación.


BIBLIOGRAFIA.

Física.
Paz Octavio. (1971) Las peras del olmo. Seix Barral, Biblioteca Breve: Barcelona, España.
Paz Octavio. (1993) Los hijos del limo. Seix Barral, Biblioteca Breve: Barcelona, España.

Virtual.
WIKIPEDIA enciclopedia libre: biografía de Octavio Paz encontrada en el sitio:
http://es.wikipedia.org/wiki/Octavio_Paz
UNIVERSIDAD CENTROAMERICANA JOSÉ SIMEÓN CAÑAS: UCA, El Salvador: Ricardo Roque Baldovinos. El perfil intelectual de Octavio Paz. Tomado del sitio: http://www.uca.edu.sv/publica/eca/594com2.htmlASOCIACIÓN DE REVISTAS CULTURALES DE ESPAÑA: Revista Letras libres. Nº 40, enero de 2005. Juan Malpartida. Octavio Paz: Un azul y todos los azules. Tomado del sitio:http://www.revistasculturales.com/articulos/91/letras-libres/239/1/octavio-paz-un-azul-y-todos-los-azules.html


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martes, 20 de mayo de 2008

El Catoblepas.

Entre los seres míticos que tienen el poder de matar con la vista prefiguran el Basilisco, la Medussa, y el Catoblepas. Se dice que los dos primeros utilizaban su mirada para hacer daño a sus victimas, por el contrario el tercero, a sabiendas de su poder se resignaba a mirar hacia abajo para no causar daño.

¿Habrá algún principio de bondad en el Catoblepas al ocultar la mirada? ¿Será filantropía u otro móvil más peligroso?

Se dice que Cayo Mario (el de Arpino), llevó Roma como trofeo la piel de un Catoblepas, el cual fue perseguido y desollado después de haber diezmado a varios de los soldados comandados por el Tercer fundador de roma. En esa leyenda se basa la extinción del Catoblepas, pues desde el siglo I Antes de Cristo, nadie ha podido ver, y por suerte, ser visto por uno de estos excepcionales cuadrúpedos.

La primordial fuente escrita que reúne en una especie de taxonomia gran cantidad de animales fantásticos es la Naturalis Historia de Cayo Plinio Cecilio Segundo; otros autores que han escrito sobre el Catoblepas son: Flaubert, en las Tentaciones de San Antonio; y Borges, en su Manual de zoología fantástica.

viernes, 16 de mayo de 2008

La realidad imita a la ficción.

Ronald Orellana.

¿Quién no recuerda la escena de la película Home Alone (que en falaz subtitulo apareció allá por 1990 como “Mi pobre angelito”) donde Kevin (Macaulay Culkin) un niño de 6 años, es abandonado por sus padres entre el trajín y la confusión de una sala de aeropuerto?


El día de ayer (Jueves 15) pasó algo similar pero con distintos escenarios: no era temporada navideña; el aeropuerto en cuestión no era estadounidense y el protagonista no tenía 6 años, sino 2. Esta nota se giró en todos los noticieros internacionales. Pero en este caso no fue la familia Mc Callister, quien abandonara a su hijo, sino dos padres filipinos los que lo dejaron tirado en el aeropuerto de Vancouver, Canadá. La pareja recién radicada en el país tenía como destino un vuelo a Winnipeg.

¿Habrá conocido Jonh Hughes un caso similar allá por los años 90, que le sirviera de insumo para escribir Home Alone? O en este caso Dios, quien no está al día con las películas que se estrenan en la tierra,(*) vio Home Alone (por cierto una versión pirática) y le gustó tanto la idea que decidió plagiarla con sus títeres.

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(*)Pues nuestra concepción del tiempo no se asemeja a la de Dios, para quién “un día es como mil años y mil años son como un día” (2 Pedro: 3 versículo 8). Al respecto de la concepción del tiempo en la conciencia de Dios, ver la exhaustiva reflexión teológica del autor Carlos Gudiel, en el libro: “¿Porqué Dios no sale en revistas?” Ediciones Paulinas. Madrid: 1996.

lunes, 12 de mayo de 2008

AL ESPEJO (BORGES)

Mi cara, no tengo más referencias de ella que la que dan los espejos, y es de todos sabido lo buenos que son para falsear la información, Borges siempre desconfió de ellos.
¿POR QUÉ persistes, incesante espejo?
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el menor movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?
Eres el otro yo de que habla el griego

y asechas desde siempre.
En la tersura del agua incierta o del cristal que dura

me buscas y es inútil estar ciego.
El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas
que somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
Y luego a otro, a otro, a otro, a otro…


sábado, 3 de mayo de 2008

LOS FUSILAMIENOS DEL TRES DE MAYO. (Francisco de Goya y Lucientes)


MADRID, MUSEO DEL PRADO. ÓLEO SOBRE TELA, 266 X345 cm.

Pintado en el año de 1814, por encargo Real junto a su gemelo: “EL 2 DE MAYO DE 1808”, este cuadro tiene un toque particular que supera al anterior en el dramatismo expresado por los personajes. Los hechos inmortalizados en esta obra del maestro Goya, atienden a los fusilamientos realizados en Madrid, el tres de Mayo de 1808, después de la revuelta ocurrida el día anterior, cuando tropas de Napoleón fusilaron a los habitantes del lugar en la colina del Príncipe Pío.

Es importante destacar los dos polos de la escena: a nuestra derecha los soldados parecen un bloque antagónico y sombrío. En ellos está eliminada toda la individualidad, simplemente atienden al arquetipo; por el contrario el grupo de las victimas –a la izquierda –, conserva todas sus particularidades: son individuos, sus expresiones de terror frente a la columna bélica deforma sus rostros agregándoles el realismo del instante.
Tomada de:

Margherita Abbruzzese (1967) GOYA. Ediciones Toray: colección diamantes del arte: Barcelona: España. Láminas 66-67.