sábado, 30 de marzo de 2013

CARTA ABIERTA VI

Si escribir es una rectificación de vida, escribir una carta abierta cada que cumplo años es quizás la exageración de esa idea: es llevar hasta niveles de morbo ese voyerismo. Quizás esta no tenga entre sus líneas artificios retóricos. Tal vez no escriba hoy sobre alegrías o tristezas: he escrito mucho últimamente sobre esos temas. La verdad escribo hoy esta carta por cumplir con la tradición que me ha llevado ya seis años, atendiendo al principio que quizás lo único en la vida que valga la pena, porque nos arraiga a algo, son las tradiciones.

 ¿Qué puedo decir ahora? Tengo veintitantos años, la vida se escurre y uno casi ni se da cuenta. Estoy llegando más con pena que con gloria a mi tercera década, pero ahora: ¿quién puede medir el éxito del fracaso? Tengo pareja, amigos, familia, un empleo modesto y el oficio de escribir. He cambiado mucho desde la última carta, algunas de esas cosas no las tenía como las tengo hoy: mi calidad de vida ha mejorado y me siento agradecido por eso. Tengo un camino por seguir, una vida, y por el momento, sigo caminado.




4 comentarios:

Romina Riquelme dijo...

te felicito muy pocos estan de alguna forma satisfecho con lo que han hecho

luz verde. dijo...

que agradable es saber que sigues en pie... me encanta como dices las cosas, sigue asi... tienes talento y lo mejor es que te gusta lo que haces..

Ronald Adolfo Orellana. dijo...

ROMINA:
Gracias por tu comentario, ya extrañaba tener una huella tuya en mi blog.
Que te puedo decir, todas las decisiones, ya sean erradas o acertadas lo configuran a uno, y si ese tipo de circunstancias me han vuelto el hombre que soy hasta ahora no tengo porque quejarme, se que al menos no soy una persona con malos sentimientos (Bueno eso creo).
Saludos querida amiga, un fuerte abrazo en la distancia.

Ronald Adolfo Orellana. dijo...

LUZ VERDE:
Gracias por tus palabras, a veces uno tiene sus altibajos, y comentarios como el tuyo en verdad motivan.

Saludos fraternos y un fuerte abrazo.